Champions league 14-15. Semifinal. Vuelta. El futbol simple y la tradición.

La fase cerró con la enseñanza de una maduración del estilo que mostró que el fútbol se gana con goles.

                         Clínicas de estrategia de Barcelona y Juventus, que con pocos remates liquidaron a equipos con mucho parqué

                        y escaso goleo.

                      Balance magnánimo de los dos finalistas, complementando su ataque con defensas y porteros para ganar campeonatos.

                    Bayern se apegó el estilo de Guardiola, el que hace de la posesión una retención sin pensamiento, y el Madrid al instinto

                   de ganador como cada vez que no tiene ingenio.

                   Los goles continuaron con mayoría dentro del área y por abajo, tendencia del torneo.

                  Los únicos que pueden hacer triplete son Barca y Juve.

A la vista de la opinión general, siempre ligera como la de un alto porcentaje de los medios, sucedieron semifinales de trámite y derroteros insospechados. Juventus y Barcelona hicieron resonar golpes de autoridad a los que otorgaron al equipo italiano una marca inconcebible a estas alturas de un torneo de categoría internacional: débil, y a aquellos (incluidos los mismos en muchos de la cuestión) que previeron la prueba dificultosa para el Barcelona.

Dos escuelas, una vieja y una aún joven, aliadas a la tradición, elemento en que reposa el éxito de una cultura, rotularon el cartel de la final.

Tradición por historia, o de la que se escribe cada partido, que no es lo mismo que la costumbre; esta es atavismo, rutina invariable como en los ejercicios vistos en Bayern Münich y Real Madrid. La tradición evoluciona cuando la cultura que la profesa entiende la necesidad de incorporarle elementos y cualidades que la saquen de sí misma, de su sola costumbre, para convertirla en vanguardia. No de la que es presente, la que se identifica o identifica a una época y se queda en ella al ser superada por una nueva práctica que, como al parecer sucede con todas, asimila elementos de otro reservorio cultural. En eso se quedó el Bayern de Guardiola (siempre se escribió aquí el Bayern de, y no con Guardiola); en el proceso descrito se encuentra el Real Madrid de Ancelotti, tal como se expuso en el texto alusivo a su versión de campeón europeo.

Los equipos como la Juventus y el Barcelona, que dan la posibilidad de ir a por el triplete a Berlín, entienden el fútbol de distinta manera fuera y dentro de la cancha. Sus comportamientos se definen de manera coherente para balancear los medios con los fines en la consecución de una manera de ser que se excluye de lo cotidiano haciéndose reconocible para el espectador como símbolo de una época, y que cuando su sistema deja de corresponder a las necesidades de su tiempo, acuden a sus raíces para reconstruir la intención histórica que representan. Es el paso del símbolo al mito. A una preservación de un presente que a veces se piensa inmóvil.

En equipos así no es concebible circunscribirse a una época. Cierto que un sistema de juego responde las necesidades de una más que a la interpretación filosófica personal, pero el trascender esa época es el fin de una escuela. Y la tradición, se vio en el caso del Bayern-Barca [previos a sus cruces semifinales 12-13 y 14-15] es el legado. Es aportar comportamientos universales e intemporales, que así es como pervive un mito. Es mítico el fútbol de Juventus. Hacia eso va el del Barcelona.

Real y Bayern buscaron salvar el momento, no obstante la fidelidad bávara al modo que le inculcó el Pepp. Con eso se fue hasta el final de su trayecto en esta edición, y eso lo salvo, aunque no contó con jugadores para la petición del modo del técnico. Si es que lo hay para lo que pretende Guardiola, que con el Barcelona quedó sin sortear varias pruebas. Una, la de un sistema italiano serio. Es tema de la final 2014-15.

El presente pedía más que la filosofía de un técnico, Guardiola, y la solución emergente de un día del otro eliminado. Barca y Juve encontraron un balance ideal del fútbol. Se siguió en estas líneas la evolución del equipo azulgrana, más consciente de su defensa, dominio de la Juventus, equipo que por su parte se desarrolló de la defensa hacia el ataque. Los dos entienden el fútbol para delanteros de una sola ocasión aprovechada y mucha contención. Falta al Barcelona desarrollarlo más, pero horas después de su triunfo global en Múnich, el mundo felicitaba la contratación de Ter Stegen, que en la vuelta certificó lo que se expuso. Un portero es parte de una contención. Al momento de este escrito Uefa no ha dado su once de la jornada, pero de seleccionar al alemán, que a nadie sería extraño, por quinta fecha consecutiva, y séptima en el torneo, el once de lujo tendría al portero de un equipo derrotado [ver apunte a las idas], en este caso, reconocimiento a un sistema que gana en las áreas. Con lo que anota y con lo que bloquea, anulando un potencial ofensivo como el del Bayern y el Madrid.

No fueron los sistemas delos eliminados los que anularon el ataque del Barcelona y Juventus. Eso no sucedió. Los azulgrana no remataron más en 62’ más agregados, y los bianconeros lo hicieron tan poco como los catalanes. 6 remates y 4 de estos. Necesitaban los goles para activar sus estrategias de mediocampo hacia atrás. Lo hicieron con fútbol directo. Sn rebuscarlo ni complicarlo eso lo provocaron en los rivales, que en algún momento no supieron cómo jugar.

Para ganar hay que marcar y también saber hacerlo desde la secuencia del gol. Rematadores fallidos y porteros de cortina de hierro también dictaron los nombres de la final.

El once de la jornada.

 

Ter Stegen

9

Lichtsteiner              Bonucci                    Chiellini                    Marcelo

7                                 7                                 9                                 8

Marchisio                              Schweinsteiger                   Vidal

7                                             7                                             7

Suárez                                  Lewandowski                      Neymar

8                                             8                                             8

 

Dt: M. Allegri.

 

El once de la Uefa

 Buffon

Evra                Bonucci                                Chiellini                    Marcelo

Alcántara                  Pogba                        Schweinsteiger

Morata                       Lewandowski                      Neymar

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