Torneo olímpico Pekín 2008. El motivo olímpico. Olimpic tournament 2008.

César Luis Menotti dijo que la Copa del Mundo es el Mundial de los pobres, ya que los ricos tienen la Eurocopa. Y los juegos olímpicos, de acuerdo a quienes afirman que el medallero es el reflejo de la situación de las naciones.

Fue hasta el 2002 que la Copa de Mundo cumplió su objetivo pretendido, sólo alcanzado por el Torneo olímpico, de tener equidad en la representación de sus Confederaciones, al menos en la etapa final, para brindar oportunidad por igual a cada región de la Tierra de exponer sus tesis y desarrollos futbolísticos. Lo del medallero es cierto en tanto que en el fútbol los caracteres étnicos determinan la conducta colectiva e individual.

Ganar no es un hecho al alcance de todos, pero tampoco basta competir, por lo que la valoración del torneo olímpico ha de hacerse de acuerdo a los desenvolvimientos tenidos, que no se constatan precisamente con una medalla, pues ello haría pasar desapercibidos los desarrollos de las naciones que en Grecia han dejado su particular visión de los vencidos.

La pauta en la edición de 2004, la dio el África negra, que había mediatizado la competición al ganar del oro en 1996 y 2000, y que, no obstante su participación estadísticamente discreta en Atenas, dejó fundamento para  presagiar un imperialismo futuro de su fútbol. De esto se hicieron anotaciones aparte.

Es un caso de sincronía permanente que, como en los equipos asiáticos, conjuga el presente con un pasado no abolido, ya que se aplica sobre la dimensión de aquel estableciendo un nexo entre lo estructural y lo ‘histórico’. En 2004 en Corea e Irak se vieron equipos en evolución permanente que les ha impedido regresar al ‘cero històrico’ mediante un desarrollo perceptual que incorpora los desarrollos de la individualidad.

El otro polo de la sincronía permanente lo exhibieron los de Concacaf, anquilosados en estados primitivos por la perdida de sus vínculos históricos en la sustitución de términos que han sido pasajeros y que no los han restituido a su estado natural -como lo ha hecho Australia apegada a su primitivismo del que parte hacia una evolución como los asiáticos o los africanos-. Es una primeridad permanente dinámica carente de vínculos reales o convencionales, lo que impide trascender el estado actual de las cosas, porque no existen prototipos definidos, como los están creando los africanos, o como los tenidos en los representantes de Sudamérica.

En Argentina son una seña de identidad. Lo que llaman ‘plurifuncionalidad’ es un estado de adecuación consistente en producir jugadores del mismo corte en cada posición para no acusar aquella sustitución histórica de de términos, ni bajas individuales en el presente. Esto constituyó una ventaja sobre las demás selecciones -incluida Italia, representante de la continuidad con un equipo que culminó un proceso de casi diez años en juveniles- lo que le permitió enfrentar con garantías de victoria cada sistema rival, además de que nunca se fue del campo sin llevarse los tres puntos. Por eso, en síntesis, fue Campeón.

Ya en 2008.

El panorama para la edición 2008 no ofrecía excesiva variación respecto al periodo comprendido desde la irrupción africana en 196. El contingente negro quedó disminuido al restársele la plaza que sí se le respetó a Oceanía pues el cambio de Australia a la Confederación asiática ya negaba un cupo estrictamente continental a Asia. No obstante la disminución de cupos, África, representada por selecciones de algunos de sus representantes juveniles históricamente más poderosos y ganadores, Nigeria y Camerún, más Costa de Marfil, una de las continuas fuerzas emergentes de ese continente, se apresta a humillar el orgullo y el prestigio occidentales, aquellos que promulgaban a la raza negra en la cola de los talentos humanos hasta que Jessy Owens, “El relámpago café con leche” evidenció mucho antes que el progreso futbolístico africano, la primacía que la raza mas desdeñada podía tener.

El impulso tomado por Brasil y por Argentina en este nivel ya profesional, debido al orgullo por ganar los brasileños el título faltante en su palmarés, exigencia aumentada al haberlo conseguido ya Argentina, y por ver éste en el Torneo otra plataforma de expansión de sus dinastías juveniles, es un obstáculo de difícil paso para los africanos, que en las categorías que alimenten el Torneo, no han producido jugadores estelares, como los de las generaciones de Nigeria en 1996 o Camerún en 2000, y sus colectivos parecen palidecer ante talentos individuales como los de los Mecí, Robinho y el de un Ronladinho para el que el torneo tiene el aliciente de darle e último impulso a su carrera con la terminación de la obsesión brasileña por el oro.

Los mayores oponentes sudamericanos se avizoran en los europeos. Bélgica y Serbia no pregonan grandes expectativas, aunque el grupo en el que quedaron incluidos los balcánicos parece asequible para ellos, y ya en eliminatoria directa lo predecible disminuye. Holanda tiene en el torneo la prueba final alabado sistema de ataque con tres delanteros impuesto por Foppe de Haan, el cual dio a la Naranja el título europeo sub 21 en 2007. Puede presagiarse una versión junior de la Holanda que embelesó en la Euro 2008.

De los asiáticos, por los emparejamientos que tuvieron, no habría que esperar mucho. Más confiables son los de Cóncava, confederación que podría aportar la revelación del Torneo. Estados Unidos por lo que se le conoce, y Honduras por su fútbol compacto que, según se vio en el preolímpico, es casi un sinónimo de identidad, al explotar la capacidades innatas de sus jugadores en u sistema diseñado en base a ellas.

De Oceanía no se esperaría tampoco mucho. Nueva Zelanda clasificó por ser el México de una zona paupérrima, y Australia aparece menos capacitada que sus rivales de grupo.

Grupo A.

Argentina tiene reservada una plaza en cuartos. Mediante Costa de Marfil, el fútbol africano expondrá su primera clasificación ante Serbia, quedando Australia como el maldoso del grupo.

Grupo B.

Holanda es favorito excluyente, dejando el segundo cupo a expensas de Nigeria  Estados Unidos, como Japón como aspirante a “bestia negra.”

 

Grupo C.

El grupo presenta otra selección excluyente en Brasil, y está a modo para Bélgica, pues las incógnitas de China y Nueva Zelanda son a la baja.

Grupo D.

Conociendo las inconsistencias de Italia, es el grupo más competido. Considerando la capacidad de la Azurra y a la baja la incógnita que es Corea del Sur, Honduras y Camerún disputarían el segundo cupo. Los centroamericanos podrían ser la revelación del torneo.

Cruces desde cuartos.

El clasificado del grupo D lo sería, si no es Italia, ya que el segundo del C le queda asequible en cuartos, pero en semifinales lo esperaría Argentina, y con Brasil en la otra llave, es previsible una Final sudamericana.

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