Panóptico. 36

Medios sociales y fotografías…Orman y las de otros niños…El burkini…Temas de la semana.

Una nueva directriz del pensamiento.

La libertad de expresión prosigue en los dominios de internet, donde más se le pregona, con las penas a su ejercicio. No es la palabra, muchas veces la más poderosa manera de causar daño o agravio, sino la imagen lo que nuevos censores del pensamiento, escindidos bajo la categoría de “redes sociales”, han incorporado a los cánones de la censura y la punición.

El ruido habría comenzado con la imagen de una indígena brasileña  que muestra sus senos, retirada en 2014 de la página del gobierno de Brasil. La fotografía, del año 1909, es próxima a la que el mismo sitio –fesi buc- retiró de una madre estadounidense porque ella mostraba parte de sus senos en la práctica de amamantar.

El gobierno brasileño consiguió la restitución de la fotografía al hacer temer a face book por bloqueos en el país. El Ministerio de cultura advirtió que la censura esa era un asalto a la soberanía de la nación, y  que no podrían permitir que una empresa extranjera se pusiera por encima de las leyes y de su cultura.

La foto de la madre no contó la misma deferencia. Ayer, The Times publicó el caso de una respetable dama inglesa cuya cuenta en la red aquella fue cancelada por haber publicado la fotografía de una obra pictórica en la que reposan dos amantes después del acto sexual.

La política de Face, dice en el apartado 7 de su artículo 3, acerca de la Seguridad, que prohíbe publicar contenido pornográfico o de desnudos. Cientos de fotografías así aparecen en grupos secretos, los cuales, afirman sus creadores, no son detectados por la red social.

La definición de pornografía, instituida por la convención humana, no entra en las imágenes de las tres fotografías. La red Pinterest es menos restrictiva, o menos atenta a esos contenidos. Da dos versiones acerca de ellos. Una, la “reducida”, dice en su texto íntegro: “Pinterest acepta algunas imágenes de desnudos y otras no.

La segunda, “versión ampliada”, comienza: “Aceptamos fotografías de desnudos artísticas, científicas o educativas, pero no permitimos las que puedan resultar desagradables (como fotografías de actividades sexuales) a aquellos que se las encuentren por error. También permitimos imágenes de cuadros o estatuas que incluyan sujetos desnudos, pero es posible que retiremos las de cómics pornográficos.

La consulta, por el medio posible, un correo, acerca de si ellos aceptaban contenidos que retira el feis (anexando imágenes retiradas allá y encontradas en Pinterest) recibió por respuesta un correo automático, con disculpas por la mala experiencia con ese tipo de material. Es decir, que nadie, se cree, lo leyó, pero invita a que se bloquee ese contenido para evitar su difusión por el sitio:

We’re sorry you came across inappropriate content on Pinterest! You’re receiving this automated response based on your choosing the Reporting Nudity option from the Help Center.

If you’re trying to report a Pin, please use our in-product reporting options.

Even if a Pin or board doesn’t violate our Acceptable Use Policy, we’d recommend unfollowing or blocking the Pinner, which will prevent their Pins from showing up in your home feed and their interacting with your Pins.

Using the report button helps us review things more quickly. However, if you think we need more context to review a Pin, just reply to this email with a link to the Pin or profile, rather than a screenshot. We also have more information about our nudity policies in our Help Center.

Determinar la cualidad pornográfica u ofensiva de un contendido es ahora cuestión de empresas que se ponen por encima de las normas de una cultura para imponerle lo que debe mostrar y lo que no, aunque sean cosas de acervo cultural o de carácter universal.

La reactivación de una cuenta cancelada, solicita una identificación oficial con el rostro visible del usuario. En Francia hubo reclamos por el manejo que se da a la información personal de usuario. Ese es tema distinto.

No en todas partes los pelan.

La foto que recorrió el mundo la semana anterior, también entra en las restricciones. Orman el niño sirio trasladado en ambulancia, mostrando su rostro maltratado por el efecto de bombas, tuvo un impacto que la reserva de los medios no dio a otras que hoy publica The New York Times. Porque no sucedieron en una situación como la de Orman, quedaron sin el valor de la denuncia periodística.

Signo del temor.

Como pasa con las notas acerca de la prohibición del burkini en Francia. La sanción, cuyo más reciente adepto fue Niza, es más que una precaución contra el terrorismo, por lo que la prenda pudiese esconder, un atentado contra la libertad de expresión de la cultura islámica. Como prenda tradicional de las islámicas, el burkini es seña de identidad y símbolo de un comportamiento particular que no merece una censura que casi lo empareje con los juicios a brujas. Es antes que todo, parte de la persecución contra las prácticas islámicas. Como si hasta un bañador que no enseña nada, fuera motivo de punición.

En Alemania el debate se extendió con la idea de prohibir el velo islámico, salvo donde fuera necesario, en una práctica de desintegración, de alejamiento del Otro, como sucede con el burkini.

Revendedor, niñas mal portadas, sexo, atentados y más.

En lo que se va el mes. Los Juegos Olímpicos 2016 estuvieron salpicados de anécdotas extra cancha quizá como nunca otros. Una atleta que corrió a su compañera de habitación para meter a un amante en ella; la australiana castigada por no haber hecho una llamada a su entrenador para avisarle que no estaría en la concentración a las dos de la mañana, y el septuagenario revendedor de entradas, colorearon Río. Aparte son los atletas obligados a disculparse por un asalto que denunciaron, y decir que no sucedió, como si se intentará mantener la paz en las relaciones entre Brasil y Estados Unidos, pero hubo más cosas, muchas, ya relatadas, y otras, que no escaparon a la difusión de veracidad acerca de las situaciones que vive Brasil.

Secreto dejaron de ser las vacaciones de líderes chinos. South China Morning Post las relató cuando el mundo estaba atento a las de Barak Obama.

Otros funcionarios sufrieron. El ataque al automóvil de Macri antecedió a un atentado contra el depuesto primer ministro australiano, en tanto en España, una estampida humana por una falsa alarma dejó los heridos que el presunto ataque anunciado no, y en Tailandia las playas se llenaron de miedo.

Tanto como el del padre a quien un policía empistoló delante de su hijo, y el cuchillo volvió a lucir como medio de ataque en un tren. Esta vez en Suiza.

Ataques sexuales, sobre todo en campos de refugiados, no sólo de griegos, y el paraíso sexual que es Nauru, ocuparon titulares, que no merecía la caliente atleta brasileña.

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Un comentario en “Panóptico. 36

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