XXIII FMM. Mozart piano quartet. Solo tributo a un nombre.

La expectativa que el nombre del conjunto alentaba, quedó sólo en eso, sobre todo en la segunda de las dos presentaciones.

Contrastante tanto en las ejecuciones como en el programa resultó el paso del Cuarteto por el Festival, en el que fue la única agrupación de música clásica con dos presentaciones en Morelia.

La tarde-noche del domingo no sentó una expectativa mayor para el segundo concierto, el martes. Porque una agrupación que toma el nombre de Mozart, y que no ofrece las posibilidades técnicas ni de precisión que eso implica, no deja, en la teoría, esperanza de algo mejor en una segunda presentación.

Mark Gothori, el violinista, quien atendió la rueda de prensa el lunes 23 (con cerca de cuarenta minutos de demora), explicó que cada concierto encuentra diferencias en el público y la motivación, y eso da inspiración nueva al cuarteto.

El Cuarteto para piano en mi bemol mayor op. 47 de Schumann y la transcripción de Ferdinand Ries a la Sinfonía “Heroica” de Beethoven, dejaron una impresión aceptable para un público mayoritariamente neófito, con algunos desequilibrios en la notoriedad que de pronto adquiero el piano (Paul Rivinius), mismos que se reiteraron el martes en la parte final, con Cuarteto para piano y cuerdas No. 1en sol menor op. 25 de Brahms.

La similitud del rondo de esa obra con el menuetto de la Sinfonía 40 de Mozart, puso a prueba la capacidad del cuarteto en la presteza del movimiento, sin acudir, como otras veces, al vibrato, algo que otras orquestas europeas en esta edición del Festival han dejado sin aplicar con consecuencia de perjuicio. Y fue ese movimiento el que destacó Gothori en la rueda de prensa.

Del programa del martes contó que la obra de Mahler que interpretarían –Movimiento de cuarteto para piano y cuerdas en la menor– no es muy programada debido a su poco conocimiento; lo mismo la versión que presentaron de la Heroica, que como aquella, es más elegible en festivales.

Hartmut Rohde (viola) y Peter Horr (violonchelo) completan el grupo. Al no haber, a decir de Gothori, muchos cuartetos para piano, los cuatro se dedican a la docencia y a tocar con orquestas, y al reunirse, a veces tras periodos hasta de dos meses, conjuntan experiencias.

Su nombre lo toman del compositor del primer cuarteto para cuerdas, aunque en sus programas toman a Brahms y Schumann porque estos dos unen los motivos que estructuran la música alemana por el conocimiento y estudio que hicieron del barroco.

Mozart es un nombre al cual le rinden tributo, pero están lejos de los niveles de una agrupación que carga con ese nombre.

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