Festival de música de Morelia. Orquesta de cámara del Conservatorio de las Rosas. Noche de esperanza.

Los juveniles mantuvieron el testigo dejado por los primeros participantes en el Festival, dentro de las posibilidades de una orquesta como la que llenó la sala “Niños Cantores” el miércoles 21.

Las más nítidas sonoridades del barroco volvieron a surgir de la pequeña orquesta, que es grande en aspiraciones, con las capacidades que de inmediato adecua a la escuela que sigue.

El símil con el fútbol sería el de un conjunto para un evento de esperanzas y promesas. Pero la orquesta que dirige José Luis Gálvez se asemeja más a un equipo como el Manchester United, que por la obligada continuidad de rotación de miembros, necesita sabe adecuar las capacidades de los elementos emergentes sin que el desenvolvimiento se altere.

La renovación que por el egreso de alumnos del Conservatorio sufre cada año la Orquesta, encuentra esta participación en el Festival muy cerca del inicio del ciclo escolar, cuando entran los reemplazos.

Gálvez ha hablado varias veces de las vicisitudes que implica el periodo del cambio, pero la Orquesta suele mantener su nivel hasta rozar un tope de excelencia en proporción a su entorno.

El director preparó un concierto asequible tanto por instrumentos; tal vez no tanto por la dificultad, que parecía exigir a los alumnos.

Dejó la apertura en el solista Leonardo Sierra, con Stölzel, compositor de conciertos grossos que protagonizan la trompeta. Los violines de Andrea Alvarado y Valeria Sistos, junto al violonchelo de Rodrigo Sámano, tomaron el relevo del escenario con el concierto 3 del L´estro armonico de Vivaldi. A continuación, regresó Sierra para ejecutar el Concierto en mi bemol mayor para trompeta y cuerdas de Jan Krtiel Jiri Neruda.

En esta interpretación prevaleció el solista, en lo que se cree es la transcripción de un concierto para corno. En las dos anteriores, se apreciaban los recursos del esperado desenlace de la noche, final que se delegó a Bach. Primero, con el Concierto en re menor BWW 1043 para dos violines y cuerdas, que seguía la constante de las composiciones de un contra bajo que hacía sobresalir a los solistas.

El Concierto de Brandenburgo no. 3, conclusión de la velada, es accesible para orquestas como esta, de posibilidades materiales limitadas, porque no exige gran convocatoria de instrumentos. Pero qué encrucijada. Por la complicación que pide a los que tienen poco.

Gálvez sabía con lo qué contaba. Alumnos avanzados o al borde de la graduación. Los dejó solos sobre el escenario en la versión para tres violines, tres violas, tres chelos y un contrabajo. Los chicos entendieron que no era para tocar de libro. No apelaron a lo seguridad del tutti, y lo hicieron sobresalir a la hora de los ripienos. Del segundo movimiento, un adagio de no más de quince segundos, sólo se escuchó el acorde inicial. Se prescindió del final para enlazar el movimiento con el Allegro final, en el que los solistas se integraron al tutti  para dar un final como tantos que se escuchan en la pequeña sala del Conservatorio.

Vibrante pero delicado.

La Orquesta mostró que lo poco es mucho cuando se encuentran obras que se adecuan a los recursos materiales propios. Lo demás, es de capacidad grupal. Porque esta no era una noche para solistas. Como en aquellos equipos de fútbol, la función del individuo es regida por la del conjunto. Hoy el colectivo entendió el despojo de egoísmos. Eso es de capacidades grandes, porque es la propiedad de conjuntos que requieren de la anarquía que tuvo la orquesta, sobre todo cuando tocó sin director, para hacer algo destacado ante la exigencia de enfrentarse a personajes como un monstruo que llegó de Eisenach.

El Concierto de Brandenburgo lo ejecutaron:

Román Pavón, primer violín

José David Muñoz, segundo violín

Andrea Alvarado, tercer violín

Gerardo Méndez, primera viola

Saraí Aboites, segunda viola

Antonio Morales, tercera viola

Carlos Cantú, primer violonchelo

Auryn Villegas, segundo violonchelo

Daniel González, tercer violonchelo

Arnoldo Valladares, contrabajo.

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Un comentario en “Festival de música de Morelia. Orquesta de cámara del Conservatorio de las Rosas. Noche de esperanza.

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