Champions league 16-17. Semifinales, vuelta. La ocasión ganó a lo establecido.

Modos alternos continuaron derrotando a la costumbre, como antes hicieron con estilo, y guardaron la mayor expectativa para la Final.

             Atlético y Mónaco pudieron haber puesto en cero sus eliminatorias muy pronto, y fallaron sus goleos en las horas más caras del campeonato.

             Juventus, por experiencia, y Real Madrid, por necesidad, cambiaron sus sistemas y continuaron ofreciendo las mayores soluciones.

             Los laterales derechos volvieron a expresar ser para el reposo de los ataques.

             El suspenso se hizo gratuito por el reloj, no por falta de oportunidades de goleo.

La apología al suspenso vivida en las vueltas se agradeció a fútboles de una noche. En la edición 16-17 ya no ganaron los equipos que con un estilo hacen del fútbol un dogma, ni los que están tramitando la patente de uno. El fútbol planeado a largo plazo quedó relegado por los Finalistas. Ellos hicieron un juego de solución inmediata sin negar, con la Juventus, un modo de ser desarrollado desde la llegada a su dirección técnica de Massimiliano Allegri. Zidane es entendedor de las mitologías del Real Madrid. Ganar no es para esos equipos el solo fin. Les importa el medio y no se hacen premeditados.

Con su 4-3-3 lo era el merengue, y Simeone lo estudió así. La última variación de Zidane, un 4-4-2 con rombo, le resolvió el partido con las retenciones y paseos de balón de Isco, el vértice adelantado de su geometría ante el cuadrado equipo rojiblanco. Este quedó como el premeditado. El Madrid lo es en su método de ataque. El Atlético en sus limitaciones. Con ellas salió de Leverkusen y Leicester, per por cuarta temporada consecutiva su andar en Copa de Europa terminó ante el mismo club, no ante el mismo equipo porque este Real Madrid cambiante en cada una de estas temporadas, tuvo en todas solución ante el continuo juego de Simeone. Ante el Madrid, en cualquier época, se termina el anhelo de un fútbol ideal. Ante todos, menos ante los Blancos, lo encontró Simeone. Son los dos equipos que en estas temporadas eliminaron a toda vanguardia, estilo, modo y manera del campeonato. Cuatro años con esa constante hacen del fútbol de estos equipos el más ideal porque derrotaron a sus rivales reinventando el fútbol en cada partido, no haciéndose predecibles ni en lo individual. En el Madrid sorprendió, acaso, la disciplina táctica tomada por sus figuras, aunque desde Ancelotti, de veía en gente como Ronaldo.

Los finalistas hacen un juego que gana a veces con lo justo. Vivieron de renta en estas semifinales. Anotaron pronto y puntual. Mónaco y Atlético no estuvieron lejos de reiniciar las eliminatorias. Los Princes, que en los dos partidos pudieron haberse puesto 2-0 antes del 20’, encajaron en ambos alrededor de la media hora en definiciones ensayadas y pensadas de Juventus. Atlético, que se acercó 2-3 en el global, y estaba a un gol de solicitar el tiempo extra, resultó víctima de la inventiva de los talentos blancos con un Benzema escapista sobre la cuerda de la línea de fondo para asistir un gol que exigió una épica colchonera. Tres goles más y no encajar. Se vio posible. No hubo delanteros atinados ni puntuales. Fue mucho la causa de las dos eliminaciones, pero hubo porteros para dar mérito a los vencedores.

Las figuras se propusieron por el lateral derecho. El tema se trató en el apunte a las idas. Con Alves en el cambio de 4-2-3-1 a 3-4-3, Juventus gana un lateral para complementarse con el primer central, Barzagli, sin perder al extremo doble largo que Cuadrado es con aquel esquema. Mónaco ensayó una salida fuerte o, como en la vuelta, un marcador, Raggi, para el ‘9’ escorado que cumple la Juve en Mandzukic.

Atlético habilitó un central como lateral, por indisposición de uno natural. Giménez estuvo en el contingente sorteado por Benzema en la jugada precedente al 2-1, y Zidane sólo tuco al flaco Danilo para la posiciono, por el lado donde mejor marca el equipo con el recorrido del extremo derecho para hacer algo similar a lo que hace Alves. Por la ausencia de Carvajal, Zizou volvió al rombo. El extremo derecho por un ‘10’, y este fue el fundamento para calificar.

No se tuvieron comportamientos para alto goleo. Sí para solución inmediata. De un partido. Y anotación puntual. Eso diferenció a los vencedores de los eliminados. La diferencia entre trascender y quedarse, siguió consistiendo en contra con goleadores oportunos. Sin ellos, ataques inciertos de equipos que dejan la esperanza para los otros, como los de Mónaco y Atlético, son desarrollos estériles, tanto como los estilos de toque ininterrumpido que no llevan a nada y son derrotados por ataques premeditados y ocasionales.

La Final tiene varias caras.

El once de la jornada.

Navas 9

(Real Madrid)

Alves 8                      Bonucci 7                 Chiellini 7                 Mendy 8

(Juventus)                (Juventus)                (Juventus)                (Mónaco)

Modric 7                    Pjanic 7                     Isco 9                         Mandzukic 8

(Real Madrid)           (Juventus)                (Real Madrid)           (Juventus)

Benzema 7               Mbappé 8

(Real Madrid)           (Mónaco)

 

Dt: M. Allegri (Juventus.)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s