Historia de los formatos de la Champions league. Hacia otra muerte de la Copa de Europa. History of the Champions league formats. To another death of the European Cup.

Los cambios de formato en el mayor torneo europeo de clubes han sido el efecto de la tentativa de instituir la Súper liga, y han conseguido postergarla, pero el último intento ya no tendría contención por parte de Uefa, no obstante que la propuesta, renovada, dirigiría hacia vicisitudes de formatos anteriores que sólo fueron eliminados con más cambios al sistema de competencia.

Nunca hubo desistimiento de una élite de clubes del continente por sentar el proyecto de la Súper liga europea. Después de una primera propuesta de la más reciente idea de contar con 19 equipos fijos en fase de grupos y obtener los otros 13 de etapas preliminares expandidas, se difundió una mejor para los promotores.           16 equipos relacionados con el antiguo G-14 tendrían cupo automático en la última previa como cabezas de serie para jugar contra 16 sobrevivientes de una larga preliminar, y obtener 16 equipos para la liguilla. La división sería en dos grupos de ocho equipos en formato de liga para garantizar a cada equipo al menos 1 partidos. Los dos primeros de grupo jugarían semifinales y acumularían 16 encuentros.

Se pretende evitar a los 16 sembrados enfrentamientos contra equipos modestos en la fase liguera.

Sería consumar un anhelo expresado desde hace veinticinco años, que asesinaría, otra vez, a la Copa de Europa.

Nacida para conciliar desacuerdos.

El origen del torneo es conocido por muchos seguidores. Un atisbo de su padre, Gabriel Hanot, surgió con la proposición de invitar a dos equipos extranjeros a cada campeonato nacional. Era 1934. Jaques Ferrán, uno de los impulsores, junto a Hanot, de la institución del torneo como se conoció en sus primeras treinta y seis ediciones, vio el éxito de la primera en el formato, el cual llenó rápido la expectativa del público como ningún otro torneo loa había hecho. Formato tan simple, el de copa, a doble partido, como las leyes mismas del juego, escribió Ferran en su artículo 50 years of the European Cup, publicado por Uefa.

Hubo que recorrer, empero, un camino de sangre, de los que enseñan necesario el estudio de la historia para no repetirla en sus fases menos agraciadas. La muerte de la Mitropa Cup, y el desacuerdo con federaciones nacionales marcaría décadas después al torneo.

Cuando Silvio Berlusconi entró en el fútbol, propuso la revolución. No vio conveniente ni seguro para la inversión que hizo en el Milan, que en fase temprana se cruzaran dos favoritos y el perdedor saliera apenas en octubre. Los clubes, sobre todos los grandes, no sólo por historia sino también por economía, presionaron para no ver limitadas sus opciones de ganar la Copa a una serie de dos encuentros, y asegurar un mínimo de partidos para tener más ingresos.

Franz Beckenbauer escribió años después que no debían ocurrir más encuentros entre potencias en fase temprana, y por ese lado veía aceptable el cambio, sin negar que se perdía cualidades del sistema original [Don balón, no. 1206, 23 noviembre 1998].

Uefa, para no ver desafiliarse a esos clubes, actuó con inmediatez. Diseñó su sistema de cocientes, que benefició a las Asociaciones nacionales cuyos equipos obtenían mejores resultados y hacer con ellos un torneo con liguilla.

El primer aplacamiento de rebelión (1991-1994).

En tanto se extraían los esquilmos del sistema de cocientes, continuó la disputa bajo el formato de copa, pero como fases preliminares. Los campeones de las Asociaciones afiliadas a Uefa se eliminarían hasta quedar ocho. El modelo era el de las ediciones precedentes. Una fas de dieciseisavos, seguida de octavos. El cambio, a partir de 1991-92 legó a partir de la tercera fase, la de cuartos de final, que ahora consistiría en dos grupos con sistema de liga a dos vueltas. Sólo los líderes tendrían futuro: la final.

La muerte de la Copa de Campeones estaba consumada en parte por la supresión de los cuartos y semifinales, pero el nombre del torneo no cambió. Hasta la segunda temporada con el nuevo formato, la 92-93, se dio el nombre Champions league. Es desde esta edición que Uefa reconoce estadísticas y marcas del torneo.

Tampoco se jugaron semifinales. Estas volvieron en 93-94, pero a partido único. No había respiro de la vieja Copa, porque se había prescindido del espíritu de las remontadas que fundó mucho del prestigio de la Copa, y de la expectativa de los sorteos.

Completado el periodo inicial de los cocientes, sólo se programó una preliminar. Los campeones de las 8 Asociaciones mejor clasificados por los resultados de sus equipos en las tres competiciones continentales (además, la Copa Uefa y la Recopa) tendrían sitio directo en grupos (o sólo 7 si el campeón defensor no había ganado su liga). 16 federaciones más entrarían en la preliminar para obtener 8 calificados a grupos. La división sería en cuatro liguillas con cuatro equipos. Seguirían cuartos de final y semifinal. Pero las demás federaciones quedaron excluidas durante la vigencia de este formato que duró tres temporadas (94-95 a 96-97), y que era visto como el primer paso hacia la Súper liga.

El aborto de la revolución (1997-1999).

Para 97-98 se introdujeron los segundos clasificados de las domésticas, y la participación de todas las Asociaciones (48). Continuaba falta de equidad el sistema de clasificación. La expansión tuvo como justificación la reestructuración que provocó el ingreso de nuevas Asociaciones, las cuales no contaban con los cinco años que cotiza la tabla de cocientes, aunque se había ayudado a la puntuación al considerar los resultados en preliminares (las que antes eran dieciseisavos y octavos); estas no se contaban para la clasificación de cocientes hasta 93-94. Hasta entonces, un club era cabeza de serie si su cociente era mayor al de su Asociación. Desde 95-96 la única vía para ello era pertenecer a una de las 8.

Se organizaron dos fases preliminares, y los segundos clasificados de ligas nacionales se integrarían en la segunda. No estuvo definido su serían los segundos los segundos clasificados de las ligas mejor posicionadas por los cocientes, o los de los países cuyos equipos jugaron cuartos de final la temporada anterior (96-97). Lo claro era la conveniencia monetaria, acudiendo al pago de la televisión. La liguilla contaría con 24 equipos divididos en seis grupos de cuatro, aumentando partidos y jornadas.

Tres federaciones con equipos dominantes entre los clubes empeñados en la idea de Súper liga se oponían. Alemania, Inglaterra y Francia preveían la saturación del calendario y Uefa propuso reducir a 16 los equipos en las ligas del continente para liberar fechas.

La idea compartida por Berlusconi y Ramón Mendoza de crear una competición al estilo de la Nba merodeaba por la cabeza de los grandes clubes que fundarían el G-14. Don balón expuso ocho partes de la idea que involucraba a promotores y a la televisión. 16 equipos “fijos e intocables”, por definir, se completarían con 8 invitados en una liguilla de 24 para largar en 2000-2001. [no. 1190, 3 agosto 1998]. La profesionalización del arbitraje entraba en el proyecto, visto en Europa como una exclusión de clubes medianos y modestos. Ya los habían dejado afuera con el formato aplicado de 1994 a 1997. (En “Cartas al director” en World soccer octubre 1996, un aficionado –Enrico Antonio Moskal-propuso una Euro liga con 32 equipos en 8 grupos de cuatro, que integrara a todo el continente).

Meses después la propuesta de Súper liga era con 18 elegidos por méritos deportivos en los más recientes diez años, y 18 por su clasificación en sus ligas nacionales. 3 grupos de 12 equipos con liguilla a una vuelta, con cinco clasificados más el mejor sexto, para octavos.

Uefa replicó. El formato diseñado para tres temporadas no se cumplió por dar la réplica a la intención de la Súper liga, poniendo en marcha el modelo de Champions league con 32 equipos.

La última resistencia (1999-2003 y 2003-2006).

Tres rondas previas, con segundos clasificados nacionales entrando a partir de la segunda, y terceros y cuatros en la última, para luego estructurar una liguilla con ocho grupos, seguida de otra, con 16 calificados divididos en cuatro grupos, para terminar con cuartos y semifinales, fue la propuesta que se estableció, no sin construir más catafalcos y crear discusiones.

La Champions se jugaría con jornadas en tres semanas consecutivas, en martes y miércoles. El martes era de Copa Uefa, el miércoles de Copa de Campeones y el jueves de Recopa. Para acomodar fechas del torneo mayor, la Copa Uefa pasó al jueves, y el torneo para ganadores de Copa desapareció. El argumento fue que en muchos casos lo contestaban los campeones de copa porque estos también ganaban la liga, lo que los enviaba a la Copa de Campeones, o Champions league, y la Recopa recibía a perdedores de finales.

A federativos alemanes no gustó la programación porque jugaren jueves obliga a poner partidos domésticos en domingo, día poco tradicional para el fútbol en Alemania.

La segunda liguilla del nuevo formato disputaba dos jornadas antes de la pausa invernal. Más las 6 de la primera, eran 8 jornadas entre septiembre y diciembre. Antes se jugaban 6, las de una sola liguilla, en ese periodo, y 4 en los días de la vieja Copa de Campeones.

Las otras 4 fechas se jugaban entre febrero y marzo/abril. Sumados los cuartos de final y la semifinal, el segundo semestre de la temporada ocupaba 8 jornadas para Champions. Con las 8 del anterior semestre, un semifinalista jugaba 16 partidos; 17 si llegaba a la final (o al menos 18, sin contar la final, si procedía de preliminar, pero la mayor problemática con las fechas es a partir de septiembre).

El formato fue aprobado para tres temporadas, y ratificado para otras tres, pero no cumplí su segundo ciclo. Al cabo del primero, el 11 de julio de 2002, Uefa dio resolución urgente a reclamos de aficionados y televisoras. Unos no tenían tiempo de mirar tantos partidos; otras, dinero para cubrirlos. La cantidad de lesionados antes de la Copa del Mundo 2002 se atribuyó al cargado calendario europeo, y se anunció que a partir de 2003-04 se suprimiría la segunda liguilla, y los 16 calificados de grupos jugarían una fase de octavos.

Los últimos cambios (2009-actualidad).

Por tres temporadas se vería el más reciente formato. Se prolongó hasta 2009 cuando se introdujo una preliminar más. Se estructuraron las llaves Ruta liga y Ruta de campeones para no cruzar a ganadores de liga con equipos que no lo fueron, y asegurar la presencia de más campeones en la fase grupal.

Desde 2003-04 cada equipo que se proyecta desde un grupo hasta la semifinal juega 12 partidos (Apoel, que inició en la segunda en 11-12 y jugó cuartos, tuvo 16 encuentros esa temporada. La institución de las jornadas Fifa en 2003 se benefició del cambio.

Celos y nueva arremetida. Hacia la muerte de la Copa de Europa.

Las ganancias que por derechos de televisión obtienen los clubes ingleses, superior a las devengadas por grandes clubes del continente, motivo reafirmar el empeño en la Súper liga, como se lee en The Guardian y Le Monde.

La nueva idea no mira hacia el pasado, ni ve pequeños resquicios en la competitividad de la fase de grupos. 14 partidos que se pretende asegurar a cada equipo participante en liguilla supera el límite marcado de 12 con la última actualización al formato a partir de la fase posterior a grupos. Los 16 partidos que acumularían los semifinalistas sería el número de los diputados por los que jugaron la instancia de 99-00 a 02-03, cuando no hay ya tanto espacio en el calendario, y la televisión y el aficionado viviría el tedio de entonces.

De acuerdo a los diarios citados, Uefa esperará al final del ciclo en curso (2015-18) porque las televisoras tienen su programación presupuestada con el formato vigente, y se entregarían los derechos 2018-21, los de la presunta Súper liga, a la oferta que asegure la cobertura al largo formato.

Un unto pasa desapercibido en lo que, en la columna citada, Beckenbauer definió como un triunfo de la razón y no del comercio, porque mientras más avance el club de un país, más ingreso habrá de la televisión, y si hay varios equipos del mismo país, con más razón. (En La sincronicidad de los fenómenos televisión y fútbol se trató sobre la influencia de la televisión en los cambios sufridos por la Copa de Europa).

Una Súper liga (o dos, como han definido el formato propuesto) pone el riesgo de partidos en los que no se dispute nada si calificados o eliminados se tuvieren con anticipación. La idea de Súper liga surgió también para evitar eso, porque equipos desconocidos no atraían mucha asistencia a los estadios de los grandes, y eso podría verse en la Súper liga con la situación anotada, aun cuando se cumpliere la previsión de Berlusconi de que un día la televisión podría provocar que la entrada a los estadios sea gratis, con el dinero que genera [World soccer, abril 1998].

En agosto de 1997, World soccer citó a Beckenbauer diciendo que a pesar del atractivo financiero de la renovada Champions, desde el punto de vista futbolístico se pierden el glamur y el drama que hicieron a la Copa de Campeones el gran evento que es.

Las remontadas épicas, las expectativas de los sorteos, la necesidad de anotar varios goles en un partido para no ser eliminado y no postergar los esfuerzos para un partido de siguiente en un sistema de liga, o el preparar a conciencia un partido de vuelta, confirman el formato de copa como el ideal Con ese se fundó la Copa, torneo de integración para los clubes de todos los países de Europa, y no para beneficio de unos pocos [vid Gaceta 518].

La Súper liga no garantiza partidos con algo en disputa en sus últimas jornadas como lo hace un formato de copa en cada partido (se ha expuesto aquí que el modelo de las copas inglesas en el mejor), ni manteniendo el criterio para desempatar, de los resultado directos, como una manutención del espíritu copero; y sí continuar ordenando el catafalco de la vieja Copa de Campeones, cuyo interés de mantener unida a Europa quedó desplazado por el fracasado fiasco expansionista que para Brian Glanville es la Champions league.

Expansionista para unos cuantos, muchos de los cuales no pueden ostentarse como campeones.

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4 comentarios en “Historia de los formatos de la Champions league. Hacia otra muerte de la Copa de Europa. History of the Champions league formats. To another death of the European Cup.

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