Champions league 2014-15. Semifinal. Ida Barcelona 4 Bayern Münich 0. Una noche de espejo roto.

El sistema de Guardiola continuó sin superar estrategia de presión y sin bailarines en espacio corto nunca encontró su idea, la que no se advirtió ante el juego pensado del Barcelona que sólo esperó por el surgimiento de su mayor talento para consumar una goleada que Neuer y el desacierto demoraron.

Bayern tendió a puntista y, desgastada su resistencia y su impotencia en 17’ le cayó la lápida.

            Barcelona sólo salió a jugar y cuando leyó los defectos de la voluble defensa bávara, la acuchilló.

           Messi, tras dos ensayos que agradeció Neuer, tomó el protagonismo del ariete asesino, lo que faltaba al equipo.

          Los azulgrana reiteraron su juego de presión y quite; Bayern se atuvo al mal pase del rival sin incitarlo.

 Barcelona mostró que el sistema de Pep Guardiola está obsoleto. Que es de una época que en Bayern el de Sampedor se obstina en prolongar sin capacidad para el progreso que en el Barco cobró el modelo dominante en casi un lustro.

Estaban muy marcadas las diferencias entre los equipos. No quedó más que el recuerdo de los días de triunfos de un modelo, el de Guardiola, que debe reflejarse no en su historia, la misma, la reiterada en cada fracaso, sino en el avance del Barcelona de Luis Enrique que ejerce lo que en Guardiola era prohibido.

Bayern, adiestrado con esa escuela en la que lo que no sea toque es traición al estilo, buscó romper los tabús de su modo de juego. Lo marcaban las palabras previas de su técnico de que a Messi no se le puede parar. Asunción implícita de que el Barca anotaría. Y ante eso, Bayern no tuvo presupuesto. Era clave la alineación que tuviera en el centro del campo. No fue la del quinteto de bloqueo en defensa al rival. Ni el del trivote que muerde. Fue un equipo típico de Guardiola. Sin presión ni intención de quitar. De esperar. De atenerse más a que el balón le llegará del rival que en proveerse de él. Alonso tapaba. Alcántara no tenía escudo en la organización. Bastian no se definía si era centrocampista o el tercer punta. Müller, otra vez lejos del área, siguió sin ser el extremo maravilla de sus primeros días. Y Lewandowski no juega sólo ni hace equipo si este no lo busca.

El naufragio alemán estaba previsto. El tiempo era su aliado y ante este se manifestó la categoría. No sabe Bayern jugar con el reloj, pero quería resistir el cero. Barcelona nunca pacta. Había hecho el partido que juega desde hace ocho jornadas en Champions, tiempo en el que ganó todos los que jugó. Cuando Bayern apostaba al empate en los minutos en los que casi nadie arriesga, los últimos quince, cuando se marcan muchos goles en el fútbol de esta temporada. Barcelona no cambió. Suárez le abrió, le entregó el eje del ataque a Lio, y el argentino enseñó a Luis y a todos cómo resolver un crucigrama de niños. No por el señorío del barca, sino por la tibieza del Bayern.

No atacó el equipo de Münich al rival al que tenía que ofender. Lo respetó hasta el temor y se provocó una gesta que está al alcance un grande. Por un partido Bayern no perderá esa categoría, pero se le recordará que por una vez no le hizo mérito.

Análisis.

I. Definiciones. Lo que sucede con un equipo de un solo libreto. Hasta el rival sabe cómo jugarán y no tienen réplica a lo que les oponen. Barcelona vio cosa de tiempo el caos del Bayern.

II. Flojo. Ese tipo de equipo fue Bayern. No buscó el balón. No presionó a un Barca que por eso hizo su monólogo y distribuyo libre y asistió en tres cuartos de cancha. El 2-0 lo muestra.

III. Presión. La metió el Barca donde le hacía mella a Bayern. En la salida. El desarme de Alves a Lahm, que concluyó en el 1-0, dechado de esta estrategia.

IV. Desgaste. Nunca dio seña e equipo alemán de cuáles eran sus intenciones. Sólo que pensó que podía llevar el 0-0 a casa. Eso fue resta de fuerzas, Barcelona vio su momento de crecer.

V. Sorteados. No estuvo el partido para pasear el balón. Barcelona lo entendió y se lo simplificó jugando directo. Neuer le hizo chico el marco a Suárez la primera vez que un lanzamiento largo burló el fuera de juego de Guardiola, y en la segunda ocasión, Messi citó a Neymar con Neuer, y 3-0.

Barcelona. Ter-Stegen 6; Alves 8, Piqué 6, Mascherano 7, Alba 6; Rakitic 7, Busquets 7, Iniesta (c) 6; Messi 9, Suárez 6, Neymar 8.

Xavi (c2) (por Rakitic 81’), Rafinha (Iniesta 86’), Bartra (Mascherano 88’)

Banca: Bravo, Vermaelen, Adriano, Pedro.

Dt: L. E. Martínez.

Bayern. Neuer 6; Rafinha 5, Benatia 5, Boateng 5, Bernat 6; Lahm (c) 5, Alonso 5, Alcántara 5; Müller 4, Lewandowski 4, Schweinsteiger 5.

Götze (por Müller 76’).

Banca: Reina, Dante, Martínez, Gaudino, Weiser, Pizarro.

Dt: J. Guardiola.

Árbitro: Rizzolli 6 Líneas: Di Liberatore/Tonolini Fondos: Banti/Damato Bancas: Cariolato.

Valoración del partido: 7.

 

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