Supercopa Francia 2016. Psg 1 Lyon 1. Manual de continuidad.

Nada cambió en cuanto a la diferencia mantenida por los equipos en la temporada pasada, y así, París se complació y Lyon no entró al partido hasta que los campeones, relajados pero concentrados, faltaron a su constante de poseer el balón, y la recta final vio al Rojo orientado al ataque en campo parisino.

Estreno formal de Unai Emery; Lyon con la continuidad de Gernesio.

             Este primer ensayó de París se notó en el ataque donde los rojos estaban mejor coordinados.

             Fueron 1 y 2 en liga 15-16, y se notaron los 31 puntos que los separaron entonces.

             Nada ensayó Emery, quien hizo ubicaciones individuales exactas.

             Lyon se desarmó de apoco, y su reacción resultó tardía, cuando el marcador era inalcanzable.

             París, en dos fases: matar y consentir.

No pudo ser diferente. La separación de 31 puntos en la liga pasada estuvo sobre el Wörthersse Stadion de Klagenfurt, con un París que tomó provecho de cada situación puntual y se prodigó regalando emociones amortiguadas por goles malogrados. Emery supo el equipo que tomaba. Y en vez de instituir su manual, hizo lo que muchos técnicos hicieron antes que él en cualquier parte del mundo. Ordenó el equipo como este se sentía cómodo. Con los modos que aplicaba ya. Luiz y Stambouli no eran para tener a un defensa de más. Aprovechó la cualidad de mediocentro del brasileño. El tridente se hizo rombo. Di María, como el 9 y medio que se redondea hacia 10, alimentó a Ben Arfa y Pastore.

Todo fue cera y pabilo, coser y cantar contando cinco minutos después de un gol legal anulado a Fekir. Iban 3’ y en el 8’ Pastore desató el desboqué parisino. No había vuelta atrás. Lyon se quedó en su meta anulada por la razón que se vio en la de Javier: fuera de juego.

Si el primee tiempo corrió viendo a un París de otro campeonato, con medio equipo en ataque y lamentando sólo por egoísmo de delanteros haber perdido el 4-0 en asistencia del portero Lopes al Ángel, el segundo, que comenzó con una vaselina de Pastore (49’), tan exquisita como la recta que el Fideo lanzó desde medio campo al 11’, y que bloqueó Lopes, no tuvo las sensaciones que el primero.

Porque ahora París hizo expectativa de contragolpe. Más que antes, indicativo de que el balón era de Lyon. Y Emery, sin ver peligrar su resultado, salvo hecatombe a la que siempre hay exposición, hizo un partido diferente, aunque parecido a los que bajó la circunstancia relatada plantea Psg.

Pasó a 4-4-2, cambiando media punta por un segundo contención, y terminó con cinco defensas al retirar a primer mediocentro para habilitar a un lateral izquierdo.

Lyon estaba embravecido. Por su afán de gol el partido se hizo bueno. Era cuestión de honor en el que se apresta a ser vencido. El rojo no lo estuvo hasta el final, porque el marcador dice lo contrario a la voluntad y el orgullo. En eso, Lyon se notó más, pero era noche.

Psg dio un golpe de autoridad que, pese a la diferencia que guarda con los de la Ligue, aun resonó, pero no más allá del país.

Emery tiene que mantener el mismo París que ha gozado en la liga y hacerlo diferente del que se ha quedado en Champions.

Lo de hoy no fue parámetro. Fue lo mismo de los últimos años. De Lyon, se debe solicitar mantener la segunda posición en la liga. Hacia atrás no se debe ir en procesos como el rojo y el parisino.

Análisis. 

  1. Aplacados. París no se impuso de inmediato. Permitió jugar y tuvo tiempo de corregir para no soltar marcas. Por eso, el gol anulado, asistido por rebote de Trapp. No repitió las situaciones el Psg.
  1. Rectos. Ni buscó el desmarque complicado. Siempre tuvo un delantero en rectos hacia la portería para enfrentar al portero. Así partieron Pastore y Lucas en 1-0 y 3-0.
  1. Rupturas. Por qué no resistió Lyon y lo desfondaron, lo enseñó su parado con todos adelantados sin presionar la zona de lanzamiento del balón. Esta, además, París se la instaló con su concatenación rápida y corta de pases. 2-0 y 4-0.
  1. Tenencia. Concederla no fue bien al París. Entregó el partido a Lyon que se desbordó, buscó pegar, pero no encontró. Los cambios de Emery, para cerrar, no variaron la situación.
  1. Pasivos. El 5-3-2 final es constante de Unai. Pero no contuvo. Entre ocho jugadores le hicieron cambio de juego y gol. 4-1.
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