Panóptico. 49

La cultura regalada en Morelia…Anquilosamiento cultural en la ciudad…Abstencionismo en Brasil.

No existe público.

Conforme crecen las políticas para alcanzarle eso que los medios llaman cultura a todo el pueblo, las actividades de la misma dejaron de ser privativas de los bolsillos para tomar la gratuidad por mandato de una ley. Es el fallo de introducir la cultura entre una población que la desdeña; que no la tiene por interés, y que no hace esfuerzo por ella. Cierto que los conciertos que diez años atrás, antes de esa ley, pedían a los estudiantes y tercera edad costo de lo que hoy equivale a dólar y medio o un dólar (los precios no han cambiado mucho en la ciudad) pasaron de tener menos de cincuenta asistentes en un teatro para cerca de trescientos, no han cesado de llenarse y dejar gente afuera desde la supresión del cobro. Eso no es crear público. El verdadero público es el que hace un esfuerzo por pagar una entrada, al evento que sea, porque tiene el gusto que no el curioso o el oportunista atraído por la gratuidad, que no valora el evento, y si le cobran lo olvida pronto para buscar otra actividad que no le genere gasto. Se atiborran los recintos, que a veces sólo tienen público por los quince o veinte personajes que acuden por la gratuidad y los bocadillos o algo que regalen. Escasos son los eventos que se resisten a suprimir el costo por entrada, no obstante estar ya condicionados por las instituciones que promueven la ley, porque quieren que al menos con un pago simbólico se reconozca el esfuerzo y se aprecie lo que venden.

Con la gratuidad se pone en riesgo la asistencia del espectador de siempre. El que compra su entrada no tiene asegurado su espacio por los que no iban antes y ahora lo hacen en grupos extensos y con la puntualidad que se desconoce en Morelia.

No hay cuidado ni respeto por el poco público cultural regalando la cultura que, en mucho, vale muy poco en Morelia, pero los al menos cinco pesos (un cuarto de dólar) que se piden en algún sitio, generan el distintivo entre los que van, los que aprecian, y los que quieren todo gratis.

Los eslabones faltantes de la cultura.

Exhalación a las reflexiones presentadas sobre el mundillo de las artes y el folclor en Michoacán, es apostillar con la falta de visión y capacidad de las organizaciones de cultura institucional, que sólo saben ahorcarse con sus lemas de la gran ciudad para un gran país, de la ciudad de diez hacia arriba, y de convertir a Morelia en la ciudad internacional de la cultura y del conocimiento. La continuidad en los programas de ritual, que no consiguen una integración ciudadana y constituyen un nulo porcentaje en la institución del status quo que debe ser el objetivo de la cultura institucional pública, deja en promesas de campaña política las intenciones, para que con migajas de circo el pueblo quede en disposición de aceptar lo que recibe como presunta respuesta a sus deseos, parte del discurso político que quedó analizada antes.

Las posibilidades mayores continúan en los festivales privados. De parte de la beneficencia cultural, son muchos años de continuidad y Morelia merece la gran obra de teatro, la excelsa opera, la verdadera conferencia magistral, aquella que aporte novedades, y la presentación del libro que marque derroteros. Todo eso está distante. Se mantienen los esquemas, y la reiteración es la de la cultura cuyo placer se sustenta en el goce de lo conocido.

No es fiebre.

Por conocidos, no votan por candidatos en muchas partes del mundo. El abstencionismo visto ayer en el referendo húngaro, se trasladó hasta Brasil, donde la elección para la prefectura de Río de Janeiro requerirá una segunda vuelta; definitiva. Freixo y Crivella quedaron solos en el estado que menos votantes tuvo en un domingo muy blanco en cuanto a sufragios, como si se tratara del Ensayo sobre la lucidez de José Saramago. La ciudadanía de Río no parece perdonar que le hayan dado Mundiales y Olimpiadas en vez de obras de necesidad social y estos candidatos no pasaron la aprobación de campaña, ni de un debate que Jornal do Brasil reportó con las misma cualidades de los que se realizan por el mundo, de vulgaridad y denostación entre los candidatos.

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Un comentario en “Panóptico. 49

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