Gaceta fútbol. 58

Suplicas y advertencias por el Morelia…El caso Riquelme…Si valieran más los triunfos que los puntos…Abrazo costoso…Anecdotario e infracciones no vistas.

El caso del Morelia genera diversos sentimientos, menos que el de Juan Román Riquelme y el de un imaginario sistema de clasificación, de más valor que el abrazo de Mourinho y Fergusson, tan extraño como lo ocurrido en un partido de Libertadores.

Inobjetable.

No hay argumento a favor de la estadía del Morelia en la ciudad que dio nombre a ese equipo. Su vocero estatal llena segmentos destinados a información de importancia, con recuerdos de acciones de la sociedad anónima bajo la que se escinde Monarcas, como atención en fuerzas básicas a mucos jóvenes (que pueden pagarla), y atención en años recientes de setenta solicitudes de firma de autógrafos. Si esos son argumentos para justificar la permanencia del equipo en la ciudad, habrá organizaciones que ofrezcan atención sin discriminación de nivel económico, y que atiendan solicitudes de despensas o servicios médicos o educativos a una mayoría.

La semana del 9 al 13 de marzo pareció decisiva. Gustavo Guzmán Sandoval, director de fútbol de los voceros, estuvo en Morelia para chantajear, con estilo de empresario como lo es el señor. A su decir, la presidencia municipal de Mérida, que ha apoyado al filial de Monarcas allí, prometió mejorar el estadio de allá si le llevan al equipo de primera división. Álvaro Dávila siguió con sus argumentos absurdos. Sus nuevas fueron que la directiva del equipo no hizo el trato con los aficionados que aportaron su dinero, en la compra de palcos y plateas, para la construcción del Morelos, y Guzmán salió con que el equipo tiene raíces en la ciudad, reconociendo que de algo que su empresa no sembró, porque las raíces iniciaron con el Morelia.

El estado limitó el apoyo a la concesión del estadio.

La directiva del equipo se está dirigiendo solita hacia la Ciudad blanca. Hace dos Gacetas se reprodujeron aquí palabras de un funcionario. Él dijo que si una empresa funciona se mantiene donde está, y eso lo hace penar en la rentabilidad del Morelia.

Surge, empero, a partir de las palabras de Guzmán, la duda de por qué si en Mérida les ofrecen lo que quieren (que les cumplan no entra en el cálculo ahora) muestran intención de no salir de Morelia donde nadie hace caso a sus chantajes.

En tanto, comen tiempo para no alcanzar a meter la solicitud de cambio de sede. Esto no lo maneja ni advierte nadie.

Otra puñalada al número ‘10’.

Como si es notorio que la renuncia de Juan Román Riquelme a la selección argentina condiciona la permanencia del arquetipo de la figura del número ‘10’.

Figura, la del ‘10’, que pragmáticamente no estaba en la idea de Maradona, al decir, cuando tomó a la Albiceleste, que este equipo sería Mascherano y diez más.

Pensado el equipo a partir de un ‘5’, el estilo de juego de Argentina no estaba  determinado para la figura gerencial que Maradona hizo ilustre, y que en el 4-4-2, con cuadrado, que Diego ha empelado en todas sus salidas con el equipo nacional, no ha tenido cabida.

El país donde abunda el ‘10’ no le da lugar en su representativo nacional, por lo que aquello de que los jugadores al pasar a ser directores técnicos ven el fútbol distinto a como lo hacían dentro del campo se cumple con Maradona, que niega el potencial y la fantasía de un ‘10’ a su once.

Sólo para Méjico.

Se ha dicho, a través de los años, que el fútbol podía aprender de otros deportes. Lo ha hecho con los contratos televisivos o los eventos de traspaso.

La Fia determinó el martes 17 que el campeón de fórmula 1 sea el que más victorias obtenga y que el sistema de puntos tenga validez sólo en caso de empate.

No hay que buscar mucho para encontrar en las principales ligas del mundo, donde los campeones se llegan a coronar con autoridad insultante, un caso donde el primer lugar no haya sido el que más victorias consiguió.

En Méjico ha llegado a ser común lo contrario. Y así como ese país aportó el sistema de tres puntos por partido ganado para aumentar los ánimos de victoria, una regla como la de la Fia podría ayudar a hacer menos mala la mini liga mejicana, pues motivaría cálculos, para calificar, a partir de ganar y no de puntismo.

¿Alguien se habrá ganado unos centavos?

La medida suena todavía insólita, pero en el fútbol sedan algunos milagros. Una semana antes, una casa de apuestas europea pagaba a cuarenta y cinco dólares un abrazo de Fergusson y Mourinho en el Manchester Unitd-Inter. Y al final del partido, muy a fuercitas, se lo dieron los señores.

En el otro lado.

Curioso lo del martes 17 en la Libertadores. Oscar Ruiz se desgarró al 28´ y el cuarto árbitro, Albert Duarte, lo sustituyó. Más curioso fue que la televisión anunciará el cambio como lo hace cuando se trata del de un jugador.

A duarte le tocaron dos ignorancias. En un minuto (89’ y 90’) Aldo Bobadilla hizo dos saques (el primero de falta y el otro de meta) con balón en movimiento, jugada que se reitera mucho en el mundo.

Horas antes, en Arsenal-Hull, Fabianski hizo lo mismo en la última jugada del partido, sin que Riley ni su auxiliar dijeran nada.

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