Festival de música de Morelia. Vandermark 5. En búsqueda de sinestesia.

Los géneros alternos han sido, con esta primera presentación, los primeros en plantear innovaciones.

             La influencia obtenida por Ken Vandermark a partir de 1992 cuando tocaba los martes en Chicago en una zona que él define como barata, donde abundaban escritores y pintores, ha sido motivo de inspiración de varias composiciones del fundador del quinteto, varias de ellas dedicadas en particular a varias de las bellas artes.

Pero la sinestesia de transmitir por medio de su música el efecto que en su mente causaron obras artísticas es algo que tiene pendiente. Por eso podría tenerse a Vandrmark como un músico insatisfecho con su obra.

Esto viene desde los días en Chicago, donde su público era mayoritariamente de ejecutantes de rock y no le pareció bueno tocar siempre para la misma gente; por eso pensó en un grupo que conjuntara los géneros que a él le gustaran. En 1996 consumó el proyecto del quinteto que tuvo que pagar el costo de trabajo por alcanzar la aleación requerida, tomando aportes de cada miembro que ha tenido, por lo que a cada cual Vandermark lo considera vitalicio aunque se haya marchado.

Su insatisfacción tiene la motivación de que, para él, tras el post-modernismo aún queda que decir, aunque su proceso creativo personal ni Vandermark lo entiende. Busca inspiración en la pintura y en la literatura, que son sus apoyos para sus investigaciones sobre músicos, pero no pudo definir la retroalimentación de su música con las artes.

El repertorio de la noche del miércoles 17 llevaba las dedicatorias a las artes. Alternando Vandermark el saxofón y el clarinete, en la batería estuvo Tim Daysy, Ken Kessler en el bajo acústico, en el violonchelo Fred Lonberg-Holm y Dave Rempis en el saxofón, para ofrecer un programa bien medido. De setenta y cinco minutos estimados, quedó en sesenta con Fables on Facts, Location, Whether, Leap Revisited y Second Phase, sin agregar nada.

Fue Wether la interpretación de impacto mayor en el público, circundante del patio que apenas permitía estrechos espacios para caminar por la gente de pie, mientras otra veía frustrada su entrada en la puerta principal ante el sobrecupo.

El tomo bajo del saxofón en ese pieza conmovió con su melancolía.

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