El mayor logro de un equipo mejicano. Grandes rivales, pequeños triunfos. The best result of a mexican football team.

La manera en la que el Guadalajara consiguió su victoria ante Boca Juniors el 2 de junio del 2005 en la Copa Libertadores no tiene fundamentos muy firmes para disminuir el valor de otros logros de equipos mexicanos en partidos internacionales.

Esa victoria de Chivas es, en apariencia, la de mayor superioridad ante un ‘grande’ –sin importar que Boca haya dispuesto de un equipo B y no aplicara sus perceptos tradicionales-, no así la más trascendente, pues el historial internacional de los equipos mexicanos registra otros triunfos, escasos, pero de mayor valor y mérito.

Guadalajara ganó sólo un encuentro de media serie, en el que no se decidiría nada; por eso Boca reservó su mejor juego para la vuelta, sin causar demérito al fútbol de Chivas, pues este mantuvo la constancia en la exhibición del estilo con el cual está cautivando al continente.

En un fútbol en el que los grandes triunfos son extraños, las pequeñas victorias suelen magnificarse.

Los anales internacionales del fútbol mexicano, conceden un lugar preferencial al triunfo del Necaxa sobre el Santos (4-3) el 2 de febrero de 1961, en una noche en la que Pelé salió fracturado, y, se cuenta que las sombras de los Once hermanos iluminaron el Estadio de Insurgentes en el Distrito Federal. El 30 de junio de 1964, Guadalajara remontó un 0-2 en el Nou Camp, con un juego que mareó al Barcelona y puso de parte de los rojiblancos al público español, que celebró con ellos el gol que supuso el 2-2 final.

El 7 de junio de 1989, América derrotó 3-0 a la caricatura del Psv que un año antes ganó la Copa de Europa (y el 10 de octubre de 199 venció 3-1 al Psv con Ronaldo inédito, como todo el equipo). El 13 de enero de ese año, las Águilas vencieron 2-1 al Bayern Munich, que era casi la mitad de la selección alemana que un año después levantó la Copa del Mundo, pero el Bayern hizo gira para no perder la forma por el paro invernal de la Bundesliga, y tan relajado anduvo, que se hasta con el Inter de Tijuana perdió en ese viaje.

Es que los anteriores partidos no eran de competición. Ninguno de los rivales de los mexicanos se jugaba algo, como tampoco los equipos europeos o sudamericanos que en los sesentas contestaban torneos en el D.F. y Guadalajara (Botafogo, Ukla Dukla, San Lorenzo…), sin alcanzar los niveles de excelencia que su prestigio exigía cuando se trataba de una competición.

Era la situación con algunos equipos que visitaron México en la segunda preguerra. De acuerdo a las crónicas, parte de ellos resentían en su primer partido un largo viaje (principalmente los europeos), cuestión que a la Historia parece no importarle y registra victorias del América contra el Athletic de Bilbao (2-1) en 1935, y del Atlante (2-1) y Necaxa (4-1) sobre el mismo equipo en agosto de aquel año, y en 1936 del Asturias (4-2) y el Necaxa (3-2) contra el Botafogo de Leónidas.

El 21 de junio de 1937, América recibió, casi directo desde el avión, al Barcelona (2-1), que también fue derrotado por el Asturias (5-1). En 1941 llegó el San Lorenzo de Almagro, con la sombra del Ciclón de Boedo mediante el cual adquirió fama perpetua durante su gira a España en 1943. A su pasó por México, el Ciclón dejó la estela de diez derrotas para los locales, y una sola victoria, del Atlante (5-3).

Por lo expuesto antes de la anterior cronología, es que pese a haber sido muy celebrados, los logros anteriores tal vez ni para alguna estadística tienen validez.

A ellos se agrega el 1-1 del Guadalajara el 25 de mayo de 1994 contra el Milan que siete días antes obtuvo la Copa de Europa con una de las mayores exhibiciones vistas en cualquier cancha del mundo en todas las épocas (4-0 al Barcelona), pero que al Jalisco llegó sin jugadores que repartió entre varias selecciones que se preparaban para la inminente Copa del Mundo, mientras que en el empate del Cruz Azul en Riazor ante Real Madrid (1-1, 10 de agosto del 2001; el Azul perdió en definiciones desde el punto de penal) y la victoria de Pumas en el Bernabéu (0-1, 31 de agosto del 2004), Real Madrid reservó sus piernas para partidos importantes. Aquello de que el Real Madrid debe ganar hasta los partidos intrascendentes no ha de dar valor a sus derrotas en gira por México en 1990, contra Monterrey (0-2, 14 de mayo), UNAM (2-3, 31 de mayo) y Veracruz (2-4, 3 de junio) porque el blanco presentó en esos partidos un equipo sin los convocados al Mundial ese año.

Los verdaderos grandes triunfos internacionales de los equipos mexicanos han sido conseguidos en competiciones. No en las de los torneos de Concacaf, que esos los han obtenido ante equipos que nunca le han ganado a nadie. Ni siquiera en el Mundial de Clubes en los empates del Necaxa contra Manchester United (1-1, 6 de enero del 2000) y Real Madrid (1-1, 14 de enero del 2000), porque los Devils al ser forzados a jugar el torneo, lo hicieron con indiferencia, y el Madrid no alcanzó sus niveles.

El primer gran logro de un equipó mexicano a nivel internacional, lo dio el América al vencer en la Copa Interamericana al Boca Juniors (14 de abril de 1978), pese a perder en goles (1-3) porque la serie se jugaba a puntos; ni en el desempate América emparejó el global, aunque fue superior en juego (2-1). La otra Interamericana ganada por el América (2-1, 12 de octubre de 1991), Olimpia no la tomó muy serio.

El 15 de mayo de 1981, UNAM ganó esa Copa a Nacional también en una serie de tres partidos. Cada cual ganó 3-1 en casa y el desempate terminó 2-1. Este logro, por su contexto: Nacional era ganador nato, Campeón sudamericano e intercontinental, es acaso el único que no palidece junto a la victoria del Cruz Azul en la Bombonera de Buenos Aires el 28 de junio del 2001 en la Final de la Copa Libertadores (0-1). Porque ahí, sin recibir concesiones, la Máquina dio una clínica ante el que posiblemente ha sido el mejor Boca Juniors de todos los tiempos, dirigido por Carlos Bianchi, el hombre que nunca había perdido una final internacional como director técnico. Era el Boca “Campeón del mundo”; invencible; copero por antonomasia; la xeneize no perdía un partido internacional en casa desde 1984. Y esa noche cayó. En una Final; en una situación en la que no estuvieron los rivales de los mexicanos en los encuentros citados en este apunte.

Boca Sólo pudo rescatar la Copa en la definición desde el punto de penal, pues en los noventa minutos estuvo lejano a los niveles táctico y estratégico alcanzados por el Azul, culpables de ese definición que puso a rezar de rodillas (las imágenes recorrieron el mundo) a Riquelme. Ni en el global (1-1) ni en juego fue vencido el Cruz Azul, que disputaba uno de los dos mayores títulos del mundo de clubes, no sólo tres puntos, el pase a otra ronda, o un torneito o partidito fuera de competición.

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