Juventus 3 Barcelona 0. La historia que se repite. Champions league 16-17, cuartos, ida.

El fútbol de época del Barcelona no quitó el señorío al de una Juventus que decantó el partido por la zona de variante de Luis Enrique, en donde Mascherano no sostuvo al equipo ni frenó a un Dybala memorable por el rival, y que jaló a la Juve a coser y cantar con el estilo italiano tradicional, el que no puede derrotar el Barca.

             Un Barca muy distante al de la Final 14-15 se enfrentó al reforzado muro de Turín.

             Allegri le puso colado desde la presión de los delanteros.

             Luis Enrique, a reinventar y decidir esquema; Massimiliano tiene definido esquema, sistema y hombres.

             Con modestia, sin soberbia, Allegri replicó la muestra de poder de su sistema.

             Enrique no encontró el juego ideal y volvió el Barca a pasear el balón con impotencia ante el rival menos indicado para ese juego.

             Fue la perfección contra el desastre.

En la historia del Barcelona, cuando mejor se crean el presente el club y su afición, sucede la gran caída. Balanceó el equipo la eliminatoria ante el París, porque la remontada debía impulsarlo hasta el último partido, para no tener que apelar a otra gesta para calificar. Es la historia azulgrana con doble error. Confiarse desmesuradamente por un resultado o racha y sufrir el varapalo en el clímax de la confianza. Cuando el equipo dejaba las observaciones sobre el declive de su juego en semanas donde se juega la temporada, se topó con una Juventus consciente y coherente.

Allegri, que nunca perdió una ida contra el Barca, tenía la solución en su sistema. El 4-2-3-1 que sólo le dejó una derrota desde que lo fijó, pero al contrario del Barca que pone el piloto automático y se estrella, Juventus tiene una lección en cada salida.

Luis Enrique no expuso el invento. Mascherano como contención fue su variante. Musculo y fuerza en donde debía haber técnica y visión, y el Jefecito faltó en la función clave. No obstaculizar a un Dybala espléndido, puntual y escueto en su juego. Juventus hizo al Barcelona moverse en retrospectiva. El muro de Turín no tuvo gritas. Se estrechó con nueve jugadores delante de Buffon y Barcelona sólo una vez pudo habilitar con pase largo. Buffon metió la mano al cruce de Iniesta y en el siguiente minuto Dybala hacía el 2-0.

Con su parado en hormigón, Juventus orientó al Barca a volver a su vieja manera de toques concantenados incesante, sin dejarlo pensar o activar sus sociedades. Alves se encontró con su antiguo compañero, Neymar. Al lateral lo apoyaron Bonucci y Pjanic en la marca a su paisano; a este, nadie le dio relevo para escapar de esa jaula o usarlo como atracción. De nada servía, varias veces jugadores azulgrana llegaron hasta la línea de fondo y allí se ahogaron. No hubo resquicio por donde pasar.

Chiellini se vengó de Luis Suárez con una marca impecable. Bonucci cerró por todas partes. Sandro no se expuso ante el frágil Sergi Roberto, que, como Umtiti, estuvo fuera de zona en ataques bianconeri. Higuaín, como Dybala en el 2-0, remató en un oasis entre las líneas azulgranas. Pjanic y Khedira comandaron y trabaron. Cuadrado dio la nota discreta. Decrece el colombiano en los segundos tiempos, pero el resto del cuarteto de ataque no falló. el cuarteto esquemático porque en esta Juve sólo Buffon no es atacante. Los centrales van a por saques de balones detenidos y los laterales con asistentes. Los contenciones pivotean el remate.

Barcelona no tuvo forma. Se vepia con tres centrales cuando Roberto se adelantaba, porque Mathieu no pisa fuerte como lateral. Iniesta volvió a topar con pared y con Rakitic aislado, con Mascherano sin poder controlar tiempos ni a su marca, el tridente se disolvió con haberse conjuntado.

Una Juventus con variantes. Barcelona entendió el fútbol de una sola manera, ya no con estilo, y jugó en su inercia fatal. La que impacienta con el toque estéril ante el equipo frente al que si se juega así, se estrella uno.

Análisis.

 Intercalados.           Barcelona no sabe jugar como lo hizo. Su 4-4-2 de contención dejó líneas separadas, con Roberto y Umtiti fuera de zona, y entre esas líneas se movió rápido y tranquilo Juventus para desbordar, asistir y anotar.

Centro. Mascherano tenía el partido. Organizar, despejar y marcar a Dybala. Paulo lo destrozó y con eso al Barcelona. El bianconero existió donde no se lo debía permitir el Jefecito.

Muro. Nueve jugadores delante del área italiana no permitieron lanzar al espacio la carrera de Suárez ni progresar el toque culé. Iniesta rompió ese esquema. Buffon le bloqueó el remate en la jugada clave. Del 1-1 al 2-0.

Perdidos. No tuvo ubicación el Barca en defensa. Juventus habilitó, como en el 2-0, rematadores en una claro y Chiellini cabeceó una salida desde a esquema desde un ángulo casi imposible. Todos en Juventus, menos Buffon, atacaron y nadie en Barcelona defendió.

Incitaciones. Juventus ordenó cómo jugar. El modo del Barca paró a la Dama para no dejar jugar y motivar la peor versión del Barcelona; la de pasear el balón sin idear por dónde y cómo filtrarlo. Los delanteros azulgranas quedaron deshabilitados por el bloqueo esquemático, y Suárez por Chiellini.

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