“Paraíso fe”. Reconstrucciones sintagmáticas en.

La segunda entrega de la trilogía Paradies tensa la relación entre un egoísmo fetichista y las relaciones humanas, hasta llevar a la reflexión de si el catolicismo redime al individuo al despertarle la conciencia de que la vida es en la Tierra.

Ulrich Seidl vuelve a explotar la búsqueda de la felicidad humana. Si en Paraíso amor, Teresa la busca como libertina sexual, en Paradies: Glaube, Anna Maria la concibe mediante la represión se cualquier hedonismo. El sexo como un grado cero de la felicidad es una conclusión inmediata a las dos primeras películas. La tercera, Paraíso esperanza, tendrá a la hija de Teresa, que tiene un papel ambiental en Paradies: Liebe, como protagonista.
A Anna se le sabe hermana de Tere por la información que se da de la película. No queda entonces sospecha al ver que habita la misma casa que es un objeto asimétrico en estas películas; Anna la habita durante el periodo vacacional, lo que explica por qué no hay nadie más.
Sólo su marido aparece en la casa. Un musulmán parapléjico que a pesar del lamento de estar inhabilitado para cumplir con la más preciada de sus funciones maritales, la desea. Ella, empero, vive para Jesús, a quien idolatra con una pasión mundana. El esposo no tarda en advertir a su rival en Jesús.
El texto de Seidl confronta un código sintagmático con uno semántico. El segundo es el simbolismo de culto y sumisión de la cruz –Anna se flagela ante un Cristo cada vez que cede a la tentación, aunque sea de pensamiento, carnal-. Dicho símbolo no consigue ser desplazado por el código sintagmático o pragmático en el que los objetos religiosos, distribuidos por toda la casa, son sólo trozos de madera. Mantiene primacía el código semántico por la reconstrucción ideológica que el espectador le concede. En la escena donde Anna se mete debajo de la abana con un Cristo, no es con un pedazo de madera, sino con un hombre con el que hace una representación del acto sexual.
Hay más reconstrucciones sintagmáticas como esta durante la película. Los latigazos de Anna a otro de sus Cristos, los abrazos casi lascivos que le da, o la ruptura o fractura que a otras de esas imágenes hace el marido –que en su ‘cruzada’ casera incluye una fotografía de Benedicto XVI- son códigos que se prestan a ser reestructurados por la ortodoxia católica como un símbolo de oposición hacia esta.

Dirección y producción: Ulrich Seidl.
Guión: Ulrich Seidl y Veronika Franz
Países: Austria, Alemania y Francia
Año: 2012
Fotografía en color: Edward Lachman y Wolfgang Thaler.
Edición: Christof Schertenleib.
Con: Maria Hofstätter (Anna Maria), Nabil Saleh (su esposo), Natalya Baranova, Rene Rupnik.
Productoras: Ulrich Seidl Film Produktion GmbH, Tatfilm, Société Parisienne de Production.
Duración: 113 min.
Distribuidora: Cineteca Nacional.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s