Star wars, “El despertar de la fuerza” (The force awakens) y la ubicación cultural de la saga.

Lejos de sus postulados políticos e implicaciones filosóficas, la saga de la Guerra de las galaxias encuentra su continuidad en el gusto de la cultura de masas.

Las significaciones mitológicas y fabulaciones fantásticas permean la necesidad de ensoñación humana desde los tiempos de La Iliada, necesidad que encuentra su supervivencia en la masscult y en la asociación que esta tiene con el cine, junto con el comic uno de los grandes medios de eclosión de la fantasía en el siglo que vio la fijación de las grandes culturas de masas.

El hombre ya había ideado personajes voladores y máquinas de tecnologías inalcanzables incluso para imaginaciones avanzadas. Pero en tanto los personajes engendrados por el comic viven en un presente inmóvil, el que anula el tiempo como noción de sucesión y hace así al mito inconsumible al ubicarlo dentro de una época y espacio específicos donde actúa en acciones cotidianas que no gravitan hacia el futuro, La guerra de las galaxias toma al mito como la la realización de algo que se inscribe en el pasado y gravita hacia el futuro; es un paso hacia la muerte. Eso hace un mito prospectivo, insaciable en el deseo de inventar más de lo que había colmado la ensoñación y los anhelos humanos con los personajes y otras creaciones de los medios de la masscult.

Las proyecciones de género sexual y metáforas de sistemas políticos que pueden encontrarse en esta saga, propensa a la multiplicidad de lecturas e interpretaciones como toda superestructura de códigos, quedan relegados por lo anterior, sin evitar la advertencia de que El despertar de la fuerza se estrenó en un año y durante días que celebraban conquistas sociales largamente deseadas.

Las mayorías parlamentarias de España obtuvieron por primera vez representación de una piel oscura, símbolo de la participación de la clase migrante, y en Arabia, en la ocasión prima que se avalaron candidaturas de mujeres, se tuvo a la primera en un cargo público, en tanto Irán había concedido una embajaduría a una dama, y el Reino Unido ordenaba mujeres en la primera línea de fuego.

La séptima entrega de la saga cumple con la justicia solicitada a la equidad de géneros al oscilar su argumento sobre una heroína que se advierte como heredera del Jedi, y encuentra a la vieja Princesa Leia convertida en generala de la Fuerza, y está en la coacción sobre la Capitana Phasma, sargento de los Stormtrooper, cuya armadura dorada da señal de un rango alto dentro de la Primera orden, que es el antagonismo de la Fuerza. La lucha de Rey, nombre de la chica, contra el villano estelar, hijo de Han Solo y Leia, es la del sistema político conquistador que rechaza lo que se opone a lo establecido, contra el de la tiranía emergente que destruye por la fuerza los principios republicanos dominantes.

Se ve, a decir de interpretaciones de otros, un símil en la destrucción de la estatua sobre la fachada del palacio adonde Rey sus aliados acuden en busca de apoyo para completar el mapa que los lleve hasta Luke Skywalker, de la que sufrió la estatua de Saddam Hussein, pero en la película el evento ocurre por ataque de la gente el Lado oscuro.

El argumento se hace notable por las interpretaciones políticas que se le puedan dar. Apreciarlo como mero entretenimiento es tan válido como aquello y con mayor valor para el público de masas que sacia los anhelos anotados de su ensueño, a diferencia del público de la primera trilogía, en tiempos en que la saga cumple el objetivo visionario de la ciencia ficción (un ejemplo, el avión que en los días que el estreno se expandía por el mundo, anunciaba China con un láser semejante o igual al que se vio en las primeras entregas).

El género de la ciencia ficción (sea cual sea su razón, se emplea el término convencional aquí) es lo que mantiene viva a La guerra de las galaxias por ser lo que corresponde mejor que otros a los ideales inalcanzables del hombre, más por estar ubicada la saga en el contexto de la guerra. En el no agotamiento de las respuestas a preguntas que surgen al ver estas películas, reposa la vigencia de La guerra…porque esta trasciende todas las interrogaciones y carencias de fundamento que han perseguido a las obras ciencia ficción desde Julio Verne y H.G. Wells.

Ejemplo inmediato es el Halcón milenario. Si viaja a la velocidad de la luz, ¿cómo es que llega a su destino sin salir de su época, siendo que trasladarse a esa velocidad es adelantarse años o siglos hasta el futuro? Si bien, no se ve (y esto puede ser omisión de la memoria) en las películas que el Halcón regrese a su punto de partida tas viajar a esa velocidad. Y es que los científicos mantienen que viajar es acción hacia el futuro y por lo tanto sólo se puede hacer hacia adelante. Un viajero del tiempo nunca podrá regresar a su punto de partida (por esto las críticas a La Máquina del tiempo de Wells).

Más maniaco es el análisis de la actitud de los personajes. Rey comía por intercambiar chatarra a cambio de una diminuta ración de alimento que no la llenaba, pero en el día de la lucha -que es un día, porque se aprecia la linealidad del tiempo en ese periodo- mantiene energías intactas sin probar bocado, igual que sus compañeros que como ella no se bañaban y no mostraban gota de sudor ni expresaban marcado cansancio.

Es otro de los elementos del mito del comic en un presente inmóvil en el que pasan los episodios por años y no surge arruga en la piel de los personajes.

            El despertar de la fuerza supera eso al evitar cuestionamientos típicos como ese, que recibe el comic, porque no rehúye el avance del tiempo. Sus personajes envejecen y fallecen y viven el futuro con los desarrollos tecnológicos de una civilización, aunque no dejan obsoletas las naves que se vieron desde la primera edición; incluso el Halcón milenario vuela después de mucho tiempo (no se sabe cuánto) de permanecer en un chatarrero adonde Rey, pero la Estrella de la muerte es destruida y en eso se ve el símbolo del final de un pasado con el que se entierran usos y costumbres que enaltecieron a una civilización.

La guerra de las galaxias sigue. Sobre los avatares mencionados, y muchos que pudieron haberse quedado en el tintero de un ensayo amplio porque mantiene sus bases sabiéndolas adecuar a los clamores del nuevo público y el viejo acepta las innovaciones porque son las que ha visto en el mundo y la saga no deja de darle elementos para continuar soñando con que queda mucho por descubrir e inventar.

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2 comentarios en “Star wars, “El despertar de la fuerza” (The force awakens) y la ubicación cultural de la saga.

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