Las mejores ligas de Europa. The best football leagues in Europe.

Las historias labradas con base en triunfos internacionales, que son los que otorgan prestigio y reconocimiento a una liga, no están en todos los casos relacionadas con el nivel de ésta.

No hay muchas dudas de que el mejor fútbol del mundo: el que es efectivo en el balance táctica-estrategia/resultados, se esté jugando en Europa. Aunque a la superioridad de los españoles ante equipos de otras ligas habría poco o nada que objetarle (grandes campeones europeos de los últimos dos años lo saben), su liga no rivaliza duramente con las mayores del continente europeo.

La superioridad española hay que encontrarla en un estilo forjado debido a la falta de contraste en la Liga, y por lo tanto, ensayado cada semana. Esa falta de contraste se encuentra en casi todas las más reconocidas ligas de Europa, mismas que superan en competitividad a la española. Esto debido a los formatos de competición en esta, que no fomenta competitividad, y sólo forja equipos coperos o para torneos a corto plazo. Basta eso para no considerar a la española para aspirar a ocupar el primer lugar de un hipotético ranking de ligas de europeas.

El número de títulos internacionales no es un referente válido para establecer la jerarquía que se busca, porque los obtienen equipos, como los españoles, especializados en torneos a corto plazo, sin que varios de esos equipos, que en ellos han labrado prestigios nacionales (como Zaragoza o Tottenham) hayan tenido presencia continua entre lo mejor de sus ligas.

Si se tomara a la estadística como referente, lejos de Europa, Argentina o Brasil podría vanagloriarse de tener la mejor liga. Pero ese factor debe relacionarse con otros que las ligas de América no tienen.

 La supremacía estadística.

La estadística es un referente no determinante de superioridad histórica. Si fuera criterio para esto, las victorias del Barcelona y del Sevilla en Europa en 2015, equiparó en superioridad respecto a otras ligas de Europa, a la española con la inglesa o la italiana.

Aunque la clasificación por países de acuerdo a las copas continentales ganadas pudiese ser vista como determinante, sus números corresponden a éxitos en distintos periodos de la historia, y cuando los logros han sido continuos en una época, es un factor que un país ha aprovechado para sumar. Y son esos logros de etapas los que conceden valoración al rendimiento de los equipos de un país; no de una liga, porque, está visto, las ligas no precisamente preparan equipos para el éxito internacional; depende de que cada sistema haga valer primacía sobre otro mediante el contraste. En ambos casos, los italianos y los ingleses han sido históricamente superiores, por las dinastías que forjaron. Que los italianos no hayan sumado recientemente en la tabla de títulos continentales, fue una ocasión para que los españoles, que sumaban por ratos, aparentasen, apoyados en la estadística, superioridad sobre los de la bota.

Los triunfos del Barcelona y del Sevilla pusieron, con la estadística como criterio, a la liga española, junto con la inglesa, por encima de las demás en Europa, y se diría que el contraste es favorable a España, porque tres de los triunfos de sus equipos entre 2006 y 2015fueron ante ingleses, pretendiendo, con tres partidos, borrar una historia de casi medio siglo.

La tabla de títulos europeos por país, en su parte alta, estaba así cuando la primera edición de este texto a comienzos de 2007:

Copa de Europa Recopa Copa UEFA Total
Inglaterra 10-3 8-5 10-8 28-16 (1)
España 11-7 8-7 9-6 28-20 (4)
Italia 10-14 7-4 10-8 27-26 (5)
Alemania 6-7 4-3 5-7 15-20 (2)

Antes de concluir 2015-16:

Copa de Europa Recopa Europa league/Copa Uefa Total
España 16-7 8-7 14-6 38-20 (7)
Inglaterra 12-6 8-5 11-9 31-20 (1)
Italia 12-15 7-4 10-8 29-27 (5)
Alemania 7-9 4-3 5-8 16-20 (1)

El primer número de cada apartado corresponde a las finales ganadas; el otro, a las perdidas; no se contabilizan como perdidas las finales jugadas por equipos de un mismo país (estas aparecen entre paréntesis). En el caso de Alemania, no se contabilizaron el campeonato y el subcampeonato del Magdeburgo, representante de la Rda, en la Recopa.

Si se suman las Súper copas de Europa, la clasificación queda, iniciado  2007:

Súper copas Total
Inglaterra 7-5 35-21
España 3-8 (1) 31-28
Italia 8-4 (2) 35-30
Alemania 0-6 15-13

Antes de terminar 15-16:

Súper copas Total
España 9-8 (4) 47-28
Inglaterra 7-8 37-28
Italia 9-5 (2) 38-32
Alemania 1-6 17-20

En el apartado internacional global, la clasificación, sumadas las copas Intercontinentales, era al comienzo de 2007:

Copa Intercontinental/Mundial Total
Italia 6-5 41-35
Inglaterra 1-6 36-27
España 4-4 35-32
Alemania 3-2 18-15

Y antes de concluir 15-16:

Copa Intercontinental/Mundial Total
España 8-4 55-32
Italia 8-5 46-37
Inglaterra 2-7 39-35
Alemania 4-2 21-22

Para valorar el nivel de una liga, hay que acudir a una visión centrípeta. La calidad mostrada internacionalmente no llega a tener mucha relación con lo hecho en casa. El factor determinante, acaso, es el contraste.

La Liga, con similitud de comportamientos tácticos de la mayoría de sus equipos, pero sobresale por la presencia de jugadores exclusivos cuyos comportamientos marcan el distintivo entre los equipos, a pesar de  la similitud de sistemas y esquemas. El contraste es más individual que colectivo y los distanciamientos marcados por esos jugadores no permiten competitividad masiva. Hay emparejamiento de niveles tendientes, la mayoría, a un nivel de media tabla. Y no está garantizado el espectáculo.

En Italia está más marcado en la división de la clasificación en campos semánticos precisos, pero, al igual que en España, jugadores excluyentes de la vulgaridad, mantienen distancias marcadas entre los equipos, aunque aquella división ofrece riqueza de contraste. La parte estelar de la clasificación de la Serie, suele ofrecer el clasicismo italiano, el ascenso de una vanguardia y la preservación, madura, del fútbol anti crack que dio origen al catenaccio. La competitividad en Italia es nula para el título, y tendiente, también, hacia el nivel de media tabla sin garantía, tampoco, de espectáculo.

Ligas como la holandesa, la francesa o la portuguesa no ofrecen competitividad (y eso desde el comienzo de los tiempos), al sobresalir, en cada cual, una tendencia que atenta contra los valores históricos de esas ligas, y sólo al alcance de los equipos que la ejercen.

Más contraste hay en la Premier, modelo de imitación deseada de liga organizada. La calidad está respaldada por el cuidado en las contrataciones; ya se sabe: al menos para los no comunitarios, setenta y cinco por ciento de presencias con una selección nacional, que debe estar ubicada en una posición no muy escondida en el ranking Fifa (conocido es el caso de Mark González, contratado por Liverpool para 2005-06, y que pudo jugar hasta una temporada después, porque Chile ocupaba un lugar bajo en ese ranking); en Inglaterra, hay que jugar un porcentaje similar de partidos y conservar las presencias en la selección para la que juega el contratado.

Este control de calidad ayuda a los equipos ingleses a establecer innovaciones que derivan en vanguardias que elevan el nivel de su liga debido a los contrastes que propician, y en las que encajan los comportamientos sin nacionalidad. Allí se rinde desde el primer día y no hay partido que sea aburrido y malo; o es esto último o, como excepcionalmente ocurre, lo primero, pero no faltan la emotividad, la entrega, la tensión y, salvo cuando los grandes salen inspirados, la incertidumbre por el resultado, que en España o en Italia también se tiene por los sistemas que propician marcadores cerrados. Pero en las ligas de esos países es por precaución, caso de la española, o de un atavismo, caso Italia. En Inglaterra priva el respeto por el espectáculo y la integración del fútbol a esa cultura. Las tradicionales jornadas de navidad y de año nuevo, con estadios llenos, pese a la crueldad de los climas, hace del fútbol un integrador asimilado por las tradiciones inglesas. Y en ello, no obstante los reproches de los técnicos a esas jornadas, establece un compromiso con la alta calidad no visto en otras ligas.

Si lo anterior era infundado para conferir a la Premier el sitial de mejor liga del mundo, estaba también la supremacía internacional, a nivel Europa, con la que sus clubes hablan con títulos en las vitrinas, por si, con la estadística como factor les quedan ganas de polemizar.

En un complejo de organización, competitividad, espectacularidad y asistencia a los estadios, Inglaterra y Alemania, con Italia cerca, podrían presumir del mejor fútbol de Europa, aunque los españoles creyesen tener fundamento para sonreír ante una conclusión así.

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