Clausura del XXVII Festival de música de Morelia con la Orquesta de Minería.

Sin sobrarle nada, la noche postrera del Festival fue eso: un postre con sabor aceptable para bajarse un banquete que bien pudo haber tenido su clausura adelantada días antes.

             La última ovación del festival no fue la más fuerte. Ni la que reclamara la continuidad de los músicos en el escenario. La orquesta invitada seleccionó un programa de lujo, agresivo, desafiante para la calidad del Festival, pero en sus instrumentos, Stravinsky, Haydn y Mozart no elevaron la emocionalidad que dejó la edición 27. Más no soportaban ya los corazones.

En la previa (rueda de prensa) el director invitado, Arthur Fagen dijo que a la Orquesta no le interesaba lo que motivó las composiciones, sino la música. Y, siguiendo los modos de la Orquesta, de armarse de acuerdo a los programas que toca, presentó el Concierto “Dumbarton Oaks”, en su versión original de orquesta de cámara, pero contrariando con pausas entre los movimientos la cualidad continúa de la composición, sin excederse en la transmisión del carácter festivo.

Dos partes fuertes indicaba la teoría del concierto. La parte solista, primero, con el Concierto para trompeta de Haydn, con Romain Leleu en el protagónico. En la rueda de prensa respondió que su trompeta era en mi bemol, sonido que le gusta, y porque se amolda a la orquesta. En el escenario se le vio trabajar el registro bajo del primer movimiento con los arpegios, y sin notoriedad el descenso de tonos en el segundo, en tanto que el virtuosístico del tercero, lo cumplió sin alardes, mostrando que su instrumento le ajustó el concierto. Muy maleable para Leleu con una trompeta a su gusto para dominar la escena.

La otra parte grande la daba la Sinfonía 40 de Mozart. Fagen expuso que eligieron la primera versión de la misma. La de clarinete. Una composición que Robert Schwendeman, director artístico de la Orquesta, pone al nivel de la Novena de Beethoven.

La textura de las cuerdas quizá no fue tan fina, pero la ejecución no despojó a la obra de su sonoridad trágica, y no perdieron la cadencia solas o en los tutti.

Eso y poco más, en general, para un concierto ajustado para una clausura, que, como cada edición, se espera con los oídos ya saciados de música grande y que reciben con agradecimiento lo que despide la última ovación del Festival.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s