Panóptico. 22

Los riesgos de los Juegos olímpicos de Río…El caso de la basura en Morelia… Por qué no multan por tirar basura en Morelia.

Tácticas del o contra el enemigo.

             Ningún torneo deportivo estuvo amenazado por dos frentes capaces de sabotearlo o suspenderlo. El epidemiológico y el terrorista. Brasil se empeñó en realizar una Olimpiada sorteando la desastrosa economía que vive; lo había hecho con el Mundial dos años atrás. Primero surgió el zika, como advertencia para la seguridad de los atletas. Se podía tomar la presunta llegada del mosquito a cualquier país en donde hubiera necesidad de crear un statu quo, como el medio para implementarlo como se intentó en alguno con el chupacabras y años después se consiguió con la influenza.

Esos hipotéticos elementos, como el zika, son maná para las enfermedades políticas que vive un país, aunque Brasil tiene la consecuencia de la propia en expresión pública de que no debe realizar los Juegos, como tampoco quería la mayoría de ciudadanos el Mundial.

La veda a reuniones públicas y el estado de sitio son pretextados con paranoias y psicosis colectivas. Lo hizo Francia tras los atentados de noviembre, y extendió su estado de emergencia por seis meses más terminada la Eurocopa, el foco de mayor atención ante el enemigo cuya identidad no queda nítida.

Ayer, Jornal do Brasil presentaba una nota con diecisiete puntos marcados como objetivo terrorista durante los Juegos de Río, y hoy grandes medios del mundo circulan la detención de un hombre que pretendía realizar actos terroristas en días de la Olimpiada.

Brasil no tiene relación que lo involucre como blanco de Isis, que se atribuye cada atentado mayor en el mundo, por lo que no se determina si es estrategia del gobierno local, o verdadera amenaza de los terroristas. Y es que también hoy se difunde una nota de una Ong internacional que respalda la opinión pública brasileña: no es bueno para la economía del país la realización de los Juegos. El gobierno brasileño recibe cualquier manifestación de atentado (la maleta solitaria que desplegó un operativo de máxima seguridad dos días atrás, es un objeto de uso desbordado para lo que se busca) como un medio de implementar operativos que sirvan, sea contra el supuesto enemigo o para prevenir la manifestación masiva. Es la estrategia en los países donde se necesita mantener calmada y a distancia a la gente.

Y es que con el empeño en organizar los Juegos, Brasil se encuentra con la contrariedad de no desear multitudes que se expresen afuera de puntos calve, como en la Copa mundial 2014, pero promover los espacios olímpicos. En el boulevard olímpico espera ochenta mil visitantes diarios, y las medidas de seguridad deberían seguir el modelo francés con la Eurocopa.

Este campeonato sirvió como parte de la estrategia. Mantener la paz y después pretextar la ampliación del estado de emergencia por el atentado en Niza, y para los otros, el presunto enemigo, como artificio de que su guerra había pasado para volver, quizá con la intención de esperar el fin del estado de emergencia.

Lo importante fue que un evento mayor no vio violencia ajena a la que llevan siempre aficionados ingleses -ayudados en Francia por rusos-, pero la imagen de pacificación que dio la Euro no debe atribuírsele al deporte. Los Juegos de Río también llevan su parte en la estrategia de cómo y cuándo debe seguir la guerra, simulada o no, que gobiernos del mundo se empeñan en cantar contra el Islam.

El temor a domicilio.

En Morelia, se canta con multas, sinónimo de la administración vigente. Se notificó en hogares del centro sobre sanciones por dejar basura casera en vía y recipientes públicos. Señaló una notificadora dos puntos sobre los que hay atención, ambos al oriente del centro, única zona de la ciudad donde se instalan basureros públicos: el Callejón del romance y la Plaza sin nombre ubicada en donde la calle 20 de noviembre se hace una con la Calzada Madero.

Las cámaras de vigilancia, si es que funcionan, serán un medio de denuncia. O si es que existen, porque en el Callejón las anuncian, pero los vecinos de allí saben que no las hay. Pura táctica de autoridad inexistente, reforzada con visores que habrá en las calles para ver a quien viole la reglamentación de tirar basura casera sin esperar el camión recolector.

Con tanto invento, suena lógico que se habilite a empleados sólo para que anden paseando para ver si en su rutina encuentran algo indebido, como los policías, que sólo saben pasear, tomarse fotografías y entrar a tiendas para comprar juguetes para sus hijos en horas de trabajo.

No se está atendiendo la falta de basureros públicos. Cerca de los puntos mencionados, en fachadas del colegio Salesiano, hace varios meses se llevaron los recipientes. Pero como sucede con los perritos que una vez orinan por primera vez, marcan su territorio para toda la vida, donde hubo un basurero, la gente continúa dejando sus desechos. Y el colegio se convirtió, como el Callejón y la Plaza, en un reservorio de basura masivo.

Y cerca de allí, al Calzada Fray Antonio de San Miguel, uno de los máximos pasos de habitantes y turistas, no rivaliza con ninguno de esos puntos, porque, además de contar con más basureros, parece que Santa Clos deja cada noche en ellos sus costales.

La advertencia puede quedar sólo en táctica. Educar a gente a la que no se puede, ni se tiene la intención de cuidar para que no trasgreda reglamentos, debió hacerse hace décadas, como comienzo de la estrategia de mantener limpio el centro.

Hacerlo con confianza.

La notificadora dijo que por ahora no se aplican multas: porque el municipio no tiene blogs con formatos para eso.

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