Panóptico. 67

De un año a otro…La alusión de Meryl Streep a Donald Trump…Una semana por el mundo.

 Años para alterar la historia.

             2016 y 2017 quedaron indisolublemente ligados en la historia de la humanidad. Del trato que en el segundo se haga a los efectos del primero, dependerá la mayor revolución de las ideas, y la última, que vean muchas generaciones. Porque suceda lo que suceda, lo sembrado en 2016 se escuchará por decenios y se gravará en los libros de historia, ya que se continuará hablando de ello hasta que el mundo deje de ser mundo o poco antes.

Ocho casos se mencionaron aquí para ello. El Brexit y la campaña presidencial que vio ascender a Donald Trump aparecieron como lo más influyente por la dirección que darán a las economías y las maneras de gobernar. Incluso de elegir mandatarios. Porque uno de tres casos más que se agregó a los ocho, es temido como directriz en procesos electorales que tendrá el 2017.

El manejo de la elección de Estados Unidos por cibernautas rusos, alentado por Vladimir Putin, de acuerdo a señalamientos de gente bien involucrada en ello, se advierte con posible réplica en las elecciones de Francia, Alemania y Holanda. Sobre todo en la gala, donde Marine Le Pen recibió la promesa de victoria por parte de gente de Trump. Ella es la versión europea, en niña, de Donald.

España e Italia están debatiendo si sumarse a la lista de elecciones, luego de padecer una constante que eclosionó definitivamente en el mundo, con Europa como matriz. Los referendos, otro de los casos, derrocaron a tres mandatarios de potencias. Los de esos países, y al de Reino Unido, y la primera ministra de Hong Kong, quedó al borde de uno. La de Brasil cayó y la de Corea del Norte era solicitada para la renuncia. El sucesor de Dilma pasó por lo mismo, y el presidente de Venezuela se mantuvo en la lista de presidentes a los que nadie quiere, en un año que vio caer a dictadores. Karimov y Castro, con los pies por delante.

Holanda, Escocia, Hungría, Macedonia y Kirguistán acudieron a referendos; el magiar como faramalla, porque al no tener el respaldo esperado, el presidente impuso su deseo. Rumanía consiguió cambio en el poder, y Australia celebró plebicito treinta años después del anterior.

El zika, el brexit, el estado de alerta en Francia, la cuestión de los inmigrantes en Europa, los Juegos olímpicos como promotores de lo que no se desea divulgar de un país, la disputa por el Mar del Sur de China, el burkini, y la citada campaña presidencial, son los temas que se anotaron aquí. El estado de alerta se extiende hacia países que organizarán elecciones por haber estado entre los más afectados, en una vista para atacar al partido en el poder. Así se cree en Francia, desde los ataques del 2015, y Alemania con el atentado navideño.

Con los referendos, el ataque por computadora de Rusia a Estados Unidos, y el Informe McLaren, acaso el documento de investigación más importante en la historia del deporte, se tuvieron once casos que afectarán al mundo, el cual quedó incitado a variar hasta sus perspectivas más ortodoxas, con el otorgamiento del Nobel de literatura a un compositor de temas comerciales, abriendo la visión sobre las posibilidades del concepto de literatura. Al menos por un año.

Atisbando el regreso de los dictadores.

El mundo quedó tan impregnado de esos temas, que en todas partes expresa su temor o rechazo. Donald Trump es un hombre que, al contrario de muchos presidentes, ofrece confianza sobre el cumplimiento de sus promesas de campaña. Cada escenario que atraiga público masivo se va convirtiendo en una tribuna en la que los otros poderosos, los personajes de la farándula, se expresan en favor de la cobardía de pueblos miedosos.

La ceremonia de los Globos de oro no tuvo, en la noche en que una película acaparó premios como no lo hizo ninguna antes, el protagonismo lo tomó una actriz, quizá la más grande entre las que vive, escribió un diario. Meryl Streep no vio futuro para las artes con la presencia de Trump, al que no mencionó, pero le atribuyó la censura y la marginación hacia reconocimientos como estos. La última edición de los Globos, expuso un colega de ella, porque con Donald en el poder, y sus antecedentes de censura y discriminación, no se podría tener ya una premiación multinacional, o sin fronteras.

La guerra quedó pactada entre una de las mayores industrias del mundo, y uno de los magnates que llegarían a sentirse dueños hasta de la opinión pública. Y sí.

Los bebes se subieron al carro.

2017 comenzó como terminó 2016. Atentados y fallecimientos de famosos no pararon. Tres atentados en cárceles de Brasil dejaron al menos ochenta muertos, algunos de ellos por decapitación, y el único funcionario que cayó por ello fue el de un área ajena por decir que se necesitaba una matanza como esas cada semana.

En Turquía, un segundo ataque en el año acumuló setenta y cuatro fallecidos, y dos ex presidentes murieron: Mario Soares y Akbar Hashemi Rafsanjani. George Petre y Ricardo Piglia estuvieron entre los abanderados de los cortejos de famosos de las artes.

Los derechos humanos vivieron esperanza con la permisión en España a militares de usar velo islámico y turbante, pero la candidata australiana Shan Ju Lin cree que los gais deben ser tratados como pacientes, y May abrió debate sobre el tratamiento a niños con discapacidad mental. En Japón, mujeres aprestan manifestación contra la colocación de estatua en memoria de las esclavas sexuales. El número costó la retirada del país del embajador de Corea del Sur.

En 2016 el machete tomó notoriedad como arma de ataque contra mujeres. Australia abrió el año con una fémina herida con un hacha, y los bebes engrosaron los obituarios. El ahogado en Argentina por caer su cuna, con el adentro, en la casa que se inundaba, y el de la fotografía que recorrió los monitores, yaciendo la criatura sobre un río durante la emigración en Mynamar. El de Australia, empujado hacia una alberca, quedó grave.

Choque de tren en Nueva York, meses después del descarrilado en La India (noviembre), y los accidentados en Nueva Jersey y Camerún (octubre), camión escolar accidentado en Australia dejando cincuenta niños heridos, y la gran fiesta donde se mezclaban hombres de negocios y judíos, con danzas prohibidas, que no pudieron ocultar en Bahrein, sirvieron aperitivos de un año que no va cambiando mucho respecto del anterior.

Y no es cuestión de esperar, porque el mundo continúa funcionando igual.

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2 comentarios en “Panóptico. 67

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