“El séptimo arte en papel. Colección de carteles del cine mexicano.” Elementos de la mejicanidad en.

El muestrario, contrasta el objetivo publicitario del cartel con su función ideológica.

Rica en signos y símbolos lingüísticos de un periodo de la historia mejicana, la exposición, anunciada con sesenta carteles, trasciende por ello la significación propagandística de este, el medio tradicional de atracción del cine.

Parte el discurso protocolario acerca de un origen de esta publicidad en el ordenamiento de Venustiano Carranza de producir en Méjico películas que mostrarán una visión diferente de la que se tenía de ese país y su gente. Artificio político que al paso de los años terminó sin tener alianza con el cartel, el cual, en cualquier parte, concilió el desarrollo de su lenguaje con las evoluciones técnicas de cada sitio en donde se producía.

La muestra comprende carteles de las décadas de los sesenta y los setenta, donde se dice que el cartel de cintas mejicanas alcanzó el amarillismo, postura ante la que es necesario apreciar las imágenes de cuerpos desnudos y voluptuosos y colores que significan la sangre de varias violencias, por las que se concede aquella marca de amarillismo.

En Méjico, el cartel de las películas de aquellas épocas reflejó una versión real del país con la reiteración de argumentos visuales que, al contrario de la publicidad que acostumbra convertir al receptor en adoptador de un estilo de vida y consumidor, le comunicaban la realidad a manera de denuncia de prácticas que regían la vida de muchos habitantes del país.

El cartel así se torna en un discurso de trasgresión política, al no cumplir con el objetivo encomendado al cine de mostrar aquella imagen diferente de un país y su gente.

La anotación es alusiva a las temáticas de ejercicio sexuales (el adulterio, la violación…) y de otras violencias, que el cartel, con sus coloridos y contornos de las imágenes expresaban sin censura; es una porcentaje estimable el que ocupan esas temáticas en la exposición, que aborda imaginarios de la mejicanidad encarnados en héroes encanados por astros de la lucha libre o comediantes –que no quedaban exentos del tema mencionado antes-, y se ve también variación en la manera de recibir la impresión del cartel.

Sucede con los dos de “Macario.” Uno para promoción en Méjico, y el que presentaron en el extranjero en lengua inglesa, con un contorno de la imagen que expresa de manera más cerrada caracteres de la mejicanidad al transmitirlos con la exclusividad de la imagen del indio, restando el fondo de la versión para Méjico, que enseña elementos impersonales de lo mejicano, pero ineludibles al tratar de  su imaginario colectivo.

Es esto lo que se ha de valorar en una exposición que quizá no niega apreciar la función primaria del cartel como medio publicitario, porque mediante los  lenguajes que este crea con sus signos y símbolos (que son para escribir un análisis detallado) promueve una cultura que se arraigó en Méjico y que el cine pone a disposición de quien quiera adentrarse en ella.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s