Manchester City 5 Mónaco 3. Apología por el error. Champions league 16-17, octavos, ida.

La vuelta del City indicó que Mónaco nunca tuvo nada, no obstante el 1-3 fallado por Falcao, y el casi inmediato 2-2 concedido por Subasic, porque la apisonadora de Guardiola surgió al haber permisión mutua de jugar sin prohibir ningún alarde, y con la fortaleza defensiva de Mónaco gastada se produjo la voltereta.

             Teoría de alto espectáculo cumplida.

             El fútbol sin perfección se aplaudió en uno de los partidos de muchos años.

             Guardiola respaldó al Kun y la táctica le salió, salvo en la contención, zona de Fernandinho.

             Del 1-3 a un 2-2 que disparó más un partido imparable.

             Nada le faltó al partido. Y le sobró mucho. Un espectáculo como el visto hoy es poco concebible sin errores en los procedimientos y en las participaciones individuales. El fútbol es un Doctor Jekyll y Míster Hyde en simultáneo. Se intercambiaron las identidades presentadas por Stevensson en un City derrotado con las vicisitudes nunca corregidas por Guardiola. Paró su 4-5-1 casi extendido a 4-3-3 con Touré organizador pero nunca dio el sistema cobertura al espacio entre los defensas centrales. Por allí dio Mónaco su sinfonía para una voltereta que debatió la incertidumbre y la esperanza del público celeste.

El punto definitivo lo dio el mismo Mónaco en el penal no acertado por Falcao. Era el 1-3 con casi 40’ por jugar, tiempo para las tácticas que ordena Jardim. No tener ventaja amplia, la que pudo darle ese gol no consumado, lo mantuvo en ataque. No renuncia a eso, pero a veces asegura la defensa. Y con el Mónaco abierto, pensando en su juego, no en anular al Manchester, los Ciudadanos se explayaron en su juego anhelado.

Antes, el segundo adelanto monegasco en el marcador. Nuevo momento decisivo. El tercero en 11’. Después del penal, el 2-2 auspiciado por Subasic, la última confianza de Mónaco para parar el goleo azul, y con el 3-2, el cambio más determinante. Guardiola no tuvo opción. Devolvió la punta del esquema a Agüero y llenó la medular con ofensivos, salvo Fernandino, medio centro de visión atacante, muy involucrado en la contención. Lo reprobó Pep. Sané era dueño del partido por ese lado, y lo sacó el técnico hacia el medio, al sitio del 25. Sagna cambió su banda para reemplazar al 19, y Zabaleta entró a la de Bacary.

Y se desató la marea celeste. Fabinho perdió el timón en su contención y Mónaco se quebró. No en su ánimo. Con el 5-3 Germain entró al rescate. Porque era posible con un City sin coberturas. Los dos jugaban y dejaban hacerlo.

Dejaron un partido que puede recibir ingratitud de la estadística. No del recuerdo porque se le abrieron las videotecas. Pero con tan poco, como hace en ocasiones, Mónaco tiene al alcance la eliminatoria y lo de hoy habrá sido sólo un recuerdo de los que fútbol atesora.

Tres goles como visitante pueden valer más que los cinco marcados por Manchester City.

Análisis.

Pasados. Jugaron al anticipo en el área. El 1-0, 3-2 y 5-3 llevaron la constante de asistir en el límite del fuera de juego.

Referente. Todo Mónaco desembocó en Falcao. Al colombiano no le evitaron remate por alto o por tierra. Sólo con el penal, tan discutido como dos en favor del City no señalados, lo frenaron. El 1-1 sello suyo.

Descubiertos. No escarmienta Guardiola. Dejó su contención abierta y en dos latigazos los Princes tomaron ventaja dos veces, 1-2 y 2-3, en carreras largas donde los defensas de todo equipo del Pep son vulnerables.

Variación. No tuvo una Mónaco. Guardiola movió de banda a Sagna para impulsar a Sané hacia el medio, donde el 19 hacia fiesta. No había más cambio para un lateral que Zabaleta. Y cono este es derecho calado, hubo que mudar a Bacary, pero el efecto de consiguió con el adelanto de Sané.

 Descuidos. Manchester ganó por donde no se concentró Mónaco. Dos saques de esquina sin destino deseado siguieron hasta delanteros desatendidos por las marcas. Primero, 3-3: Stones no alcanzó y sirvió de pantalla para el remate del Kun; Sané entraba invisible por ese lado. En 4-3 conectó Touré y prolongó hasta donde Stones y Agüero se disputaron la paternidad de ese gol. Los dos estaban casi solos y de frente.

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