Una valencia de la coerción en una toma de protesta.

Sin ínfulas políticas propias del discurso de funcionarios, se advirtió el discurso, porque no acude a la deslegitimación ni a la coerción, características de legitimación lingüística.

            Escaso, pero directo es el inventario léxico en este discurso. Nuevamente faltó escucharlo en directo para complementar con un análisis cinésico, pero las palabras del hablante aparecen, escritas, presididas por la humildad que falta en los discursos protocolarios.

No se atribuye responsabilidad absoluta en su misión. No expresa la vaguedad semántica con la que el hablante se disfraza de la tercera persona, de la no persona, invisible en el discurso. Ese recurso de auto imposición, de legitimación que se atribuye el hablante de ser obedecido, propio del hablante que carece de credibilidad, sea por el conocimiento o por desconocimiento que se tiene de él, no quedó en el hablante, quien no creó el auditorio ideal, el que sólo queda en disposición de escuchar y, por lo tanto, obligado a aceptar la posición arbitraria del hablante (esquema visto con Chilton y Schäffner, y con Helena Calsamiglia Blancafort y Amparo Tusón Valls.)

Menos acudió a la deslegitimación con la que mandatarios de todos los niveles, anteponen la condena y el castigo a su función. Habla de “fortalecer las acciones conjuntas y optimizar los resultados que garanticen el desarrollo del estado”, de rechazo social a la ilegalidad y de crear canales que permitan incrementar la participación ciudadana para fortalecer la prevención del delito diseñando políticas en materia de seguridad y procuración de justicia. Él antepone la prevención al castigo.

Al no vestirse de la no persona, establece el canal de comunicación con los únicos actores que le atribuye Benveniste: yo y . Sabe el hablante que la cuestión de la seguridad no es cosa de una figura, aunque no se asume como directriz, y se despoja de toda la responsabilidad (“me constituyo indiscutiblemente en el conducto por el cual el ciudadano gobernador del estado ejercerá su autoridad y mando en materia de seguridad”).

No hay, entonces, coerción sobre el auditorio (aunque el público estuviera distante porque la ceremonia se hizo en versión rueda de medios), al que en dos ocasiones invita a ayudarlo en su proyecto. Lo distingue en un eje sémico de distinciones figurativas, nítido en tres palabras que de manera enlazada utilizó el hablante en un apartado del discurso: salvaguardar, preservar y mantener (“Mi compromiso implica aplicar todos los instrumentos legales disponibles para coadyuvar con el Estado en su triple función de salvaguardar la integridad de las personas y sus pertenencias, preservar sus libertades, garantías individuales y sus derechos, así como mantener el orden y la paz pública.”)

            En el plano del discurso, expone Greimas en su “Semántica estructural”, la comunicación es, empero, elección. Por consecuencia, hay coerción en todo discurso, y la libertad que concede la autoridad posicional del mismo (otra vez, el oyente está limitado escucha pasivo) queda, sigue Greimas, condicionada por la repetición de situaciones a las que en el plano lingüístico corresponden mensajes idénticos o comparables (cf. op. cit, versión española, ed. Gredos, pp. 54-55).

Los tres términos mencionados, con la utilización que se le da, corresponden a esa situación de repetición, y son clave en este discurso como lexemas de un micro universo semántico que se expresa de manera hiperónimica: los tres términos expresan el encargo del hablante, la seguridad.

El principio lingüístico de expansión, que más adelante maneja el propio Greimas, da contexto particular a los tres lexemas; los expresa sin alterar su contenido semántico y distribuye la función de cada cual en conjuntos significantes específicos: Salvaguardar (defender) es para las personas; preservar (proteger) para un conjunto psíquico; y mantener (continuar) para un conjunto de abstractos).

La limitación del inventario de lexemas en la parte esencial del discurso, permite dejar la exposición en mero esquema, donde se tiene lo que puede determinase como una valencia positiva de la coerción con el manejo que dio el hablante al discurso, con el cual expone con justeza el objetivo primario de su encargo.

 El discurso.

Agradezco su amable presencia a este acto tan relevante para su servidor, agradezco al señor gobernador del estado de Michoacán, su voto de confianza para integrarme a su valioso equipo de trabajo, sin lugar a dudas en uno de los puestos más honrosos desde mi punto de vista, que es la Seguridad Pública.

Desde luego emprenderé la tarea que me ha sido encomendada a partir de hoy, me constituyo indiscutiblemente en el conducto por el cual el ciudadano gobernador del estado ejercerá su autoridad y mando en materia de seguridad pública, atendiendo en todo momento, a los principios de legalidad, eficiencia, responsabilidad, profesionalismo y honradez, respetando irrestrictamente las garantías individuales.

Me comprometo a desempeñar el cargo [-]con absoluta disposición, poniendo de manifiesto todo mi tiempo, entusiasmo, mi experiencia, mi prestigio y mi lealtad institucional al servicio de los michoacanos sin discriminación y de manera imparcial.

Mi compromiso implica aplicar todos los instrumentos legales disponibles para coadyuvar con el Estado en su triple función de salvaguardar la integridad de las personas y sus pertenencias, preservar sus libertades, garantías individuales y sus derechos, así como mantener el orden y la paz pública, para lo cual buscaré en todo momento que exista una estrecha coordinación con autoridades y corporaciones federales, estatales y municipales  en acciones de seguridad pública encomendadas por señor gobernador de Michoacán, para fortalecer las acciones conjuntas  y optimizar los resultados que garanticen el desarrollo del estado.

Atención especial merece desarrollar una cultura de respeto a la dignidad de nuestros policías así como, atender sus necesidades más apremiantes para garantizar una corresponsabilidad moral, que nos permita disponer total e incondicionalmente de una institución de Seguridad Pública honorable, confiable y muy cercana a  la población, que pretenda cotidianamente fortalecer y materializar un modelo de procuración de justicia eficiente, en el que la víctima de un delito no sea también víctima de un sistema anquilosado e indolente.

Buscaré que nuestros policías vean en su trabajo, un proyecto profesional y de vida para que ejerzan su labor con vocación de servicio a la comunidad integrando a su formación y actualización, la visión que la ciudadanía debe tener como garantes de la seguridad y bienestar de su comunidad.

Aunado a lo anterior, trataré de todos los modos posibles de cambiar la percepción que tiene la población de sus policías, no obstante que en la actualidad la seguridad no es un asunto de policías y delincuentes, hoy la seguridad es integral, porque comprende otros indicadores como la justicia, la educación, la igualdad social y el bienestar común, la seguridad comprende también diversos actores, porque si bien es cierto que se requiere de mejores policías, también es cierto que se requiere de buenos padres, de maestros responsables y de ciudadanos honestos que apuesten a la corresponsabilidad social, bajo este contexto me permito exhortarlos para que se involucren con responsabilidad y generosidad en la parte que les corresponda para la solución de los conflictos relacionados con la inseguridad, los invito a consolidar una cultura de denuncia entre la sociedad, considerando que los instrumentos primordiales que tenemos para disminuir la delincuencia son precisamente el rechazo social a la ilegalidad y de manera más directa la presentación de denuncias, en este tema me comprometo personalmente a seguir personalmente las denuncias ciudadanas que se generan de manera responsable para abatir de manera conjunta los índices de inseguridad.

Los invito a crear canales que permitan incrementar la participación ciudadana para fortalecer la prevención del delito diseñando políticas en materia de seguridad y procuración de justicia, también los invito a fomentar el escrutinio, el seguimiento y la evaluación de los cuerpos de seguridad pública, con base en indicadores capaces para generar condiciones de credibilidad y confianza por parte de la sociedad civil.

Finalmente les manifiesto que estoy presto para enfrentar los riesgos que le sirvan a la seguridad y el desarrollo del estado solicitándoles su confianza, su fe en las instituciones, su generosidad y su valioso apoyo, para emprender una campaña de seguridad pública conjunta que evidentemente sin su participación decidida no podríamos emprenderla de esa manera.

Muchas Gracias.

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