Festival de música de Morelia. Balance de la edición XXVII. Lo festivo quedó sobre lo clásico.

La edición tuvo niveles emocionales muy altos con las actividades paralelas, pero las de conciertos clásicos, lo que es identidad del Festival, se vio disminuido y respondió en sus ratos.

             Decreció el porcentaje de conciertos de formato y contenido clásico, con el cupo de más actividades populares.

             El Cuarteto José White y el Dúo Fischer-Pepi, dejaron quizá la mayor impresión.

             Las orquestas, en general, estuvieron en un nivel más cercano a la regularidad. La de Ginebra, el punto alto entre ellas.

             La Barroca y la del Conservatorio, destacadas dentro de su nivel estudiantil.

             El diccionario del Festival, recoge anécdotas.

La conclusión que arroja este balance ve el aumento de expresiones de otra música y populares, de inclusión muy felicitada por público y participantes, como un desplazamiento de las actividades de concierto que prefieren los puristas en el programa del Festival.

Involucrarse con el público ajeno a la llamada música clásica atrajo más público al Festival, que ayudó al aumento de espectadores con presentaciones de calle y gratuitas, viendo más la numerosidad, que el promedio casi de cien por ciento de asistentes a las salas de concierto.

La edición 27 fue la de lo inédito. Con actividades nunca vistas en la ciudad, y la que más redujo en el programa general las de música clásica.

Desde 2011 decreció el número de estas. Se toma el periodo de las cinco ediciones más recientes para esta anotación. A partir de ese año, se volvió a la generalidad de nacionalidades, dejando la dedicación de cada edición a una sola (la de 2010 ya la dejó, pero se le relacionó con un solo país por un motivo festivo).

Ne                          Mcla                                                          Mcon                                                     Otras

2011 18 13 72% 2 11% 3 16%
2012 14 9 64% 5 35% 1 7%
2013 20 11 55% 7 35% 1 5%
2014 18 12 66% 4 22% 3 16%
2015 22 10 45% 9 40% 3 13%

Total:         84           55             65%         27           32%         11             13%

Ne: Número de eventos Mcla: de música clásica Mcon: de contemporánea      Otras: actividades de calle sin relación con la música clásica.

            El número de eventos es en relación al programa estelar; no incluye actividades paralelas ni la presentación un día después de la clausura en la muestra gastronómica. En el caso de los Niños cantores, los programas con temas clásicos van a Mcla, y los de canciones populares a Otras. El espectáculo de dos pianos con actuación de 2015, se inserta en Mcla. El tapete floral cuando formó parte del programa mayor, tampoco se contó. Los porcentajes de cada actividad son en relación al número de eventos de cada edición.

             La 2015 fue la edición que más se relacionó con otros públicos. Los que buscan la gratuidad del entretenimiento y las expresiones masivas como el circo o la farándula, presentaciones que consiguieron el objetivo de satisfacer la imagen de un Festival que la organización quiere para todos, y que al público de costumbre le dio menos en cantidad de eventos, no tanto en calidad de los mismos.

Los diez conciertos que en contenido y formato fueron de corte clásico (incluye el de dos pianos con cuadrilátero) diversificaron la apreciación. 5 orquestas (2 juveniles), dos conciertos a dos pianos, 1 de arpa, 1 cuarteto de cuerdas y 1 coral, van al análisis. Lo demás, se queda en los registros respectivos en este blog.

No obstante su carácter estudiantil, las orquestas del Conservatorio y la Barroca mexicana pudieron llenar espacios de programas de gala, tan caros en esta edición que como la anterior, llenó con intermedios de divulgación y proyecciones en plazas días que antes pertenecían a grandes conjuntos o solitas.

Los de estos últimos apartados, llegaron para enseñar, coincidiendo con el director de la Barroca y con algunos folclóricos, en que la música debe dejar el arcaísmo de ser ejecutada con instrumentos de época, que las orquestas no deben ser museo de lo de antes (apreciación hecha por la de Minería). Se mantuvo la línea de Festivales del periodo analizado, de revivificar la música y mostrar a la clásica en convivencia con otras.

La cota alta que dejó la de Geneva Camerata y el delirio de la orquesta estatal, levantaron la voz por las orquestas que a nivel grande, se completaron con la tibieza que ofreció la del concierto de clausura.

Tanta como el concierto coral, en tanto que los conciertos a dos pianos, junto con el de cuarteto de cuerdas, dejaron testimonio de calidad difícil de alcanzar, pero posible en varios conciertos de cada Festival.

Para un público que el Festival se ha ganado y al que se debe respetar y conservar sin imposiciones de terceros. Un representante, de la gente que nunca hace falta, tomó la tribuna en el día final para pedir apoyo para hacer gratuita toda la cultura en el estado (sin entender si el Ustedes a quien se dirigió era la gente o el Festival). Una medida así, atraería público vago que ocuparía los asientos del público que se ha ganado el Festival a lo largo de los años.

Quedan los detalles en cada anotación a los conciertos. Únicamente no se asistió a tres, sin que eso altere el balance.

 

El diccionario del Festival.

Apagón. El que hubo durante el concierto de Glassduo. Se acudió a la fuente que encendía otras luces para concluir el concierto. En otro año sucedió uno en la misma sede de Palacio municipal, pero día afectando sólo el sonido.

Bonitas. La belleza, con permiso de las muchachas del Festival, la dejaron dos niñas. Natalia Vilches, chelista de la Orquesta Barroca, y Montserrat Cruz Beltrán, de Maya dúo.

Colado. Un varón que con niño en brazos pasó la seguridad en el concierto en el templo de Guadalupe, y se metió para arrodillarse y rezar.

Disco. Obras de piano de Miguel Bernal Jiménez, faceta poco apreciada del músico.

Estrenos. Varios. Del compositor suizo Martin Jaggi y casi todo el programa de Cardassis.

Faltante. La música de tríos de música clásica no se vio ahora.

Gastronomía. De los países participantes en una muestra posterior a la clausura.

Hermanos. Dos parejas. La de Maya Dúo y parece que la de Glassduo.

Irresponsabilidad. El reparto sin control de pases de parte de la administración de la orquesta estatal en su concierto gratuito, provocó sobrecupo.

Junket. Palabra novedosa para los medios. Fue difícil hacer esta influencia hollywoodense por los tiempos de los artistas.

Kilos. No más de diez, de legumbres y verduras, los que sirvieron para los instrumentos de la Vegetales.

Lúdicos. Los nombres de Acá Seca Trío (mierda seca en un idioma sudamericano) y el que Luciana Cardassi y Ana Claudia de Assis dieron a su conjunto: Cardassis.

Modificaciones. No se recuerdan tantos programas con cambios, por no haber estado listas partituras, tiempo para poner un instrumento y razones menores.

Novedosos. Las presentaciones de Zaiko Circo, Glassduo con su arpa de cristal y la Orquesta de Vegetales.

Ñoña. Se le apunta a Susana Zabaleta si por ella sólo se permitió la entrada a su rueda de prensa a fotógrafos. No querían escritores.

Ópera. Proyecciones placeras en video. Sólo así se puede tener en Morelia.

Postergación. El estreno del concierto para violín de Julián Carrillo. No se tuvieron a tiempo las partituras. También el que maya Dúo tenía pensado de Luciano Berio, quedó para otra ocasión.

Queridos. Los niños. Tuvieron su día con un concierto de Cri-Cri y actividades en una plaza que contaron una representación del Principito.

Retardo. Cerca de veinte minutos en la presentación de Hariprasad Chaurasia, una vergüenza para un Festival que rinde culto a la puntualidad.

Sorpresa. La aparición de Los Panchos en el escenario junto a Zabaleta. Se insertaron en el agrado que tuvo el público durante el Festival.

Teléfono. El que sonó durante el concierto de Fischer-Pepi en una oficina de Palacio municipal, donde tocó el dúo. Ni cómo callarlo.

Ulular. De la sirena que pasó durante la presentación del disco de obras de piano de Bernal Jiménez, y no permitió que se escucharán las que el intérprete deseaba.

Variedad. El programa más demagógico en la historia del Festival, al involucrarse con cada tipo de público.

Wikipartitura. Sugerencia de un consejero artístico del festival para divulgar las obras de Bernal.

Xenofilia. La que siempre provocan mujeres que actúan en el festival.

Yuxtaposición. De géneros, en varios conciertos.

Zaiko. Compañía circense que se grabó en la memoria de quienes estuvieron en su espectáculo.

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