Gaceta fútbol. 682

Cristiano Ronaldo, Balón de oro 2016…Sorteo Europa league…Atlético Nacional renunció a ganar todo…Violencia ajena al fútbol…Global de los de Champions.

 Continuó alimentándose a un mito en vez de reconocer a nuevas figuras, mismas que estarían en un torneo secundario, como uno de los que un equipo concedió por un hecho violento que, como se atribuye a otros, no tuvo que ver con el deporte como una estadística semanal.

Un triunfo otorgado por lo colectivo.

Con su cuarto Balón de oro, Cristiano Ronaldo sería para las estadísticas el segundo mejor jugador de la historia en ligas europeas. Los cinco de Lionel Messi le evitan encabezar la hipotética y arbitraria clasificación de dichos súper cracks. Hay tendencia, arbitraria, a coronar la imagen más que a un futbolista. El regreso de premio a France Football no cambió la rutina de hacer del Balón la fabricación de un mito; el del jugador ideal en visión de los medios y los organismos que rigen el futbol.

Aunque oficialmente, la revista gala no reconoce las ediciones en que Fifa tuvo el premio, por lo que Ronaldo cuenta apenas dos Balones y Messi uno. Salen los dos de la disputa personal en que los involucraron con el Balón que fuera, y la estadística de recipiendarios los ubica en una realidad coherente debajo de Johan Cruyff, Michle Platini y Marco van Basten, que totalizaron tres.

Un premio que no coleccionaron grandes figuras como Zidane, que lo recibió sólo por el triunfo de Francia en la Copa Mundial ’98. En otros años, el francés se dedicó a perder las Finales en las que se espera su ayuda para el campeonato.

Ronaldo tiene un gafe similar. Se esconde en las Finales. El criterio para concederle de nuevo el premio fueron las Copas europeas de clubes y selecciones en el año. Pero con el Madrid, ganó el conjunto. Cristiano no apareció cuando el Atlético debatió la posibilidad de triunfo blanca, y se inscribió en la historia por marcar el lanzamiento definitivo en la serie desde el manchón de penalti. La Final de la Eurocopa se la perdió desde el 23’, y la victoria portuguesa fue la del fútbol colectivo que no rinde tributo a la personalidad individual.

La distinción mantiene el culto por ella, prescindiendo el Balón de una función básica de reconocer nuevos talentos y no llenar su palmarés con nombres de moda, tan pasajeros como los de un Griezmann, de tanto mérito como Cristiano, al haber jugado las dos Finales que los equipos del portugués ganaron, porque Antoine jaló hacia ellas a sus equipos, y no las decidió, como tampoco Cristiano ni nadie, porque surgió el valor del conjunto.

El reconocimiento a figuras emergentes se queda en la memoria colectiva. El imaginario futbolístico se sacia con una rivalidad creada para premios individuales que parecen no concebir el fútbol sin un par de apellidos que llenan el mito de jugadores que no se han repetido.

Sucursal de la Copa grande.

Lo que sí puede hacerlo es un enfrentamiento entre equipos que se hayan visto en preliminar de Copa de Europa. El paso de los eliminados de ella hacia la Europa league, hace posible el acontecimiento si uno sobrevive a la liguilla del torneo secundario y el otro llega a ella mediante la tercera clasificación en el principal.

El sorteo de Europa league hizo del torneo una aparente continuidad de la Champions. Ludogoretz-Copenhague y Hapoel Beer-Sheva contra Besiktas dan las combinaciones. Los primeros llegaron desde la previa a grupos de Champions; los israelís salieron exiliados en la cuarta previa, y los turcos cayeron desde grupo del torneo grande. Es la misma situación de la serie Rostov-Sparta Praga. Los rusos jugaron liguilla de Champions.

Quedó alterada la honestidad de las copas europeas. Un equipo eliminado recibe la oportunidad de ganar la otra copa. Ha sucedido, desplazando a los que obtenían el derecho de jugar por ella.

Ya no sería el equipo del año.

En posición difícil se encontró Atlético Nacional, el equipo que podía haberlo ganado todo en 2016. Conceder la titulación en la Copa Sudamericana al Chapecoense, lo dejaba como triunfador moral, pero no se ha entendido la unificación de calendarios para evitar que suceda lo que dejó al Verdolaga sin posibilidad de coronarse en todo lo demás.

La fase final de Colombia se emparejó con el Mundial de Clubes, y el equipo dejó en casa a juveniles que no consiguieron avanzar a la Final. Era, el torneo local, el más cercano para las posibilidades del Atlético, pero imperaba el intento del asalto al Mundial ante Real Madrid.

Desde hace años se programó la Final de Copa Sudamericana para evitar esto, pero federaciones no entendieron del posible empalme de calendarios.

No confundir.

Ni el fútbol debe entender de violencia que no le corresponde. El atentado en las cercanías del estadio de Besiktas sucedió cuando en el estadio no quedaba casi nadie. Los informes mencionan que es la zona nocturna más visitada de Estambul, y nada se encontró relacionado con el deporte. Sólo pasó en la calle.

En Méjico se dio el caso de la balacera durante un Santos-Morelia, en una zona que no era parte de la explanada del estadio. El partido se suspendió por seguridad de la gente en el estadio, pero como lo de Turquía fue algo que coincidió con el fútbol sin tener intención de afectarlo.

No pasaron los mejores en casa.

Tampoco lo debe afectar el bajo nivel de los 16 finalistas de Champions. En la jornada globalizaron 12-2-2 (45-13), y sólo 4 son líderes; 4 segundos, 2 terceros, 3 cuartos, 1 sexo, 1 octavo y 1 catorceavo.

Efemérides:

Nacen Marsal, Migueli, Moses y fallece Atilio García.

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