Panóptico. 48

La desvalorización de las manifestaciones…Con qué amanecerá el mundo.

Nueva falta a la expectativa.

En la ciudad donde el sentido de la celebración y la expresión pública ha perdido su cualidad primaria, el 2 de octubre respondió por fin a la mera conmemoración y no a ser fecha adulterada tomando un hecho que se desplaza por protestas sin relación él. No se escucharon arengas ni hubo incendios. No se presentaron las multitudes para fusionar varias marchas en reclamo por estudiantes encarcelados y lo que se le ocurre a los líderes que mueven marionetas juveniles tan ignorantes del sentido de la fecha, como los funcionarios de las que conmemoran en honor de personajes nacionales muertos hace siglos.

Para eso son celebración y la festividad en Morelia. Para colgarse del legado de otros, que se transmite inerte entre generaciones, sin expresar su sentido más allá de los discursos verbales y la convocatoria masiva. La diferencia este día dio para la sorpresa. El periodo de asueto dejó a la ciudad con ausencia de muchos matriculados en universidades, escuelas que son el mayor aporte para los movimientos que emplean jóvenes, y no se crispó más el enfado por la liberación bajo fianza a incendiarios de transportes, a los que se quería libres sin cargos ni el antecedente penal.

Cansada la ciudad, su centro histórico, de sostener los cuerpos de manifestantes durante semanas, la limpia que de ellos le dieron por los festejos de septiembre, quedó terminados estos, sin haber nada que negociar o por qué necesitar a los plantonistas en las plazas y calles.

Un domingo cualquiera, a no ser por su otoño que rivalizó en calor con la primavera cuando setenta y dos horas antes las lluvias amenazaban con arrasar, es el legado del escenario de incomodidad y de temor que preside el centro cada septiembre desde 2008. Aquella para el Habitante; el otro para los que tienen el segundo poder, el que está debajo de los que arman las manifestaciones, por atentados contra ellos o sus invitados.

Nada sucedió antes de llegar la caída de la tarde. Los rumores de algo vandálico quedaron en eso, y Morelia dormirá tranquila, sin extender su calma más allá del sueño, porque en cualquier momento vuelve la normalidad al centro.

Disgustos y temores.

El domingo no sólo fue excepcional en la Ciudad de las canteras rosas. Colombia votó en contra del acuerdo de paz; Hungría vio sin mucha respuesta su referendo para decidir sobre los migrantes, aunque su presidente lo da por válido para llevar el resultado hasta Bruselas…Polonia puso activas a sus mujeres en contra de la despenalización del aborto; a una la persiguen los matones de Putin; a Sarkoyz lo acusan de estar obsesionado con el escote de su mujer; un periodista holandés fue asesinado en Libia, y Sir Neville Marriner entregó su testamento. En el archivo de síntesis de medios, varias de estas anotaciones.

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2 comentarios en “Panóptico. 48

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