Dúo Cardassis, juegos contemporáneos en Festival de música de Morelia.

Lo más novedoso en cuanto a diversidad y enfoques en la edición del Festival, a cargo de dos brasileñas que enseñaron su manera de concebir la música con composiciones escritas para ellas.

El paso de un festival de música contemporánea que atiende un público especifico, a uno en el que la diversidad de público y crítica se multiplican, lo saldó el dueto con un presentación que no desmereció de las que ofreció en 2015 el Festival.

Un programa de comprensión incierta, en tanto que la música electroacústica o aliada a disciplinas en las que busca complemento –la poesía, hoy- no alcanza en Morelia la potencialidad de convocatoria de géneros tradicionales (aunque se alegue que los foros varían de capacidad de acuerdo a cada música), y por abordar la personalidad íntima de las ejecutantes, Luciane Cardassi y Ana Claudia de Assis. Se ve cómo surgió el nombre del dúo.

Tener a todos los compositores del programa de hoy, vivos, la cercanía con ellos y la no proliferación de obras para piano a cuatro manos en el continente, que se inserten en lo tradicional de cada país, que es lo que a ellas gusta tocar, es ventaja para el dúo que así solicita lo que desea para la concepción que tiene de la música actual.

Además, viviendo ambas distanciadas, Ana Claudia en Brasil, y Luciane en Canadá, se facilita su comunicación, que es por internet, sin notarse si fue broma o verdad que por medio del Skype se reúnen para ensayar.

Las obras escuchadas comenzaron con Roberto Victorio, de quien ellas hablaron como el más importante compositor de época en Brasil en cincuenta años. Daniel Ferraz, el siguiente aportador de material para el concierto, es un cursante de maestría en Canadá a sus veinticinco años de edad.

Lourdes Saraiva, aportó una obra a cuatro manos con voz amplificada, de una técnica tal vez no muy utilizada en la música tradicional, que requiere delicadeza. Fue estreno mundial, y cuatro de las seis ejecuciones, sonaron por primera vez en México.

La única sin marca de estreno alguna, tuvo autoría de Gabriela Ortiz, mexicana que corresponde al carácter de variedad en las composiciones que Cardassis busca para generar un sonido particular. La ejecutó solo Luciana. Ana Claudia tuvo su intervención solitaria con Liviu Marinescu.

La variedad de las partituras dio un ludismo sin improvisación a las ejecuciones. Alguna vez cambiaron de costado. Nunca se perdió la simetría del lenguaje de época que trasmitieron, el cual, pese a las variaciones de sentido que pudieran dar los tonos, no varió la expresividad que es lo que intentaron transmitir.

La pieza previa al encoré, la escribió un autor muy valorado por el Dúo. Joao Pedro Oliveira, de quien dijeron, estuvo ya en Morelia, adonde Ana Claudia regresó por tercera vez. Apreció la ciudad como ejemplo de producción e impulso de la música contemporánea, porque no hay en Latinoamérica institución que dé parangón a lo que se hace en Morelia con esa música.

Por la motivación hacia los estudiantes por despertar en ellos el interés por la música nueva, cree que gente de Brasil  debería venir para hacer residencias y llevar el conocimiento que obtenga en ellas a su país.

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