Panóptico. 68

Peatonalización del centro de Morelia…Importancias del 2016 en el 2017…Más cosas del mundo.

Gusto para unos y perjuicio para los más.

Otro apartado de La gente de Morelia tiene lo que se merece, es cerrar calles del Centro a la circulación vehicular para entregársela a los peatones. Semanas, pocas, pasaron desde que un individuo que siente que recibió el aval de la ciudadanía de pensar por ella, se retractó de querer instituir las multas por video, según sus increíbles palabras, por haber escuchado a la gente, que no las quería, y haberle hecho caso, cuando desde la versión moreliana del parlamento le habían bloqueado el proyecto por no verlo de beneficio claro para la ciudad.

Esas voces callan ante la idea de peatonalizar parte del Centro. No muchas calles, pero suficientes para ahogar o ahorcar el tránsito automotor, porque Morelia no tiene vías alternas para liberar ese tránsito. Este viejo proyecto lo rescató del olvido aquel sujeto, cuya visión como empresario es tal vez menos obtusa que la que tiene dese una silla dizque presidencial, y al pensar como empresa, la medida, que dará goce a menos de los que seguirán sin recibir servicios básicos, debe valorar varios trasfondos.

El dinero para el cierre de calles y el arreglo de estas, se sabe de dónde saldrá. De las arcas de una administración pública a la que muchos no quieren pagar más impuestos por considerar que se invierte en nimiedades y bagatelas. A dónde se irá la inversión en la peatonalización, con un sujeto que celebra contratos con empresas de afuera, es una de las inquietudes si las de casa no reciben oportunidad de hacer toda la obra.

Y si lo hacen, serán, como todas las que obtienen licitación, por camaradería o amistad con la administración pública.

El cierre parcial del Centro no resolverá situaciones reclamadas por la ciudadanía. No retiran a los patinadores y ciclistas que atentan contra el peatón en el oriente de la Plaza de Armas, y los domingos, cuando se bloquea el paso de vehículos motorizados por la calle principal, comerciantes, sobre todo de comida y porquerías que se consumen por la boca, claman por la contaminación por heces de animales no humanos que aprovechan el cierre para, con sus amos, dar su paseo.

Las calles cerradas aumentarían eso, o quedarían propensas a ello, en un centro donde la policía de plaza y calle es una noción, y aunque el cierre será bien recibido, y hasta agradecido por los paseantes del Centro, los automovilistas, esos que consiguieron derrocar la verificación vehicular y las multas mediante cámara, así como los trabajadores que deben cruzar el Centro al menos dos veces por día, sufrirán una alteración en sus horarios. Levantarse más temprano para salir antes de lo que han acostumbrado por años, porque el cierre les demorará su traslado. Y peor tendrán la vida quienes trabajan con horario partido. De dos a cuatro de la tarde es poco tiempo para ir a comer a casa. A varios se les extinguirá ese tiempo con el cierre que no ve beneficio tangible para la ciudadanía.

Morelia merece tener bloqueada la parte principal de su Centro. No por imagen, sino por no ser ciudad para el tráfico masivo de vehículos, y sí para manifestaciones que han mostrado durante el siglo la práctica del centro cerrado. Aquellas son otra situación que no se resolvería. Para eso habría que cambiar de sitio el Palacio de presunto gobierno, uno de los elefantes blancos de la ciudad. Con las ideas que tienen los que sienten que recibieron del pueblo la atribución de pensar por él, Dios guarde a Morelia por sus habitantes que se callan. No siempre, pero pocas veces consiguen abortar un proyecto. El de la peatonalización no parecen tener interés en evitarlo.

El mundo en el limbo.

Un hombre que tiene así, en vilo al mundo, es quien está haciendo labor en beneficio de su país. Y sólo de su país. Nada de malo tiene, se escribió alguna vez, eso. La salida de Estados Unidos del Trans Pacific Partnership hizo más non grata esa bandera en el Oceáno de donde no está dispuesta a conceder libertad en la parte del Mar del Sur de China. El tema de este, se anotó como uno de los eventos del 2016 que marcarían derrotero en el mundo. El Brexit, otro, recalcó sus puntos suspensivos con la advertencia de May de que debe pasar por el Parlamento. Esto, en tanto la Unión Europea quiera a Reino Unido ya fuera de su membrecía, pero mientras la salida no se dé, se hablará de dientes hacia afuera con los británicos. La entrevista del viernes de May con Trump, es para alquilar balcones.

El burkini y el burka, otros de los eventos, mantiene presencia en los encabezados. La orden de la Corte de Estrasburgo para que en Suiza las niñas musulmanas tomen clases mixtas de natación, y la intención de Pauline Hanson de prohibir el burka en Queensland, Australia, alientan los debates.

Hanson, la senadora que rechazó la invitación para la inauguración de Trump, volvió a participar en los titulares después de las marchas en contra de la elección de Donald, uno más de los temas trascendentes del año que no se olvidará. Planteó una marcha por las mujeres musulmanas. Y es que el derecho a la manifestación que organizó la protesta en contra de Donald, no defendía derechos más fundamentales de la mujer, que no ha recibido vejación que le altere la vida con la ascensión al poder de Trump.

Ese planteamiento de Pauline salpicó, si no se sintió mal la brisa, de partidismo, porque hablar de prohibir una prensa musulmana, y a continuación salir en defensa de mujeres que la usan, pudo estar alentado por la observación que le hicieron de que recapacitara en su idea.

Un tema para agregar es el de la seguridad cibernética. Con el apoyo de Estados Unidos a Le Pen, después de los modos con que se promovió el apoyo de Rusia para la victoria de Trump, el temor se orienta a los sistemas electrónicos en las elecciones que habrá en Europa.

En otras partes, se toman precauciones. Australia comenzó a prepararse contra posible ataque por medio de las redes de computadoras.

En lo mismo.

El mundo no extraña ni se puede sacudir el 2016. Bombas, trenes descarrilados, aeronaves caídas, destrucción de sitios históricos, elecciones urgentes, y otras desgracias, no conocen de cambios de año.

Para no soltar el hilo electoral, Irlanda convocó elecciones inesperadas. Las bombas tocaron en un campo militar de Malí con cerca de cincuenta víctimas, y en el parlamento de Afganistán. Se contaron por decenas los muertos. El tren, en La India. Repitió el país. En el accidente de noviembre, contó  más de ciento ocho muertos. Ahora se contaron treinta y seis.

Más atentados se le facturan a Estados Unidos con su ataque a campo de Isis en Libia.

Lo poco escuchado se vio en China. Un camión avanzó golpeando viviendas y facturando cuatro cadáveres, y en Australia un automóvil se proyectó invadiendo aceras causando decesos.

No los hubo por el rayo que golpeó un avión en Rusia, sí por el avión caído en Kirguistán, y del nazi Alois Brunner, se supo que murió en Siberia en el 2001.

De paso, se atribuye a Isis la destrucción de un teatro romano en Palmira, Siria.

 

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Un comentario en “Panóptico. 68

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