Juventus 2 Mónaco 1 (4-1). Una serie para vivir. Champions league 16-17, semifinal, vuelta.

Mónaco no dejó morir la eliminatoria y las estocadas que Juventus daba a esta resistieron el suspenso, si se quiere gratuito,  pero no como maquillaje porque la portería bianconera nunca estuvo a salvo de un pelotón de soldados rasos que simbolizaron lo inclaudicable, mientras la Dama pedía cuentas al reloj.

             Nunca un francés le había marcado a la Juve en Italia, pero Allegri no cambió el método de defensa.

             Mónaco pegó duro, como en la ida, y sus capacidades de goleo y de reacción quedaron intactas.

             Jardim alineó a jugadores que entendió claves en donde más prestaciones dan.

             En los primeros 6’ pudo quedar empatada la eliminatoria.

             Ninguno se afectó con el 2-0 parcial porque no se ofreció segura la eliminatoria.

             Desde el calentamiento hubo que hacer ajustes rápidos.

Nunca estuvo muerta la eliminatoria. En el 6’ Mónaco la pudo haber puesto en cero. Como en la ida, los primeros minutos fueron clave para los del principado, cuya puntualidad anotadora falló en los comienzos de cada partido de la serie. Y alrededor de la media hora de cada encuentro, Juventus rompió el marcador. Cuando un poste y Buffon habían evitado el empate global, se había jugado un partido aparte. La lesión sufrida por Dirar en el calentamiento afectó a Jardim sistema y esquema. El “72 estaba anunciado interior derecho; Silva izquierdo y Raggi y Sidibe laterales, si se atiene al adelanto oficial, continuamente sobrado de imprecisiones en los acomodos tácticos. Apareció Silva por derecha. Mandy lateral izquierdo y Sidibe delante de él, con Raggi guardando su aparente posición en el plan inicial; un central corrido a lateral para carearse con Mandzukic, el ‘9’ que Allegri manda por el extremo izquierdo.

Tras la tormenta monegasca, Khedira fue el segundo efectivo en caer. Este en batalla. 9’ duró Marchisio en el banco, y el 3-4-3 repetido por Allegri respecto a la ida, tomó forma hacia el 4-2-3-1 que usa en la liga. Alves se adelantó y Barzagli se corrió a lateral.

Jugó temeraria Juventus y recibió el partido consecuente. Tenía la experiencia de Mónaco y continuó jugando siguiendo su proyecto, no con base en el rival, y Mónaco fue el rodillo imparable que es. No podía mantenerse el 4-2-3-1 bianconero. Alves debía cumplir el plan de apretar junto con Barzagli a Mbappé. Mendy, el que entró por Dirar, metía cuchilladas entre esa marca. La central italiana defendió con heroísmo a Buffon, que le agradecía. Cada pasaje iba rompiendo Gianluigi registros de invulnerabilidad. Y heroísmo es ya decir ante un grupo de imberbes soldados rasos que no conocen el claudicar.

La esperanza es para otros. Para esta camada, liderada por Falcao, otra vez preso de Chiellini –pero como Raggi y Mandzukic nadie para jugar aparte en pareja- la posibilidad siempre está latente. Lo mostró con su regreso contra Manchester City y en su réplica al Borussia Dortmund. Y esta eliminatoria no la dejó morir. Hizo del reloj su mayor rival. Juventus golpeaba. Para eso entró Cuadrado por un Dybala al que no se le prometía que su siguiente partido sería la Final. Mónaco no lo creía o se negaba a aceptar su realidad de soñador ante un equipo de oficio que hizo ver de membrete el fútbol de Mónaco. Un fútbol para las mejores noches de la Copa de Europa. Las Finales reclaman a los que saben. A Mónaco le falta un aprendizaje proporcional a sus esfuerzos.

Análisis.

 Autenticidades. No cambió Allegri su juego de rutina sin considerar variantes para capear el temporal que desata Mónaco. Jardín no hizo notar los cambios que hizo al variar la alineación inicial, en el comportamiento acostumbrado del equipo.

Fallos. La eliminatoria se resolvió en los primeros minutos de cada partido. En ambos periodos, Mónaco pudo tomar 2-0. En la ida, para tener ventaja y hoy para dejar reiniciada la eliminatoria. Faló por sí antes que por aciertos de Juventus.

Equilibrio. Entre los cambios de Jardim se notó la entrada de Moutinho. Se le indicó en el previo como el jugador clave de la eliminatoria, y el técnico deshizo la dupla de contenciones que tenía fija. Quedó Bakayoko. Fabinho fue al banco y entró por Mendy. Se paró de contención para cubrir el lateral derecho y Sidibe bajó al izquierdo.

Calcos. 1-0 y 2-0 proyectados y consumados como en la ida. Un jugador, Mandzukic, en la jugada ensayada. Colocarlo a espaldas de los centrales y carearlo con el portero. En doble remate anotó. La multiplicación de Juventus en sus tres cuartos de campo consiguió reiterar la jugada. Subasic bloqueó el remate de Dybala y tras el saque de esquina, Alves mido y golpeó un rechace. Golazo.

Inclaudicables. Mónaco también traía su jugada. La entrada violenta por los laterales. Hasta que Juventus no pudo cortarla porque Mbappé anticipó a primer poste en la cita que por fin le ganó a Buffon. Perdió todas en la ida contra el portero. Tenía estudiado el jugador cómo se movía Juventus para bloquear esos cruces.

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