Elementos de trascendencia en el Real Madrid de Carlo Ancelotti.

El éxito del campeón europeo 2013-14 reposa en la discontinuidad del fútbol que tradicionalmente hizo el Real Madrid, sin que el modo de Ancelotti lo despoje de la connotación mítica de las individualidades (incluso las que un día se llamaron ‘galácticos’).

En el apunte que sirve de intertexto al presente, se iniciaba con la diferencia entre un buen equipo y un gran equipo: la trascendencia. Los primeros son de temporadas; los segundos marcan épocas. Y que durante treinta y dos años los triunfos continentales fueron ajenos en Chamartín. Europa no necesitaba de su equipo más emblemático porque no se necesitaba de un campeón transitorio; uno que diera el golpe de levantar la Orejona y callarse. Hubo en esos años varios equipos con entidad para establecer pautas históricas, que son las que nutren el reservorio cultural. Cuando el Real Madrid se puso cerca de esa altura regresó con fuerza el mito blanco con el levantamiento de tres Copas de Europa en años alternos (98, 2000 y 02) pero sin aportar códigos de vanguardia o de rememoración al acervo de sistemas tácticos o estratégicos.

Fue, empero, el equipo más cercano a conseguir el campeonato europeo en años consecutivos desde los días del Milan de Arrigo Sacchi, acaso el último equipo que impuso un gran poder dictatorial en Europa, con la continuación que el estilo de Sacchi tuvo en la versión que su sucesor, Fabio Capello, presentó en aquel Milan.

La falta de surgimiento de una escuela como esa del Diavolo, que trascienda todo lenguaje surgido o mítico, durante su periodo para constituirse en discurso de una época que denote a un equipo como su símbolo, explica, quizá aún lejos, el por qué la Copa de Europa no ha vuelto a tener un bicampeón.

Sin ser reiterativo en el tiempo, por ser emergente, el sistema que Giancarlo Ancelotti instituyó en el Real Madrid campeón de Europa 13-14 se promueve como una nueva concepción del fútbol. La importancia crece por ejercerse en un equipo que acostumbra un modo particular de hacer el fútbol, que le dio identidad durante los sesenta años de historia de la Copa de Europa.

Ocasión excepcional en la historia del Madrid, que quizá por primera vez ejerce un fútbol en relación a la época que vive, reiterándose la aserción de que un sistema o modo de juego corresponde ante todo a un momento histórico o reclamo de la época, que excede la interpretación filosófica.

Es el del  Real Madrid de Ancelotti un fútbol a la manera de una hermenéutica (siempre s cabe y se permite el término). Un fútbol de trascendencia es: comunicación, fenómeno histórico, realidad actual y un sistema de estructura significativa.

Si hay estos cuatro elementos, se marca época. No se detiene esta pluma en detallar exposiciones que llevan a conclusiones como esta. Se ha reiterado a través de los años en los apuntes a la Copa de Europa y otros torneos, locales o internacionales.

Como concepción particular del jugar, el fútbol del Real Madrid es comunicación, mas sería simplista exponerla como tal porque necesita estar ligada a los otros tres elementos. Como objeto comunicante, ese fútbol se expresa como fenómeno histórico y como realidad actual. En estos dos casos, es vanguardia porque, se ha escrito, la vanguardia es presente de la cultura, y la marca si consigue hacerse legado.

El cuarto elemento, el fútbol como estructura significante, puede ser aun oscuro pese a ser apreciable desde la óptica del individuo. La identidad del Real Madrid continúa reposando sobre individualidades cuyo comportamiento corresponde a un periodo repetitivo en la historia por ser las que establecen una manera particular de pesar que ha perdurado mediante lo que entre el periodo de aquellas tres Copas y la de Ancelotti fue denominado ‘galáctico’. Lo galáctico es la reiteración en el tiempo de un mito que es fútbol en primera persona, que evidencia cualidades excepcionales que lo han constituido en símbolo de cada época.

Se abre un amplio paréntesis para remontarse a la entidad psíquica que es el galáctico para entender mejor la estructura significativa del Real Madrid. Se acude al texto Lo galáctico en el Real Madrid, de este blog (año 2004).

“Terminada la época de los cracks que llevaban a sus equipos hacia reinados sempiternos, el Madrid ha enseñado que puede requerir sin necesidad de las principales figuras del mercado. Y es que un gran equipo depende al final de una individualidad, pues es en estas donde deriva la consecuencia del hacer colectivo. La leyenda del Real Madrid la han forjado individuos y no colectividades. Los primeros son distinguidos ahora con la connotación galáctico (término que define a todo habitante de la Vía Láctea), extensión de un significado (Real Madrid) que no simboliza el contenido de una función, por ser un objeto polisémico, cuya significación se estructura mediante un orden de representaciones donde es entregado al hombre de manera espectacular mediante la publicidad que vende al galáctico como ‘lo mejor’, significado de fondo que establece un código denotado/connotado, porque como significado es denotación que connota toda su polisemia; su representación de la unidad cultural en segundo grado, lo hace estricta connotación. El galáctico es un objeto absorbido en una finalidad de uso con el que se impresiona a la fantasía en lugar de a la razón. Por ello es que Sánz y Pérez se valieron de esos fichajes para asegurar su éxito presidencial en el club. El galáctico, por ser un mediador entre la acción y el hombre, desborda su uso hasta convertirse en una connotación existencial, algo inhumano que se empeña en existir desarrollando una especie de absurdo y de no-sentido, ubicada en una coordenada simbólica dado que remite a un significado.

El sentido lo adquiere mediante la semantización que comienza con el consumo; la función que cumple es el sentido de esa función que ejerce a cabalidad, pero establece una grave ruptura que lo vuelve connotación al representar a la unidad cultural que lo denota (en primer grado) en el mero apartado mercadotécnico. La dualidad denotado/connotado se produce cuando su rendimiento dentro y fuera del campo esboza el equilibrio, ya que fuera del campo sus connotaciones se sintetizan en una sola: mercadotecnia, propiciando el conflicto del fundamento de ésta de distribuir el producto de acuerdo al perfil del consumidor, pues hay que plantear si el seguidor del Real Madrid prefiere (jugadores) todo el tiempo constantes y con disposición táctica, o […] intermitentes que no siempre son decisivos.

El ser una connotación psíquica y existencial que contiene en sí misma las funciones de varios individuos agrupados en una colectividad, hace de lo galáctico un objeto polisémico, por significar las funciones de todos ellos, mismos que al ser privativos de determinadas posiciones dentro del esquema, dotan a lo galáctico de una de las grandes propiedades del signo al ser leído como la totalidad de las significaciones que connota. Es así que se establece como código denotado/connotado al alinearse en la posición del significado al que convencionalmente tiende, peligrosamente, a desplazar en la actualidad.”

No existe ese desplazamiento del significado del jugador por el del club. La necesidad de acudir a la marca semántica que fue lo galáctico se debe a que esa cualidad psíquica dio nombre a la parte esencial del Real Madrid en todas las épocas. No se le ha vuelto a dar nombre y quizá, cuando surja la necesidad de acudir a una marca como esa, regrese el término por la costumbre periodística de relacionar, comparativamente o no, los fenómenos del presente con una analogía pretérita.

Siempre se volverá a esas marcas semánticas porque, en el caso, el galáctico, es el contenido de una función que esconde un espacio por reconstruir o por rememorizar. Denota un significado por ser extensivo a la totalidad del significante. El fondo del mensaje que connota: (es) “lo mejor”, agota la intención comunicativa. Es parte de la memoria particular del Real Madrid, a la que se acude con la visión de contrataciones que respondan a la historia del club. Así, lo galáctico se torna en necesidad histórica; ya no sólo la tradicional de ganar, sino la de innovar, la de aportar con la conciliación de la táctica y la intención estratégica a esto se le definió aquí como estilo.

Pero la conclusión al futbol del Real Madrid de Ancelotti (conclusión que los resultados harán parcial o dejarán como definitiva) es que no se trata de un estilo sino de un modo de resolver el fútbol. Porque este Madrid sabe a qué juega. El estilo, por ser modo invariable de hacer futbol, agota soluciones y se hace impotente. Es necedad. El modo del Real Madrid es una premeditación, y esta es consciencia; el estilo llega a ser inercia estéril. El modo y el estilo conocen el juego que provocarán en los rivales, pero el estilo lo ataca con la egolatría de pensar sólo en sí mismo; El Modo estudia y provoca el efecto en el rival. Son extractos de la reflexión al previo de la final de la Champions league 13-14 (remitirse a ese apunte en el párrafo final de este texto).

Tiene el fútbol del Real Madrid de Ancelotti tres de los elementos de trascendencia mencionados. Con lo galáctico la estructura significativa, que se expresa en realidad actual y en comunicación. El más importante, derivado de los otros, el fútbol como fenómeno histórico, es dependiente de los resultados, y de algo no menos importante: el legado. Esto es lo que ha faltado a los grandes campeones de Copa de Europa después del Milan de Sacchi y el de Capello, porque no ha surgido un fútbol de propagación que nutra a su cultura, para que no quede sólo como un momento irrepetible en el tiempo.

Con este Real Madrid se puede aspirar a una continuación por ser un equipo que sujeta sus grandes triunfos a un modo tradicional de jugar que ya no requiere exclusivamente de las figuras. La disciplina desarrollada en estas para hacer el fútbol ideal, el que da triunfos, pero ya con interés en el medio y el modo -tendencia hacia el estilo- es aporte visible para la generación de nuevos lenguajes futbolísticos.

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2 comentarios en “Elementos de trascendencia en el Real Madrid de Carlo Ancelotti.

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