“El romance y la culpa”. Balance de contrarios.

Codificando la pasión y el crimen, Guilty of Romance expresa al amor imposible si este no establece reconciliación con su contrario.

Quizá no es necesaria la vista de Cold Fish (Pez Mortal, 2010) y Love Exposure (2008) para comprender lo que Sion Sono quiso transmitir en la tercera película de su saga asimétrica “La trilogía del odio”. En “El romance y la culpa” se asiste a un encuentro maniqueo, con cupidos carnales que llevan la pasión humana hasta la alienación.
Aunque un poema escrito por Tamura Ryuichi, -“De camino al hogar”- marca los tiempos de la narración (“Nunca debí aprender palabra alguna / Solo porque sé japonés y un poco de una lengua extranjera / Me paralizo en tus lágrimas / Y vuelvo sola / Al interior de tu sangre”), una óptica de la película es la alienación del individuo ante el Estado. El Castillo kafkiano, muy mencionado durante la película, es metaforizado con la casa de citas donde Kaoru, de día profesora de una universidad de prestigio, lleva la ninfomanía al límite más insultante durante las noches.
El crimen aparece sólo como argumento. Siono se basó en el asesinato de Yasuko Watanabe, investigadora veterana del Tepco (Tokyo Electric Power Company) en 1997, mujer de doble vida que falleció en el Castillo de “El Romance…”
Las claves de la película no son sólo las de un asesinato. Es también la batalla de contrarios de un yin yan amoroso. Los cadáveres, reconstruidos por muñecos establecen la dialéctica inmediata con el espectador, sin alcanzar el valor de oposición entre la vida y la muerte que denota el muñeco, porque sólo denotan el estado mortuorio.
La antinomia amor/odio se hace nítida cuando el cuerpo sufre una resemantización. Se vio el esquema en el breve análisis a Las once mil vergas, con la imposición del objeto sobre el sujeto para hacer comprensible el motivo de la pasión. Y como lo que hace de los sentimientos un valor, es un orden contrario a su contenido semántico, la atracción por el cuerpo que convencionalmente significa amor o afecto, adquiere la valencia de la lujuria.
El discurso de la película, de la esposa sumisa y fiel, se fractura para reconfigurar la vida de Izumi hasta sujeto potencializado; es otro sujeto al conocer a Kaoru y a Mitzuko. Mediante el recorrido –sucedáneo del viaje que es la convención semiótica que pone en contacto a dos agentes- por las calles de Tokyo que la lleva a los hoteles de citas, se configura en Izumi la persona semiótica, que escinde bajo su aspecto de inocencia (que hace ver más deliciosa la vulva de su modelo, Megumi Kagurazaka, también de pendientes pectorales que desafían toda gravitación) la intención de una pasión violenta que la transforma en otro sujeto. Es por eso que Izumi adquiere sentimientos de culpa tras cada sesión sexual en la que toma parte.
En eso se entiende el título de la película, porque los sentimientos no puede existir sin dar cabida a su contrario. El director lo expone en su declaración, que proporciona la muestra: “esta película cierra una trilogía sobre el odio. Se trata de una emoción que implica demasiado amor. Lo considero de hecho el origen del amor. El que adora al maligno cree también seriamente en Dios, mucho más que un creyente ordinario. Lo que paradójicamente significa que los satanistas son sumamente creyentes en lo divino y que aquellos que odian están mucho más cerca de lo que creen de amar.”
El modelo narrativo sobresale. El hilo lo lleva Yukio, marido de Izumi, en una lectura escolar, en la que también participa Kaoru; varias veces se muestra a Izumi ingresando a la sala durante la lectura, que transcurre lineal al avance del guión. El secreto es el agente semiótico que pone en contacto a dos universos. El de Izumi, tímida y gris vende salchichas en un pequeño supermercado que tras sus primeros desvíos sexuales mejora la promoción del producto, y el de Mitsuko, la mujer en la que conviven la moral y el libertinaje. Ella planeo todo por ese secreto que guarda el sentimiento de culpa que lleva al odio.

Dirección y Guión: Shion Sono
País: Japón
Año: 2011
Fotografía en color y blanco y negro: Sōhei Tanikawa.
Música: Yasuhiro Morinaga
Edición: JunichiItō.
Con: Miki Mizuno (Kazuko Yoshida), Makoto Togashi (Mitsuko Ozawa), Megumi Kagurazaka (Izumi Kikuchi), Kazuya Kojima (Shoji), Satoshi Nikaido (Masao Yoshida), Ryūju Kobayashi (Kaoru), Shingo Gotsuji (Kazuo Kimura).
Compañías productoras: Nikkatsu, Django Film.
Producción: NobuhiroIizuka y Yoshinori Chiba
Duración: 144 min.*
Distribuidora: Interior 13 Cine.
*Aproximadamente 110.

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