Panóptico. 54

Morelia, su imagen…Lo que ya ganó Trump…Ronda por el mundo.

En su nivel.

Si algo se tuviera que agradecer por primera vez en décadas a una administración moreliana, es la ubicación de la imagen de la ciudad en su dimensión. Un pueblo ranchero montado sobre la pequeña metrópoli que se pregona desde hace tiempo, sin trasladar la tradición de los primeros días de noviembre del pueblo o del cementerio al centro histórico. Pasarelas de catrinas y altares contemporáneas para el culto del cuerpo y la imagen femenina de las vivas, habilitadas como modelos de circo en donde antes estaba la imagen real de la temporada. Los altares, con todo y la transformación que han experimentado en años recientes, al tomarse como oportunistas maneras de expresión sobre temas actuales y crítica social, a la manera de cualquier práctica conceptual, quedaron desplazados de la sede que ocuparon por años, al oriente del Centro, por la deificación de lo vivo. Gustó al habitante. Fue lo que importó. Mas continuó mostrándose la faramalla de la inseguridad pública. De nuevo un evento masivo, en el que no hubo funcionarios de protocolo, quedó descobijado de los operativos que se imponen en celebraciones populares. Sin esas personalidades, no se habla del cuidado a la gente común, y hasta las calles del primer cuadro quedaron sin atención para la multitud que la tomó por paseo, compartiéndolas con el tránsito vehicular, sabiendo que los chóferes de transporte público se cuentan entre los asesinos potenciales de la ciudad.

Dejaron que el pueblo se divirtiera a gusto. Sufriendo sólo con los resbalones y tropiezos de costumbre cuando se camina con paso apresurado y torpe entre multitudes. No habrá, empero, entendimiento de los que detentan el poder, de que ellos no tienen cabida en estas festividades, que sólo usan para separarse más de la gente a la que dicen servir y atender, porque en vez de involucrarse con ella, se ponen detrás de vallas para no contactarla.

Morelia puede convivir sin estar cercada por policías y militares, y sin pasar por portales inservibles de registro electrónico. El 20 de noviembre será otra comprobación de a quién quien cuidan y por quién se organizan los operativos de seguridad que sólo enseñan la verdadera imagen de Morelia. Una ciudad donde se implementa el temor. Y no por la gente común.

¿Campaña o negocio?

Para esa, en su versión americana, dice querer mandar Donald Trump. Las tendencias y cuentas que por estas horas lo habían ascendido a líder en la elección presidencial, serían un complemento, un extra al objetivo primario de la campaña en la cual llegó a finalista. Desde el principio, basó el apoyo a su campaña en los donativos de sus simpatizantes. Invitó a unirse a su equipo de despliegue para colaborar el día de la elección. Para ser parte de eso, había que integrarse al equipo de donadores monetarios. Sólo para Estados Unidos se abrió la convocatoria. El requisito es copera con al menos  seis dólares, “a BIG sacrifice for our country. Thanks to Vonnie and millions of patriots just like her, we’ve collectively raised hundreds of millions of dollars and set an all-time record for Republican fundraising”, se lee en las respuestas de solicitud.

Una elección recuerda la frase del Alberto Savarus de Balzac, sobre si para el pueblo era más conveniente alguien que respondiera a sus intereses, a una máquina de votar. Antes que esto último, Trump hizo de su campaña la gran recaudación de fondos que dice el mensaje copiado y pegado. Sus expresiones de discriminación atrajeron la atención de todos, porque lograron el objetivo de hacer de los medios de difusión sus aliados. Se hizo presente para ellos que le otorgaron una publicidad gratuita que tocó los dos billones de dólares.

Campaña autofinanciable, con dinero obtenido para hacerlo deducible. Salir derrotado en la elección es cosa menor para un empresario profesional como Trump, que ve su triunfo en la media costo-beneficio.

Otros ganadores igual de polémicos y más para el debate.

Octubre cerró con ganadores tan discutidos en personalidad y modos como Trump. Moldavia veía ascender a Igor Dordón, de la vieja escuela soviética, que ve los modelos económicos en torno a Moscú, con mayores posibilidades que unirse a Europa. Rajoy obtuvo presidencia por minoría, y Crivella se hacía con la prefectura de Río, llegando por ellos las observaciones desde Francia. Le Monde recordó que Marcelo fue demonizado por católicos y homosexuales. Y falta el acoso sexual a una conductora durante su campaña.

La religión se metió con la política en China, donde podría intervenir el Estado en el caso de presbíteros elegidos como legisladores, y lejos, el Papa aseguraba que las mujeres nunca serían sacerdotes. Eso mientras se cree haber entrado en la tumba de Jesús.

Las féminas sufren con los azotes a una chica en Indonesia por acercarse demasiado a su novio, y una relacionada con el caso del nada querido presidente de Corea del Sur, se quiere morir.

El mes abrió con la inversión que quiere hacer Reino Unido para protegerse de ataques cibernéticos, y la modificación que China pide para la ley que le dé esa protección.

Japón prefiere el jalouin al día de la amistad, porque es más lucrativo, pero unas de sus niñas, la banda keyakizada46, lucieron disfraces que revivifican uniformes nazis.

En la síntesis del blog, las ligas para las notas no referidas en este texto.

 

 

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