Panóptico. 69

La posverdad en Michoacán…Trump domina.

Con nuevo plan de austeridad para Michoacán.

El artificio inmediato ante reclamos ciudadanos por atropellos de las autoridades, son los planes o los acuerdos con los que los funcionarios mayores intentan desviar la atención del beneficio que no dejan de obtener, pretendiendo simular que los buscan para el pueblo.

Siguiendo el esquema de esas presuntas medidas, se presentó la semana pasada un plan para que Michoacán soporte el caos económico del país. Cuatro puntos, infaltables, explícita o implícitamente en los acuerdos, planes y pactos hechos para el estado, fueron divulgados. Gasto responsable del ejecutivo, generación de empleo, impulso al comercio local, y transporte y movilidad. Situaciones nunca satisfechas y permanentemente ofrecidas como solución inmediata.

Nombre se oficializó ya a la gama de recursos empleados por los funcionarios que hacen primar las emociones y las creencias personales sobre los hechos objetivos. Tal es el significado dado por Oxford a la palabra posverdad, aceptada por la lengua española, tras ser elegida palabra del año 2016 por los académicos británicos. Posverdad es todo discurso como los michoacanos, que ofrecen sortear las dificultades del pueblo.

En el breve documento, se acude a los artificios gramaticales que se han venido analizando en esos discursos, en lo que la voz pasiva y la conjugación de verbos en la misma voz, denotan falta de acción. Todo es palabra. Nada de responsabilidad, y encubrimiento.

Habla del plan de reducir los gastos que sus antecesores propusieron. Aparatos de comunicación, viáticos y transporte a funcionarios mayores, empezando por el más alto, el cual queda protegido de ello. La tercera persona plural, voz pasiva de lo que aquí se denominó la persona política, no habla en el punto de una reducción: Se racionaliza y disminuye en un 50 por ciento el gasto del combustible para vehículos del Gobierno (sic), y aunque en otro apartado indica que esos vehículos no deben utilizarse en horas inhábiles, la aeronave principal recorrería cerca de noventa y tres kilómetros cada día para que el titular desayune con su madre, más, en voz de gente cercana a él, sobrevolar la zona del inminente muro los fines de semana en los que no tiene que figurar en el estado, sólo por gusto.

La asignación de escoltas será sólo para quienes por sus responsabilidades así lo ameriten, sin especificar quiénes, y el etcétera protocolario que rellena estos discursos, que se sustentan en un argumento de época. Las demandas a antiguos funcionarios por peculado y cosas así, que bien serán parte de la solución si se consigue recuperar el dinero robado, pero las denuncias se orientan hacia ex funcionarios menores. Los deseados por el pueblo, no tendrían, al día, cargos. Las partes ofrecen versiones que difieren en el número de demandas. Las que faltan en la cuenta menor, son las de los mayores desfalcadores del estado.

Y sigue Michoacán envidiando las detenciones de ex funcionarios de otros estados, a quienes la posverdad ya no les vale. Los hechos son los que pesaron sobre ellos, como no ha sucedido en la entidad federativa más impune en su administración. Ya no tan pública.

Todos de pechito.

Quedó escrito en otra columna que la gente de Morelia, y de Michoacán, debe entender que el enemigo lo tiene en casa. No es Donald Trump, sino los funcionarios del estado, que son los que lo afectan. El buen Donald, hace por su país lo que ve conveniente y eso no para ponerle atención de reproche. Sí a los funcionarios que se doblegan ante él. Fueron a verlo, con la premisa de sacar al país del tratado de comercio norteamericano si Trump se empeñaba en construir el muro. Se sabía que lo conseguiría, y fueron a visitarlo con la firma de la salida del tratado en la mano, porque se sabe que lo deshará, como hizo con el del Pacifico. Y de inmediato, Australia coqueteó con China. Y esta no la vio mal como socia comercial. Hacia dónde mirarán los mejicanos, o en quién piensan como aliado para mover sus mercancías, es una de las cosas que deben inquietar al mejicano, no si alguien defiende su casa con un muro o si expulsa de su país a quienes lo pueden dañar. Esta última es una iniciativa que Macri anuncia previo a las elecciones legislativas. Y como Donald sus promesas de campaña, la debe de cumplir para mantener la honra. Trump la propia; Mauricio la de su partido. Los mejicanos saben cuando prometer. Cuando no tengan que cumplir de inmediato. Eso es lo que debe exigirles un pueblo que sólo ladra (con perdón de los perros y con el temor a lo bravas que son las muchachas de las protectoras de animales aquí, se teclea esto –si es que lo llegan a leer ellas-) y se aplaca con migajas. O con una despensa, pues.

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