El fútbol en el cine.

El cine se presenta como el arte que quizá mejor ha tratado el fútbol, y por su cualidad de aglutinador de todas las artes, lo aproxima a las que no han podido o sabido interpretarlo en la práctica artística.

 Un panorama.

 Estudios y análisis como varios presentados aquí para mostrar al fútbol como un objeto semiótico capaz de simbolizar la cultura, encuentran un apéndice en la relación del juego del hombre con las disciplinas relacionadas con el arte.

A manera de aproximación solamente, porque dichas disciplinas han adquirido una deuda con el fútbol al intentar incorporarlo a sus objetos temáticos sin haber conseguido –acaso- ninguna consumar la gran obra sobre fútbol.

Hace varios años uno de los Villoro decía que faltaba (y aún falta) escribir el gran libro sobre fútbol, aquel que sea visto desde la perspectiva de quien lo vivió dentro de la cancha. Tal vez, entonces, no necesariamente deba ser un escritor el que pueda hacerlo.

En el cine falta una gran película sobre fútbol. Dentro e pocas líneas se entrar en materia con esto.

La plástica encuentra mayor dificultad en tanto que con ella el fútbol pasa a ser un mosaico de colores y piezas de rompecabezas que sólo reflejan ideales o emociones internas del autor que no consigue muchas veces el impacto emocional que genera el fútbol, porque la plástica está despojada del continumm del fútbol, del cine y de la literatura. Es sólo un estar ahí ahora, sin el “luego” ni el “entonces” que en la temporalidad de Heidegger permite el continumm.

El que da la fotografía cronológica tampoco ayuda por ser cosa documental. Los pocos antecedentes en Méjico sobre exposiciones, tienen “Historia del fútbol soccer” inaugurada en la Comisión nacional del deporte el 4 de febrero de 1994. Allí se mostró la historia desde la fundación de la Football asociation hasta los días de la presentación.

La música ha sido involucrada seriamente con el himno de la Uefa Champions league, casi emulado por el Presto de la Novena sinfonía de Beethoven como tema de la Copa Libertadores, pero algo inspirado por el futbol a esos niveles formales no folclóricos es complicado encontrar, y no iría en contra de la autonomía de la música.

Por supuesto que la relación más estrecha de arte y fútbol se tiene en la arquitectura, y falta el teatro, adonde puede llegar por medio de la literatura. La danza no parece tener relación fuera de los bailables que simulan jugadas en ceremonias protocolarias.

Es la plástica pictórica con la que el futbol puede establecer mejor dialéctica si aquella lo refleja como parte del imaginario cultural.

 El cine.

Un artículo presentado por Verónica Gutiérrez Lozoya en la desaparecida revista Estrellas del fútbol [México, nos. 25 y 26, diciembre de 1990 y enero de 1991] comienza así: “El fútbol y el cine tiene mucho en común. Por 90 minutos, en promedio, son fábricas de fantasía para el aficionado.”

Los dos fenómenos unidos no han conseguido, salvo en los excepcionales casos, un efecto memorable como el que han logrado por separado. En el cine falta una gran película sobre fútbol. Aquí caben las reflexiones de Juan Nuño, publicadas en un artículo sin crédito en el suplemento deportivo de La voz el 3 de septiembre de 1994, acerca del tiempo en los deportes. En los que más gustan a los estadounidenses el tiempo se estira y se distribuye en unidades fragmentadas y se detiene en el interior del juego. Así son los tiempos muertos que permiten acudir programadamente a aquellas unidades.

En el fútbol el tiempo es el transcurrir de la vida; inexorable, transcurre como en la vida real concediendo la angustia de la finitud, lo cual puede compararse con el tiempo del cine. Sin embargo, la coherencia cultural estadounidense, cultura insignia de la producción cinematográfica, hace corresponder el tiempo del celuloide con el de sus deportes. Así, se dice que hay producciones aceptables con deportes como el beisbol o el tenis. Al fútbol el cine, sobre todo el de Estados Unidos, lo ha tomado como un objeto de uso desbordado para impacto mercadotécnico acudiendo a figuras destacadas, mientras en países de tradición futbolística (Francia o Inglaterra) se le ha tomado mas como parte folclórica, y en Méjico como parte de la ligereza de una cultura.

 El viaje

 Acaso lo que más se aproxima en cine a una producción destacada sea “El milagro de Berna”, o el documental “Fútbol México 70”, por su discurso narrativo a través de los ojos en ambos casos de un niño que viaja a una Copa del Mundo para ver a su ídolo.

Y es que el tema del viaje en los guiones permite disjunciones temporales y espaciales que con sus demarcadores permiten fácilmente establecer secuencias, y hasta la confrontación del actor individual (el viajante) con actores colectivos (ciudades). Así lo expone Greimas en el análisis a cuento de Maupassant en “La semiótica del texto”, y agrega como el paseo (que es lo que él analiza) es un “querer sin objeto” del sujeto individual lo que establece ahora la oposición paseo-búsqueda.

No es necesario profundizar en este tipo de análisis, sí en el acotamiento. Poco se encontró del viaje en la relación cine y fútbol. “El viaje”, que narra el trayecto de aficionados desde Turín para a Roma para ver la primera coronación de La Loba en 1941-1942, y “El viajero”, sobre un niño que viaja a Teherán para ver a su selección, son otros filmes encontrados al respecto. “Volver a empezar” (José Luis Garcí, España, 1992) narra la historia de un inmigrante por la guerra civil.

Si es o no larga la relación de películas inspiradas por el fútbol depende de a partir de cuánto se considera cantidad grande, o si el cine ha tomado el material justo que podía aportarle el fútbol.

Pocas fuentes.

El trabajo de Verónica muestra que la extensión puede encontrarse a niveles nacionales porque ella relaciona mucha filmografía de México, poniéndola debajo, en atención, de la hollywoodense.

Otro ejercicio de estos conocido, el de World soccer [junio 2005], se centró en lo general, en parte de lo más conocido a nivel mundial, dentro de lo anecdótico, sin el relato de Verónica. Lo de la revista inglesa hace aparecer como poco de cine y fútbol.

Escaso se ha agregado al conteo de los dos trabajos. Lo que ambos presentan y lo visto después dejan al fútbol como otro elemento de identidad cultural o asociado a las constantes del cine comercial que sólo busca el entretenimiento acrítico o la reivindicación o sublevación de una cultura o grupo el estilo telenovelero del desenlace feliz, o con la catarsis hoollywoodense.

Jugadores en películas.

             Es el caso de “Evasión o victoria”, conocida como “Escape a la victoria” (John Houston, EUA, 1981), basada en “El juego de la muerte” en el que el 9 de agosto de 1942 jugadores del Dinamo de Kiev alinearon junto a compañeros prisioneros de guerra como Stark FC en contra de un equipo de militares nazis, advertidos de que si vencían, morirían. Houston toma el episodio de la remontada del Stark y así, como suele, los estadounidense, mediante el cine, reivindican una historia imponiéndose a lo que en la realidad les fue contrario.

Recordado filme mediocre que hoy contaría con figuras ‘mediáticas’ como Pelé, Bobby Moore y Ardiles (no lo sería Laurie Silvell, portero suplente del Ipwisch), más que Michael Cane o Silvester Satllone, quien ridiculiza la figura del portero y acaba siendo el héroe.

Futbolistas en la pantalla grande ha habido muchos. Lo más viejo que se encontró para este texto es “The Arsenal stadium mistery” (1939), acerca de una investigación detectivesca sobre el envenenamiento de un juvenil, con estrellas de los Gunners en escena: Eddie Hapgood, Ted Drake y Cliff Bastin.

Ricardo Zamora, Jacinto Quincoces y Guillermo Gorostiza, aparecieron en Campeones (1943), de Ramón Torrabo.

Di Stéfano se encarnó a sí mismo en “Los generales del domingo” (Argentina, conocida también como “El futbol y yo”), y aparece en “Saeta rubia, los ases buscan la paz”, al lado de Jacinto Quincoces y Ladislao Kubala, en cuya vida se basa la película.

Antonio Roma participó en Paula contra la mitad más uno, cuyo tema es el secuestro de Boca Juniors previo a un encuentro con River Plate.

Pelé participó en la película biográfica que lleva su nombre en 1977, cuando estaba en Cosmos (años después en Morelia apareció un cartel en el desaparecido Cine Morelia con la imagen del astro junto a un niño que en el filme quería ser como él; no se sabe si es la misma).

Beckenbauer apareció como él mismo en “Little Italy”, cuando jugaba en Cosmos, y antes salió en “Libero” (1973).

El cine documental tiene lo más destacado de la biografía con “Línea del destino”, historia de varios deportistas rusos, uno de ellos Lev Yashine;  “Maradona, la mano de Dios” (1997), con algunas cosas ficticias, y “Maradona by Kusturica”, donde Emil Kusturika recrea la vida del Diego; y hay uno sobre Johan Cruyff: “Johan Cruijff”, de Ramón Gieling (2004).

La vida sigue igual” (Julio Iglesias) y “Pero sigo siendo el rey” (José Alfredo Jiménez) son relatos de la carrera futbolística de dos intérpretes, con estos en el papel de ellos mismos.

Eric Cantona también la hace de sí mismo en “Buscando a Eric” (Inglaterra), y Horacio Casarín estelarizó “Los hijos de Don Venancio” y la continuación “Los nietos de Don Venancio.” De ahí se ganó que cada que fallara un remate le gritaran “¡Hijo de don Venancio!”. Verónica cuenta que en los cuarenta las películas mexicanas que tocaban el fútbol incluían a un jugador del Atlante.

Enrique Borja tuvo una aparición en Condones.com

Equipos.

             Ignacio Calderón, “El Cuate”, que propiamente no vivió de patear el balón, porque era portero, y sí de su cara en fotonovelas, le sacó esquilmo a esto en “Las chivas rayadas” y “Los fenómenos del fútbol” (Gregorio Walestein, 1962), ambas divididas en tres episodios. Con Chava Reyes, Antonio “La Tota” Carbajal, “Tubo” Gómez. “Jamaicón” Villegas y Arturo Chaires “El Curita”, al lado de Nacho y Clavillazo.

Otros equipos en la gran pantalla fueron Psg y Auxerre. El primero en “Trois Zeros” (Three nobodies, 2002), con Ronaldinho, Okocha y el director técnico Luis Fernández, y el segundo en “Coupe de Tetee” (Header, Francia, 1979) con jugadores del equipo que ese año llegó a la final de la Copa. “Línea del destino” abordó al Torpedo de Moscú.

El cine francés también tiene “Los colegas” (Philippe Dajoux), sobre el Marseilles, un modesto que tiene ocasión de seguir existiendo al participar en un torneo amateur.

De rivalidades.

Otro caso se sobrevivencia es en “El partido” (Mick Davis, Reino Unido, 1999) donde los dos bares de un pueblo se enfrentan en cancha para disputarse la clientela  con ello la existencia. El equipo que más necesita ganar no lo ha hecho en el enfrentamiento mutuo en casi un siglo.

El tema de la rivalidad estilo derby también se ve en “Don Camilo.” Terence Hill interpreta a un sacerdote que dirige a los Ángeles que se enfrenta a los Diablos, equipo del alcalde. Jugadores de Italia ‘90 actuaron.

Directores técnicos.

Una más de rivalidad es “The Dammed United” (Michael Sheen, Reino Unido, 2009) sobre Brian Clough y sus días en el Derby County; la rivalidad es con el Leeds United.

Aficionados.

Hay también autobiografía de aficionado en “Fuera de juego” (1999) versión de la novela de Nick Hornby “Fiebre en las gradas.” Una parte es la primera ruptura amorosa del protagonista debido a su pasión por un equipo: Arsenal.

Fútbol o novia.

La disyuntiva fútbol o novia está en “Once pares de botas” (Rovira Beleta, España, 1954, donde aparecen Di Stéfano y Zarra), en “Fever pitch” (1997) donde un profesor tiene el conflicto porque su Arsenal no ha campeonado en 18 años, y en “Fútbol de alcoba.” La comedia mexicana dio “¡Adiós cuñado!”, con Nacho Calderón junto a César Costa y Alicia Bonet.

Fútbol femenil.

La mujer y el fútbol han sido tema cinematográfico. “Quiero ser como Beckham” (Kick it like Beckham, Gurinder Chadha, India, 2002), sobre una niña de La India que al mudarse a Londres quiere jugar. “Trilogía sobre un equipo berlinés” (directora: Aysun Bodemsol, Turquía), dividida en Niñas al balón, Después del partido y Ahora entro, y “Fútbol bajo el velo” (Ayat Najafi, Irán, y David Assman, Alemania) filmación de un equipo en Teherán.

Gracie se basa en la vida de su protagonista, la alguna vez candidata al Óscar Elizabeth Shue, quien a modo de biografía relata su vieja intención de jugar fútbol.

            “Las ibéricas” (España, 1971) fue bien recibida. “Jugando por un sueño” (Norman Hunter, EUA, 2007) y “Ladybuggs” (EUA, 1992), acerca de un equipo colegial, son otras cintas alusivas.

Comedia.

La última de ellas, comedia, género muy abordado en la relación cine y fútbol. España aporta “Matías, juez de línea” y “Días de fútbol”, y Escocia “Gregory´s girl” (Bill Forsyth, 1980) historia del engreimiento de un joven. Francia tiene “La muerte del árbitro” (1984).

Lamentable se considera la saga mexicana “El chanfle”, peripecias de un masajista del América; otra mexicana es “Al fin solos”, cerca de “¡Adiós cuñado!”. Igual de mala es “El futbolista fenómeno” con Resortes; aceptable es “Atlético San Pancho.”

Animaciones y animalitos.

Mejor estimadas están producciones inhumanas como “Shaolin soccer” y “Súper campeones”, animada en España, Italia y Japón. “Buddy súper estrella” comenzó su saga de un perro deportistas con ese jugando futbol. El perro de Ricardo Rocha, ex director técnico del Psg, interpreta a “Didier” (Francia, 1997), perro que se convierte en humano. Metegol es una animación.

Por nación.

Otras producciones por país son “Tiffosi” (Italia), “El miedo del portero ante el penalti” (Alemania), y “El Balón de oro” (Francia), además de las argentinas “Pelota de trapo”, sobre el fútbol en los arrabales, “El Hincha” (Manuel Romero), “Los tres berretines” (Enrique Susini), “El camino de San Diego” (Carlos Sorín), “El centro forward murió al amanecer” (René Múgixa), “El hijo del crack” (Leopoldo Torres Ríos y Leopoldo Torres Nilsson), “Argentina y su fábrica de fútbol” (Hernán Castellanos), y “Mundial 78, La Historia Paralela” (Hernán Castellanos). Méjico tiene “El tacos de oro o Chido Guan” (Arau), “Rudo y cursi” (Alfonso Cuarón), y Colombia “Hermanos.”

Mención sin clasificación en este texto es “El juego de sus vidas”, versión de la victoria de Estados Unidos sobre Inglaterra en 1950.

Películas que ahora sólo reciben mención: Once más uno (Terrell Tannen, 1983), Fuera de juego (Fernando Fernán Gómez, 1991), El sueño de Jimmy Grimble (John Hay, 2000), El portero (Gonzalo Suárez, 2000), Jugar duro (Barry Skolnick, 2001), Camino a la gloria (Michael Corrente, 2002), El penalti más largo del mundo (Roberto Santiago, 2005), Real. La película (Borja Manso, 2005), ¡Goool! (Danny Cannon, 2005, con aparición de Alan Shearer jugadores de Newcastle), ¡Goool! 2. Viviendo un sueño (Jaume Collet Serra, 2007), Salir Pitando (Álvaro Fernández Armero, 2007), La Liga no es cosa de hombres, Jenaro, el de los 14, El ídolo caído, La batalla del domingo, Once pares de botas, Camino a la gloria, ¡Campeones!, Kicking and Screaming, El sistema Pelegrín, Volver a vivir, En un momento dado, Once pares de piernas, Tirando a gol, y Ashot at glory. Amando a Maradona, El mejor deporte del Mundo (1995, sobre niños entrenados por chicas), El perro futbolista, La patada del diablo (2010, una chica rechazada por un equipo se une a un grupo para competir), Helena de Freitas (2011), Jugando con el destino (chicas juegan sin permiso de sus padres religiosos), Jugando por amor (un entrenador de involucra con las esposas de sus jugadores), Crónica de una fuga (el gobierno argentino secuestra a un portero y lo manda a prisión), El niñero del soccer, y el documental Más que un balón.

El marido (1958; el derby romano como tradición de la Italia meridional); El sueño de Iván (niño que juega contra estrellas y tiene su primer amor), La pasión de Landauer (legendario presidente judío del Bayern Münich), El crack (Chile. Futbolista callejero que quiere ser estrella); Los colores de la montaña (2010, niño que quiere ser portero, rescata su balón de un campo minado), Gritando y pateando (2005, padre e hijo se enfrenan como directores técnicos), A las patadas (ex estrella ayuda a gemelos para salvar al equipo de estos) y la picardía mejicana en No era penal, era puñal.

Fútbol en el reparto. La fantasía.

             En mayo de 2010, en Morelia, la Videoteca María Rojo presentó el ciclo Offside: el juego de la patada, y en el programa de mano el director de la Videoteca, Juan Francisco Prieta Huesca, introdujo al cinéfilo desconocedor de fútbol en la semántica del balón y el valor del juego, así como en la fantasía que el fútbol hace realidad: “¿Por qué cree usted que en 1969 el equipo más humilde Argentina, el Chacarita Juniors, salió campeón?”

Esa fantasía se aprecia en cintas que han tenido al fútbol como fondo en una escena. En “Mi pie izquierdo” (John Sheridan, Irlanda, 1990) ganadora del Óscar, el protagonista, un escritor lisiado, juega una cascarita y anota. En “Las locuras de una primavera” (Francia-Italia, 1989) una familia reunida en tiempo de revolución escucha por radio a futbolistas que tomaron la Federación francesa: “El fútbol es para los jugadores de fútbol”, y alguien exclama: “¡En verdad ha llegado la revolución!”

            “La sociedad de los poetas muertos” enseña la visión de australianos a un partido entre estadounidenses.

Desaparecidos” (Costas Gavras, 1981) recrea la situación de prisioneros de guerra en el estadio Nacional de Santiago, que hizo a la Urss negarse a jugar allí un clasificatorio para Alemania ‘74, lo cual le costó la eliminación. La filmación fue en el estadio de la Ciudad de los deportes en el Distrito Federal.

Otros títulos.

            Les rois du sports (director: Pierre Colombier, 1937), Les dieux du dimanche (René Lucot, 1948), Alegria do povo –sobre Garrincha- (Joaquim Pedro de Andrade, 1962), Isto é Pelé (Eduardo Escorel, 1975), El cabezazo (Jean Jaques Annaud, 1978), y Fuera de juego (David Evans, 1997).

El documental.

             La mejor sinergia cine-fútbol se ha dado en el documental por el aporte de testimonios que abren líneas de investigación periodística y desenmascaran situaciones “Los dos Escobar” (analizada en estas notas), con las influencias del narcotráfico en el fútbol de Colombia (aparecen Francisco Maturana, Leonel Álvarez, Chonto Herrera y otros integrantes de la Colombia de 1993-1994). Y toca el caso de secuestro que llevó a René Higuita (otro que aparece) a prisión. La citada “Línea del destino” expone el panorama detrás de varias medallas en la historia soviética.

A Fútbol México’’70 y los documentales Pelé, Maradona y Cruyff, hay que agregar Hugol.

Y en 2015 los de Messi, Cristiano Ronaldo y Fc Barcelona (“Barca dreams.”)

La otra final, relata el entorno del encuentro jugado por Bután y Montserrat, en ese día las selecciones más bajas en la clasificación de Fifa.

No tiene el documental el efecto del otro cine, pero ha sido más valido para el fútbol en su sociedad con el cine.

Algunas referencias para más información:

Blog de cine, Lovingfutbol, y Mundo del fútbol femenino.

Primera edición: 2011.

Actualizaciones.

Primera: 8 de julio de 2014.

Segunda: 9 de noviembre de 2015.

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