Champions league 16-17. Cuartos de final, vuelta. La nueva contemporaneidad.

El saludo a fútboles emergentes  y la pausa a dominantes, se pusieron como marcas de una edición cuyos cuartos de final quedaron grandes a los eliminados en ellos.

             Tres clubes surgidos desde infiernos nacionales se reunieron con Real Madrid en semifinales.

             Juventus, el más sólido; Mónaco, en maduración, y Atlético destellando su juego de época.

             Bayern Münich y Barcelona vieron coto a días de esplendor particulares.

             Ninguno de los eliminados tuvo ocasión a la esperanza.

             El sorteo de semifinales no dejaría contento a ninguno.

Han sido tendencias de resurgimientos. La historia no es de hoy. Juventus, Mónaco y Atlético jugaron en la Segunda división en algún periodo del siglo. La Vieja Dama, por cuestión administrativa, pero con aquellos dos, tuvo que escalar desde el infierno. La clínica sentada por los Bianconeri fue particular. Sólo suya. Como el juego de los otros semifinalistas.

Ninguno tuvo rival. Barcelona no inquietó a Juventus, si bien, tuvo para acercarse en el global, pero Messi y otros remataron con displicencia hacia una portería que acumuló 532’ sin ser vulnerada; 442’ con Buffon; el joven neto paró 90’ en la liguilla.

Borussia Dortmund se vio novel. El pulso de Tüchel no temblaba a la hora de plantear su 3-4-3 o 3-6-1 de acuerdo a como se lea la función de los dos jugadores entre la medular y el ‘9’, y temprano, en el 26’, reinstaló el 4-2-3-1 con la baja de Durm. Después, para el segundo tiempo, dejó a Weigl pivote de un 4-5-1 con un mediocentro, sin revertir el partido intranquilo de un Mónaco que no define once fijo y lo adecua, y varía pos vicisitudes. Fabinho falló penalti en la ida y no estuvo ahora por tarjetas entonces, había faltado Bakayoko, quien esta vez ocupó la vacante dejada por el “2”, con beneficio para Moutinho, el reemplazo en los dos partidos del doble ‘5’ ausente.

Mbappé siguió sin fallar ante puerta; Falcao también. Y Ñíguez y Vardy, anotadores en la serie más cerrada, pero también amplia para remontar. El gol del Atlético en Leicester propuso a gesta que no tuvo tan complicada antes el Fox. Tres goles necesitaba. Y no recibir. Simeone también hace partido distinto. Para rivalizar con el juego de balones elevados colocó como doble ‘5’ a un central, Giménez. A eso obedeció la continuidad de Saúl en una banda para rivalizar con un lateral, y Koke, devuelto desde el centro a interior por la entrada del “24” en la contención, empujó a Carrasco a segundo punta. Leicester no tuvo más que sus ganas y combatividad. Y a Vardy. Su gol alentó la remontada pero Atlético aprende. Ya no suelta los partidos en el segundo tiempo ni encaja en los estertores.

Ese periodo el que tantos partidos ganó Real Madrid. Bayern jugó el partido que su historia y necesidad solicitaban y anunciaban. Pero sólo durante 90’ y agregados. No consiguió mantener ventaja, aunque la recuperó al minuto siguiente del empate Merengue, y en la prórroga, en 5’, tres metas sentenciaron la última época Bávara.

El fútbol del Bayern se vio desplazado, no por una tendencia, sino por una tradición que está ganando de cualquier manera y modo los partidos más trascendentes. Con Bayern y Barcelona se agotó el éxito de una contemporaneidad. De un fútbol, el de cada cual, necesitado de renovarse para enfrentar a las nuevas tendencias. La de Juventus y Mónaco se forjan. Son la expresión de fútboles de un tiempo, como el del Atlético, próximo a su eclipse, si no se empareja con el de Mónaco, que además de defender notable golea en exceso.

Ganaron los equipos con sistema decidido. Dortmund descartó su 3-4-3 para la remontada, retomando el esquema que mantiene primacía. El 4-2-3-1. Leicester no tuvo jugadores para variar la función de ese, su esquema, ni Bayern, mientras estuvo completo. Barcelona, dubitativo Luis Enrique entre el 4-3-3 y el 3-4-3 puso el piloto automático a su juego de toques estéril, sin encontrar los desmarques entre el muro turinés.

Juventus, Mónaco y Atlético son los equipos más avanzados entre la élite del continente por su comportamiento invariable, que no depende de jugadores específicos, salvo el de Allegri, quizá, que no admite competencia. Real Madrid, el equipo diferente, se da el gusto de jugar como quiere. Del 4-3-3 al 4-3-1-2 ha diferencia notable, pero Zidane cambia el dibujo en un instante, ante una lesión, y con cualquiera de los esquemas resuelve.

Lo del Madrid no es fútbol contemporáneo. Es solución al instante. Para todo tiempo y situación, y es la prueba faltante para los demás en liza.

El once de la jornada.

Subasic 7

(Mónaco)

Alves  8                     Bonucci 8                 Chiellini 9                 Marcelo 9

(Juventus)                (Juventus)                (Juventus)                (Real Madrid)

Gabi 8                        Kroos 8

(Atlético)        (Real Madrid)

Cuadrado 8                          Kagawa 7                 Manduzkic 8

(Juventus)                            (Dortmund)               (Juventus)

Ronaldo 9

(Real Madrid)

Dt: m. Allegri (Juventus).

El once de la Uefa:

Ter Stegen

Alves, Bonucci, Piqué, Sandro

Mbappé, Ñíguez, Lemar

Ronaldo, Lewandowski, Reus.

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