Festival de música de Morelia 2010. Clausura, conclusiones y diccionario.

La tibieza de la noche de clausura, con su protocolo sobrado de paja verbal y el ansia de la nota postrera para quienes sentían el agotamiento, quedó relegada por la parte final dedicada al Concierto para violín y orquesta en re mayor, op. 35 de Tchaikowski.

Por primera vez la Orquesta sinfónica de Minería pernoctó fuera de casa previo a un concierto. Fundada con el objetivo de ofrecer conciertos durante la temporada estival en la sala Netzahuálcoyotl, su integración con músicos en paro debido a que en ese tiempo es escasa la actividad musical, le dificulta formarse en otros meses.

Para el Festival de música de Morelia, sin embargo, con varios músicos participantes en el mismo, y con el esfuerzo del presidente de la Academia de Música de Minería, ingeniero Carlos de la Mora, pudo armarse para ofrecer un concierto cuya teatralidad lo hizo excluyente en la rutina moreliana.

Previo papelón de Teresa Vicencio Álvarez, directora de Conaculta, mujer de mala dicción y falta de correspondencia entre el calzado y su elegancia en el otro vestir, además de que le cambió el apellido a un funcionario de protocolo, Michoacán, suite para orquesta de Miguel Bernal Jiménez, comenzó el desenlace.

Composición que a decir de José Areán, director de la orquesta de Minería, ofrece una semiótica visual que evoca un amanecer moreliano. El Cuarteto José White, ganador del tercer permio de música de cámara en 2000 en Salamanca, Guanajuato, se incorporó en la siguiente ejecución, Geometría foliada de Javier Álvarez. Se consideró el reestreno mundial de esta obra, porque en su estreno por el Cuarteto Latinoamericano incluía cuatro movimientos. A petición del Festival, Álvarez, rector del Conservatorio de las Rosas, cumplió su intención de intercalarle un movimiento más, el cuarto, Un primer hola para un último adiós, dedicado a Eugenio Bernal Macouzet, la figura llorada del festival.

El intermedió precedió a un gran final, Sueño de una noche de verano, en versión músico teatral, siguiendo la pauta que motivó a Mendelsohn a componerla, de compaginar la música con el texto de Shakeaspeare. La narración de Sergio Vela, en dialéctica con la soprano Irasema Terrazas y la mezzosoprano Carla López Speziale, armó una representación de arte escénica donde el texto escrito tuvo primacía sobre el cantado –por los coros Coral de las Rosas, dirigido por Jorge Medina Leal, y el de los Niños cantores de Morelia, por Elizabeth Espejel-, con la Marcha Nupcial y la obertura como únicos movimientos que se tocaron completos.

             El estreno de Son sueños, de David Hernández Ramos, obra ganadora del concurso de composición Carlos Prieto, que recibió como premio ser ejecutada en el Festival, y la Sinfonía México, de Bernal Jiménez, no rompieron el ambiente de trámite de la clausura, como lo hizo Vadin Gluzman con la interpretación de Piotr Ilich, tensando las cuerdas de su Stradivari ex –Lepolpd Auer 1690, préstamo indefinido de la Sociedad Stradivari de Chicago más que jalarlas como reza la crítica de Eduard Hanslick tras el estreno del Concierto.

El Romance no. 2 en F de Beethoven y la Partita no. 3 en E para solo violín de Bach, constituyeron el agradecimiento de Vadim tras el programa que vio la participación del ucraniano algo disciplinada a los designios del director, tal vez encorsetada como si la pieza de Tchaikowski no permitiera ludismo.

Carlos Migule Priero, director de la Orquesta sinfónica nacional, contó minutos después del concierto de los cerca de quince años que la Orquesta tiene trabajando con Vadim. Lo demás en la conferencia de prensa fueron cuestiones acerca de la actualidad de la Orquesta.

 

Segundo y último balance parcial.

 

La presencia de esta en la clausura correspondió a la estructura de la programación de dar participación en la semana final a los músicos locales y de otras partes del país.

Las concepciones que los músicos de casa tienen de las composiciones clásicas quedaron manifiestas en el apego estricto a las partituras, sin ensayos de adecuaciones de instrumentos, como hicieron algunos europeos en la primera semana.

Fue una semana latina en el sentido mencionado por algunos de los contestadores de las ruedas de prensa, de que la calidez latina hace primar la sensibilidad sobre la técnica a la cual no fueron ajenos los mexicanos. Miguel Ángel García y José Luis Hurtado quedaron acaso como los mayores exponentes de esta cualidad latina en uno de los conciertos más precisos del festival. En el ruso Dimitry Volkov también fue notorio lo anotado, pero el desdén que hiso a la acústica del templo de las Rosas dio menos valoración a su concierto respecto al de García y Hurtado.

Mejor que el ruso estuvo Jesús Castro Balbi con una interpretación aún ordinaria del Concierto para vilonchelo y orquesta en do mayor, Hob. VIIB: 1, mismo que le implicaba a Balbi una conciliación de su estilo acostumbrado al ludismo de la música tradicional americana y lo estricto de los clásicos europeos, principalmente Haydn junto con Mozart, respecto a seguir con fidelidad la partitura, pero no consiguió que el reconocimiento del público alcanzará para el encoré de Bach que tenía preparado.

La música local, con su folclor y su llamado post-modernismo es la que más requiere del apoyo del Festival tanto como la de nuevos valores. El Ensamble de las Rosas mostró las sinestesias de las artes y Segrel, en un concierto que por ser para plaza dominical rozó lo absurdo con sus jarabes, saraos y fandangos en el templo de las Rosas, la sinergia de la música popular con la            literatura que nutre mucho la manutención de la tradición sonora en México.

Esta constante hispánica la defendió la Capella de ministrers, grupo español que revivifica una España antigua que toma sus canciones tradicionales de textos de las gestas y los cantares e incluso del Siglo de oro, muestran que el auge simultáneo que las letras y la música alcanzaron en algunas culturas forjó identidades nacionales que fundan mucho su supervivencia en el complemento de esas dos artes.

Si la primera semana dejó como una conclusión que el festival tiene como función pendiente la promoción de música obtenida de los archivos locales, la segunda dejó la no menos grave de la continuidad en la promoción de ese tipo de trabajos, así como de más compositores e intérpretes jóvenes, si bien es entendible que la sociedad del Festival con el Conservatorio sólo dé ocasión de esto mediante el Concursos de composición Carlos Prieto y el Concurso de interpretación del Conservatorio de las Rosas.

En esto va mucho la identificación que el Festival procura con la gente joven. Al final de la clausura, Verónica Bernal, directora general del Festival, habló de las posibilidades de captación de público para el Festival mediante los medios electrónicos para gente que no puede salir de casa o que está distante de los escenarios, mas no habló de aquella a la que le es prohibitivo pagar una entrada.

El relevo generacional de público que desde hace años busca el Festival, ha tenido el apoyo de los bonos y los descuentos, pese a lo cual los precios aún son inaccesibles para muchos jóvenes que sólo se integran mediante los eventos ajenos a las salas de concierto.

 

Diccionario del Festival.

 

Junto a cada una de las siguientes palabras se anota lo que corresponde a cada una.

 

Atención. De las niñas y el niño de la oficina de prensa que no dejaron sin informar a los medios de cada actividad ni de consentirlos.

 

Belleza. La de Elizabeth Espejel, directora del coro de los Niños cantores. Una diosa entre ángeles para colocarla en el más virginal de los retablos.

 

Chanza. La hecha por parte del público que replicó la tos de alguien en el concierto de clausura.

 

Conciertos. Para muchos, el de Camerata Wratislavia se llevó el festival. Talich también dejó gran impresión. Vadim Gluzman no desmereció.

 

Decepción. El concierto de apertura. Demasiada técnica y escasa sensibilidad. No fue la Anne-Sophie Mutter conocida.

 

Desatención. De la prensa local hacia el Festival. Las ruedas de prensa tuvieron más contestación que en 2009 por la presencia de medios del Estado de México y el Distrito Federal. La falta de apoyo económico del festival hacia varios medios hizo que estos redujeran o anularan información sobre el Festival.

 

Deficiencia. Lo coral empañó con algunas ligeras fonéticas en el Schweizer kamerchor, y la falta de acoplamiento de la coral de las Rosas.

 

Desprecio. El concedido a Lynn Harrell y Yuri Bashment que tiene tan respetables carreras como Anne-Sophie.

 

Discurso. El de Miguel Mejía Armijo, director de Segrel, quien apenas se sentó en la rueda de prensa tuvo un hablar imparable y extenso como si estuviera dando el concierto.

 

Dolor. De Eduardo Sànchez-Zúber, director de la Osidem: “un gesto muy pobre que la familia Bernal no haya invitado a su festival a la orquesta anfitriona” (la Osidem.)

 

Encoré. No fue el mejor, pero el que Voz en punto hizo en el segundo concierto de la Camerata Salzburgo quedó como uno de los más simpáticos en la historia del festival.

 

Grosería. A los medios, que presenciaron de pie el concierto de apertura porque no les reservaron asiento.

 

Interés. El de Carles Magraner, director de Capella de ministrers por conocer las partituras del réquiem de Tomás Luis de Victoria encontrado en Catedral.

 

Falta. De respeto de alumnos del Conservatorio que en el recital de Heriberto Cruz aplaudieron fuera de tiempo y les sonaron celulares. Estas dos cosas son más imperdonable en esos chicos que en otra gente.

 

Lisonja. De Dimitry Volkov. De acuerdo a una versión estenográfica de la oficina de prensa del Festival, respondió cuando le preguntaron si quería agregar algo a una entrevista: ¡Amo México, amo México!

 

Queja. De gente de la prensa nacional para la que la sala de prensa no estuvo concurrida por falta de galletas y refrescos. (Durante los tres últimos días hubo, y casi nadie tomó.)

 

Salvado. La ausencia de un señor que se dice gobernador en la apertura y en la clausura le evitó los silbidos, o por lo menos perder en el ‘aplausometro’ con el que se dice presidente de la ciudad y hasta con el secretario de este, quien, de haber acudido el primero a la clausura, seguro le aplauden más fuerte sólo por la mala voluntad que se le tiene al maestro.

 

Titular. El de Canal 22 tras el segundo concierto: “La camerata Wratislavia le dio en su Mutter a Anne-Sophie.”

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Un comentario en “Festival de música de Morelia 2010. Clausura, conclusiones y diccionario.

  1. Pingback: Clausura del XXVII Festival de música de Morelia con la Orquesta de Minería. | Copa de Europa, fútbol, semiótica y antiperiodismo.

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