Champions league 2014-15. Final. Previo. Juventus-Barcelona. Tradición y disgresión. Final. Preview. Juventus-Barcelona. Tradition and digression.

La antinomia más recurrente, el arte de la defensa y el del ataque expresados geométricamente en sus dos polos, con el equipo que reinstituye el futbol de orden con una práctica clásica, y el que aún irrumpe contra lo establecido con una vanguardia emancipada. 

The most recurrent contradiction, the art of defense and attack expressed geometrically in its two poles, with the team football reinstituted order with a classic practice, and still erupts against the establishment with a vanguard emancipated.

             Lo escaso de antecedentes de la serie se nutre con la representación de las tendencias de sus equipos.

            Juventus, laboratorio de campeones del mundo; Barcelona, exaltación contra el orden establecido por la defensa.

           Más sólido el proceso de evolución de Juventus, con Allegri experimentado ante el Barcelona.

           Confrontación del fútbol sin escalas que no se entretiene en el toque de balón.

            Línea por línea y jugador por jugador, la valoración se estrecha.

En la historia circular de las tácticas, el fútbol, en la de los estilos, ve una posibilidad de reinstituir ganadora una tradición, la que no ha sido derrotada a cabalidad por el caótico juego de Barcelona que comenzó su dinastía en 2008-09. Faltaba esta prueba al equipo español como Juventus, en la revivificación de un modo particular de jugar, la que lo examine en pos de un post grado europeo.

Massimiliano Allegri es el mejor entendido de la situación. Enfrentó cuatro veces al Barcelona, todas con Milan, y en ninguna perdió el partido de ida. En las cuatro fue superado en el global; no borrado el recuerdo de las aplicaciones que ordenó en cada primer episodio. Por eso confía en su dicho el día que se pactó la final, de que al Barca se le puede ganar a partido único.

Juventus y Barcelona se verán ya en una final real. No en una anticipada, simbólica, como en sus anteriores cruces. En cuartos de final ambos. 85-86 y 2002-03. Final anticipada es la que promueve a su ganador como campeón. Aquellas dos ocasiones el vencedor llegó a la final real y la perdió  en los lanzamientos desde el punto de penal.

Hay muchas similitudes respecto a esos enfrentamientos con el de ahora. Siempre el fútbol italiano de orden contra el de inspiración y alarde personal que marca épocas en el Barcelona.

Terry Venables, en El Mundo deportivo, decía previo a la ida 85-86 “no he visto a la Juve sin Platini, y no sé si es como el Barcelona sin Schuster.” Y Trapattoni, técnico bianconero, “he visto al Barcelona sin Schuster…¡y funciona!”, y que ojalá fuera cierto que Juventus era la muralla que se decía.

Certificó esto el diario catalán en sus notas al encuentro, en las que expresó la clave en las defensas. Es que describió un partido de final de Copa de Europa. “Típico choque de alta competencia, en el que el espectáculo anduvo por debajo de lo esperado y con el marcador muy presente en la mente de todos sus protagonistas.”

Definió a Juventus como “bloque impermeable” al que el Barca atacó con lo único que tenía: fuerza, presión, entrega y coraje español, pero de ladrillos, no de catenaccio.

De la vuelta apuntó que la seriedad, la disciplina y la concentración las puso puso el Barca y Juventus sólo fue Platini en la noche que tuvo por figura a Steve Archibald y su famoso gol con la oreja al ir a por un cruce de Víctor y buscó cabecear hacia un ángulo tan incómodo como la posición en que el escocés conectó el balón de rebote. No era quizá necesario que previo al enfrentamiento 2002-03 dijera al mismo periódico que si le pedían repetir ese gol, seguro no lo conseguiría.

La Vanguardia, también diario español, describió una danza con chambelanes. Brio-Amarilla, Favero-Archibald, Mauro-Julio Alberto, y del otro lado Pedraza-Cabrini. En la ida, cuando Barcelona entendió dejar salir a la Juve que en la vuelta se hacía hara-kiri con tres etas malogradas por Pacione, coincidentemente señalado el peor del partido. Fallos que precedieron al 1-0 descontado por Archibald, y al reclamado penal no cobrado de Scirea a Julio Alberto.

El reencuentro en 2003 vio otro gol fortuito. El desvío en Montero (el Chiellini de su tiempo si se atiende a la descripción que de él hizo prensa española: maestro del codo, del cuerpo y del arte de la destrucción) de un remate de Saviola salvaba el partido de treinta minutos del Barcelona (1-1). Quince del comienzo y los quince finales, y para el regreso la prensa española confiaba en Luis Enrique, acaso el mejor jugador culé de la época. Marcelo Lippi, técnico de la Juve tenía un plan contrario al de los medios de España que veían una semifinal Real Madrid-Barcelona. El italiano aseguró en la víspera “marcaremos y veo un 2-2”, declaración diplomática porque se resultado calificaba a su equipo sin regar tanta sangre. El Mundo detalló “casi dos horas de placer y cinco minutos de dolor”, por la anotación de Zalayeta en los estertores de la prórroga.

Si hubo un perdedor individual, se trató de Luis Enrique, en quien se cifró la esperanza azulgrana. Xavi estaba por vivir su mejor época, y Buffon, el otro que jugó aquella vez de los que continúan en los equipos, iba hacía lo mismo.

Se cerraba esa temporada el último gran ciclo de Juventus. Un modelo que tres años después Italia, con la dirección de Lippi, utilizaría en la consecución del campeonato del mundo, el cual la Azurra siempre obtuvo con la escuela vigente de la Juventus.

Los encantos de una Signora.

Hay que remontarse a esos episodios para entender la mitología de la Juventus de ahora. Las dos caras de la Juventus, están decisivamente arraigadas en la historia del fútbol italiano. La sociedad futbolística más antigua de su país, tras Genova y Udinese, ha sido receptora directa de la influencia de las revoluciones que han marcado a Italia. Milan e Inter las han producido y Juventus no sólo ha sido un mecanismo de conservación de ellas, sino que ha hecho el desplazamiento de esos códigos hacia la selección italiana que en las cuatro ocasiones que ganó la Copa del Mundo, tuvo como base a la bianconera.

La influencia que la Juventus ha tenido en los éxitos de la Azurra, comienza hace más de un siglo, cuando el primer medio centro que tuvo, Goccione, le dijo a Vittorio Pozzo, un medallista en los 400 metros: “Eres muy rápido, pero corres como tonto porque lo haces sin nada enfrente tuyo. Ven y mira nuestro deporte. Nosotros corremos detrás de un balón”. Pozzo vio y se enamoró, dando comienzo a una de las más ricas historias del fútbol mundial. Guiada por él, Italia fue el primer bicampeón mundial (1934 y 1938, además de ganar el oro olímpico en 1936), con la base de la Juventus pentacampeona de 1931 a 1935, con el que fue posiblemente su mejor once de todos los tiempos. Con seis jugadores de ese equipo en su plantel mundialista (otros dos también fueron parte de la convocatoria) Pozzo dio a conocer “El Método”, el 2-3-5 que ponía la novedad del mediocentro con el argentino nacionalizado italiano Luis Monti. Para 1938, a este lo sustituyó en la Nazionale el uruguayo Michele Andreolo, que jugaba para el Bolonia. Historiadores de revista ven de esos tiempos “El Cerrojo” (The bolt) de Karl Rappan como la mayor influencia que vía Helenio Herrera, fundó el tradicional catenaccio. En la eclosión de esa tendencia nacional, Juventus vivió a la sombra de Milan e Inter, sus más autoritarios exponentes, hasta un nuevo periodo de esplendor bianconero, sólo equiparable al de los lejanos treinta. Cinco ligas en una década. Los setenta se vieron en Italia en blanco y negro con la llegada de Giovanni Trapattoni, ganador de cuatro de esos títulos y de los de 1981 y 82. También de los de 1984 y 86, pero adquieren importancia especial los dos primeros de los ochenta. Con los de los setenta, Enzo Bearzot tomó al equipo como base para la selección. Y la mantuvo para el Mundial ’82 en el que Italia, con seis jugadores de Juventus en su línea titular, dejó la tarjeta de visita del fútbol italiano basado en la escuela de la squadra de Turín.

La Enciclopedia mundial del fútbol explica el motivo de la coronación de Italia en España. En la primera fase, el equipo no pudo lucir al quedar ubicado en un grupo con rivales débiles a los que por exigencia debía atacar. A partir de la segunda ronda, le salieron sucesivamente los grandes favoritos, los que profesaban el juego de ataque y así, Italia por fin se sintió cómoda haciendo el fútbol que más le gusta y domina. Defensa y contrataque fue la fórmula de la titulación.

Se expandieron de la tercera época plagada de coronaciones de la Juve hasta el Mundial 2006. La etapa bianconera la cerró abruptamente el Moggiopoli, pero nadie discute los modos, las dos caras del club. La llegada de los Agnelli al equipo estableció una sinergia entre empresa y fútbol, mediante la que la jerarquía social encarnada por el club, reproduce la de la empresa que lo financia. Más que designar objetivamente algo, Juventus lo matiza. Como signo, está conformado por los dos grandes campos semánticos de la Italia futbolística: el de la fuerza económica, que representa incluso a todo una región geográfica, y el futbolístico, puesto que el equipo ha basado su éxito en una migración de comportamientos (debida a la contratación de directores técnicos que han innovado), al fungir como paradigma de conservación de aquellas revoluciones, por lo que es designado por un concepto ajeno a él, que lo muestra como un comportamiento de similitudes. Asociada esta similitud por contigüidad, se alcanza una identidad global; es así que la Juve ha desplazado los códigos hacia la selección.

La llegada de Allegri supone adquirir las marcas de la última gran revolución del fútbol italiano, la proyectada con Antonio Conte, que fue contratado con las ideas de esta Juventus, para la selección. Equipos de grandes triunfos tuvieron la fortuna de encomendarse a un técnico que antepuso los preceptos de su antecesor a los propios. En este caso, Allegri pudo continuar los suyos en una escuela que le resultó adecuada para ello.

La vanguardia como trasgresión.

 

Del previo al Italia-Argentina de 1982, la Enciclopedia… recoge la impresión de Enzo Bearzot sobre el papel de víctima con que su selección afrontaba el partido, y los elogios del técnico a Maradona, al que seguramente ya tenía pensado como impedirle tener participación de protagonismo. De Messi, Guardiola advirtió antes de la serie semifinal 2014-15 que era imposible pararlo. Allegri lo consiguió con el Milan. Incluso, la eliminación rossonera a manos del Barca en 11-12 la dio Lionel con goles desde balón detenido. Es aquí donde se tiene la complejidad del Barcelona. Cuando se anotó en el sumario que línea por línea es estrecho valorar a los equipos de esta final, de manera comparativa, es por no estar bien determinado el punto de inflexión azulgrana. Se puede contener a Messi, pero mientras el trivote juegue, no cesa la creación. Si se obstaculiza a este, el tridente sabe acarrear el balón de la zona de contención para fabricar goles en pocos toques.

Quedaron analizados hace algunos años los mecanismos del Barcelona, y en la temporada que corre, las incorporaciones del comportamientos como la presión, la disminución de toque y la habilitación de un tercer central para hacer al equipo más largo mediante los laterales, y no depreciar la patada desde fuera del área.

Barcelona, desde el tiempo de Guardiola, ha representado la irrupción de lo nuevo, el atentado contra el orden establecido de un fútbol del presente, mediante un juego de vanguardia, y la vanguardia, además de ser la forma emancipada de la cultura pasada como la define Barthes, es una disgresión de la tradición, una contemporaneidad, y la contemporaneidad es pasajera. Es el mito circular; mientras más se avanza en el progreso, más alejado se está del núcleo de la tradición hasta que se vuelve a ella.

Pero Barcelona no regresa a ese punto. Ni tiene intención de hacerlo porque, se ha expuesto en varios análisis, en el equipo la vanguardia se volvió transitoria como paso hacia la identidad, pero la vanguardia, que es exclusión, por ser privativa de uno sólo, se volvió tendencia; escuela. La incorporación de los comportamientos mencionados hizo ver extensivo el fútbol del Barcelona que hoy permea a varios equipos de su continente.

Llega a la redundancia continuar exponiendo los fundamentos y aportes del Barcelona que con Luis Enrique alcanzó un punto de superación que lo hace sensato, y estratégicamente lo dota de mayor inteligencia.

Tener sin retener.

 

            Sobre esa inteligencia se construye el discurso de la final de Berlín. La confrontación de las tendencias existentes en la estrategia: ataque y defensa, tiene a dos iconos de las mimas, de todos los tiempos, con un Barcelona que aprendió a jugar sin balón; a tratarlo con la mejor presteza sin encariñarse con la secuencia prolongada del gol, y una Juventus que sabe qué hacer con el balón, consciente de sus sistema que le permite gozarlo poco.

Es ligera la previsión de un encuentro como los que acomodan al Barcelona; de un monólogo aburrido, porque a pesar de contar con la seguridad de que Juventus edificará un muro en Berlín, el equipo italiano sabe ser una Signora fatale, con una concesión falsa de dominio, porque mientras no le abran su defensa de catenaccio en estado puro, o de ladrillo sobre ladrillo, es el dominador. Por eso la reiteración del cambio de Allegri para poner tres defensas centrales. Si llega a más de una hora de juego sin ser inferior en el marcador, comenzará otro partido con ese parado que vuelve al rival un tocador incesante, pero improductivo, que se sabe medido para el contraataque turinés.

Se mantiene lo expuesto aquí en tantas Copas de Europa, de que el derrotero lo tiene siempre el fútbol de ataque por ser el que debe improvisar y medir sus alcances en la práctica ante el de la defensa, que es premeditado en tanto no le alteren su libreto.

Hay años de distancia entre la Juve y el Barca de esta final. En la manera de estructurar y desarrollar un equipo. Juventus sigue el proceso común de atrás hacia adelante. La era Conte, la que comenzó el desarrollo bianconero actual, ensayó las variantes del 4-4-2 o 4-5-1 hasta llegar a la teoría, consumada en la práctica desde antes del relevo de Allegri, de un 3-5-2 que en 2012 era con doble ‘5’. Vidal barría y cubría delante de los centrales para liberar a Pirlo hacia la línea de un segundo ‘6’. Los laterales se alineaban con los dos delanteros. Ahora el esquema es con trivote. Cada variante del equipo en estos cuatro años se respaldó e la defensa. La puso como sostén. Barcelona no había cuidado esa parte. Su concatenación prolongada de toques se constituyó en su principal defensa hasta que con Luis Enrique aprendió a tapar el espacio entre los centrales; a veces con un tercero que permite proyectar a los laterales y hacer extenso al equipo en vertical sacándolo de la rutina de la horizontalidad en la que lo enredan sistemas que compactan el espacio y hacen zonas por toda la defensa, como el de Juventus.

Esta final es para proclamar el triunfo del fútbol que se surge desde la defensa. Con ella como fundamento. Los protagonistas del duelo directo (defensa-ataque) conocen el cuento de la final de la Eurocopa 2012 que tuvo a los tres centrales que en algún momento pondría Allegri, y un modelo de ataque de goleo alto. Cambian los ejecutantes de este con el tridente catalán que, sin excederse en el toque, simplifica el fútbol con la reducción al máximo de la secuencia de gol, y que por su juego largo es más propenso a frenarse en el fuera de juego ante el cual Buffon sabe barrer. Lo de los técnicos es aparte. Los antecedentes en Serie A (2011-12) dan triunfador a Allegri (2-1 y 3-2 Milan-Roma), pero él derrotó a un sistema hoy engrandecido con el tridente, y de versión distinta.

La clave está en la defensa. Por la resistencia que guarde la italiana y porque Barcelona debe tener consciencia de protegerse del contraataque.

 Las claves. 

Juventus   Barcelona
Tenencia. Sabe mejor que hacer con el balón. No lo trata estéril cada pase concatena el gol.

I

Transiciones. Antes que poseer el balón, saber anticiparlas ante los parados  achiques de la Juventus para buscarle el espacio descubierto.
Pausa. Jugarlo sin prisa para que el partido no llegue a la aceleración, y mantenerlo enfriado.

II

Tapón. Cubrir el espacio entre los centrales para que estos también guarden al lateral. Juventus va a buscar ir por el centro.
Defensa. Gana en el punto determinante. La final se tratará de no dejar anotar antes que de hacerlo.

III

Presión. Para quitar el balón cuando Juventus salga. Así lo tomará sin espaldas.
Coordinación. Sin tanto toque, a Barcelona se le detiene con el fuera de juego. Medir el espacio largo catalán.

IV

Baldosas. A partir de tres cuartos de cancha, el juego en espacio corto debe de producirle. Sólo así pasará el candado.
Portero. Por el manejo que tiene del área no vive atornillado y sabe barrer.

V

Marcaje. Elegir a la pareja de Mascherano: Tévez o Morata. Debe encontrar al delantero que fabrica los goles de la Juve.
Manejo. Falto de madurar su oficio, sabe llevar partidos a su gusto. En administrar el balón, su éxito.

VI

Raso. Quizá no tendrá la pesadilla del balón aéreo. Por abajo es tan efectivo en defensa como en su ballet de ataque.
Marcajes. Allegri conoce a Messi. Los esquemas que ordenó en derredor del argentino con Milan son calcos en Juventus.

VII

Masivo. Cercar a los solitarios atacantes de Juventus. Impedirles el respaldo y no conceder saques de esquina ni faltas que puedan provocar remates o asistencias.
Contención. Puede ser partido para ganar el saque e impedir así que Barcelona desate tromba. Prevenirla, demorado la entrada en juego culé.

VIII

Pivoteos. Le va a quedar el partido para rematar desde fuera del área. Para eso es para lo que debe multiplicar jugadores.
Cambios. Banca más productiva y cambios ensayados. En los tres puntos anteriores va el llegar más allá del 60’ sin desventaja de marcador y meter al tercer central.

IX

Incesante. Desconfiar de sus posibilidades en defensa. Anotar y  no encerrarse. Bayern le dio la lección.
Segundo. El acompañante de Tévez sigue siendo el jugador clave por ser el que completa el esquema. De saber a quién poner en cada periodo, depende mucho.

X

Lectura. No se ve duda entre Rakitic y Xavi. Saber cuándo hacer ese cambio para mudar dinámica por cerebro.

 Jugador por jugador

(onces probables) 

Juventus                                                                                                                                                                                Barcelona

Buffon. Sobrio. Conocedor del área, sus reacciones son por abajo, por donde más intenta Barcelona.       6.5

Portero

Ter Stegen. Atornillado. Su actuación en Múnich lo definió. No sale de debajo de la portería, pero en la línea de gol es difícil de vulnerar.        7
Lichtsteiner. Batallador. No se intimida ante nadie. Omnipresente de su banda.   6.5

Lateral derecho

Alves. Altibajo. Aún se codea con la constancia, pero alterna oscuridad. Sus carreras, lo mejor; más que su asistencia.                    6.6
Bonucci. Torre. Sostiene a la defensa con sus cortes y mando. Por abajo lo probarán. 6.5

Defensa central derecho

Piqué. Incólume. En su versión más sólida. El sistema lo ayuda. Se revuelve sin apoyo.                               6.6
Chiellini. Astuto. Se da la licencia de la impunidad, pero es un capo que se vale de todo. 6.6

Defensa central izquierdo

Mascherano. Tigre. Pocos o nadie como él para mandar desde la defensa o la contención. Carga el peso de la final con el marcaje que haga.                                6.5
Evra. Bregador. Experto de su lateral, aparece en cada zona de la defensa y desgasta al rival por la banda. 6

Lateral izquierdo

Alba. Incansable. A veces no se nota hasta que factura su participación en una secuencia de gol. Debe ir y venir.                                6.1
Marchisio. Comandante. Lleva los partidos adonde el técnico ordena.                       Reemplaza al mariscal y se mete en defensa.             6.1

Medio derecho

Rakitic. Visionario. Aquí se verá su puede heredar de Xavi. Es el que más lee y patea desde lejos.            6.3
Pirlo. Mariscal. Mengua su ritmo. La mente sigue siendo más que su cuerpo. Le quedan destellos que gastar en esta cita.                         6

Medio centro

Busquets. Organizativo. El otro clave por la cobertura que realice a sus centrales. Y por su precisión en el pase. 6.4
Pogba. Combativo. Jugador para estos partidos. Un embolo incombustible.         6

Medio izquierdo

Iniesta. Motor. El líder detrás del tridente. Su juego no cesa y es el que ordena los ritmos y cuándo asolar.                        6.
Vidal. Total. Dueño de todas las zonas, porque las pisa. Definidor de área y escudo en defensa.                       6.8 Media punta 

Delantero derecho

Messi. Indecible. Eso es lo que ha jugado a partir de los octavos. La duda es si lo hará por derecha o de ‘10’ adelantado.                        7.3
Tévez. Impetuoso. Acudiría al carácter para encontrar la jugada que dé el trofeo. Es de una sola ocasión de gol.       6.3 Delantero derecho 

Delantero centro

Suárez. Efectivo. Sólo atiende el área. Y sólo corre tras el balón. Suele dejarlo guardado y es gran asistente.  6.8
Morata. Estelar. Es el jugador más clave por los enlaces y la asistencia. Pegado a la banda se hace temer.                            6.6

Delantero izquierdo

Neymar. Asolador. La izquierda es suya. No ha sido del lateral que lo debe marcar. Está en su punto alto.  7.1

Las valoraciones son el promedio de las calificaciones personales durante el torneo (algunas, se pueden ver en los análisis a los partidos)

 Sustitutos habituales. 

Barzagli.  Arquitecto. El que hace el muro. Su presencia es para clausurar partidos.                  6.3

Defensa central

Matthieu. Alterno. El que da el tercer central. O mantiene cuatro defensas con él por izquierda. Garantía.              6
Pereyra. Comodín. Funciona más si sale desde el banco agranda el ataque o la medular.                             6 Mediapunta 

Medio derecho

Xavi. Cambio. Entra a poner experiencia, peor no lo ha hecho en partidos complicados, que el equipo no tuvo desde octavos.
Llorente. Relevo. Sustituye a un delantero para hacer contención y buscar el contraataque.   Bravo, Montoya, Bartra, Adriano, Rafinha, Sergi Roberto y Pedro. El portero no ha jugado. Montoya dio lección en su única ocasión ante Psg. Los demás, son de ratos, con partidos semi resueltos. Si acaso Adriano entra antes.
Sturaro. Revelación. Lo llevan de a poco. No teme ningún partido. Juega en contención o lateral derecho.    
Padoin. Reserva. No vio mucho juego en el torneo. Responde de lateral.    
Storari, Cáceres, Ogbonna, Pepe y Matri. Tiene más posibilidades Alessandro. Los demás, anónimos. El uruguayo por lesión.  

Se mencionó sólo a los que al menos estuvieron en bancas desde octavos de final. 

Massimiliano Allegri. Apropiado. Esta Juventus es de él. Se hizo del protagonismo sin que se le atribuya algo de Conte. Prosigue las ideas que enseñó en el Milan. Su defensa con tres, innovación de época. Director técnico.   Luis Enrique Martínez.   Arrogante. Así ha sido su juego. Como Massimiliano, legó a un equipo en el que tenía mejores jugadores para desarrollar su modelo. Incorporó la presión, el achique y el juego directo a Barcelona.

 En Copa de Europa

Frente a frente. 

Juventus                                                                                                                                                     Barcelona

PJ G-E-P GF-GC2  0-2-0    2-2

2   1-01     2-2

4   1-2-1     4-4             

  

 

 

 

 

Platini

Montero

Nedved

Zalayeta                             1

 Casa

Fuera

Total

Goleadores

(en negro los activos en la serie.)

 

PJ G-E-P GF-GC2  1-0-1     2-2

2  0-2-0     2-2

4   1-2-1    4-4         

 

 

 

 

 

Julio Alberto

Archibald

Saviola

Xavi                                  1

 Contra españoles                                                                                                                                              Contra italianos

(en negrita resultados de local).

 61-62 cuartos Real Madrid       0-1 1-0

Desempate 1-3

85-86

Barcelona 1

Juventus 1

86-87 cuartos Real Madrid       0-1 1-0

Pierde en “penales.”

 

 

95-96 cuartos Real Madrid       0-1 2-0

97-98 final Real Madrid               0-1

98-99 liguillla Athletic Bilbao    0-0 1-1

 

00-01 liguilla Deportivo            0-0 1-1

01-02 seg. lig. Deportivo          0-0 0-2

02-03 seg. lig. Deportivo          2-2 3-2

02-03

Juventus 1

Barcelona 1

02-03 semifinal Real Madrid     1-2 3-1

03-04 liguilla Real Sociedad    4-2 0-0

–     octavos Deportivo          0-1 0-1

04-05 octavos Real Madrid       0-1 2-0

 

 

08-09 liguilla Real Madrid         2-1 2-0

 

 

 

 

 

13-14 liguilla Real Madrid         1-2 2-2

14-15 liguilla Atlético Madrid    0-1 0-0

–    semifinal Real Madrid     2-1 1-1

59-60 cuartos  Milan              2-0 5-1

cuartos

Juventus 0

Barcelona 1

 

 

91-92 final         Sampdoria        1-0

93-94 final Milan                         0-4

 

 

 

99-00 liguilla     Fiorentina       4-2  3-3

00-01 liguilla     Milan              0-2 3-3

01-02 segunda lig. Roma        1-1  0-3

02-03 segunda lig. Inter           3-0 0-0

cuartos

Barcelona 1

Juventus  2

 

 

 

04-05 liguilla       Milan             0-1 2-1

05-06 liguilla       Udinese        4-1  2-0

–     semifinal    Milan            1-0 0-0

 

09-10 liguilla      Inter de Milan 0-0 2-0

–        semifinal  Inter de Milan  1-3 1-0

11-12 liguilla       Milan              2-2 3-2

–       cuartos   Milan              0-0 3-1

12-13 octavos    Milan             0-2 4-0

13-14 liguilla     Milan              1-1 3-1

           PJ G-E-P GF-GC17  8-7-2  24-14

17  3-5-9   11-18

2   0-0-2       1-4

36 11-12-13 36-36

Casa

Fuera

Neutral

Total

PJ G-E-P GF-GC16  11-3-2   36-13

16    4-8-4   18-20

2   1-0-1       1-4

         34 16-11-7  55-37    

Cruces

           J   G-P10 5-5

7  4-3

1     0-1

           18  9-9

 

Eliminatorias

Liguillas

Finales

Total

           J G-P7 5-2

9 6-3

2 1-1

18 12-6

Goleadores

(en negro  los activos en los equipos)

Trezeguet                                           6

 

Del Piero                                            5

 

Nedved                                               3

Sívori

Zalayeta

Di Vaio

Llorente

Morata                                                       2

 

 

Platini

Cabrini

Padovano

Lasa (A)

Inzagui

Birindelli

Ferrara

Tudor

Montero

Amauri        

Vidal                                                        1

Messi                                                 8

Rivaldo                                                7

 

 

Ronaldinho                                           4

Pedro                                                   3

Kubala

Figo

Kluivert

Saviola

Piqué

Xavi

Iniesta

Villa                                                    2

Uranga

Luis Suárez Miramontes

Martínez

Segarra

Czibor

Julio Alberto

Archibald

Koeman, Luis Enrique, Cocu,

Eto’o, Deco, Esquerro, Guly,

Van Bommel, Alba, Busquets             1

 

 Anecdotas, marcas y curiosidades de la Final aquí

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