Copa Confederaciones 2017. Ensayo para todo.

Rusia no necesitó del fútbol para obtener atención mundial, y lo deportivo estaba destinado a ser relegado por varios escenarios contados entre los más criticados en tiempos contemporáneos.

             No ha podido ocultar el país prácticas que le atrajeron el escarnio, y un torneo de broma no lo ayudará.

             Brasil, ganador de las tres ediciones anteriores, el gran ausente.

             Con un equipo reserva, Alemania renuncia implícitamente al campeonato, sirviendo la continuación del periodo de Portugal y de Cristiano Ronaldo.

             Chile mantiene su aspiración con la discreción del torneo.

             Entre las selecciones de relleno, no se ven niveles para competir.

Inició como un gusto del rey de Arabia. La Fifa se lo arrebató sin saber qué hacer con el torneo, hasta que lo vio como experimento para la Copa Mundial, y lo hizo de participación obligatoria para los campeones confederados. Nada para el fútbol tendrá sobrado la versión rusa. El sentimiento por la interferencia del gobierno nacional en la elección de Estados Unidos, desplazó la atención alusiva al deporte. Sin reponerse de los casos de dopaje, que propusieron la renuncia de Vitaly Mutko, uno de los nombres fundamentales en la organización de esta copa y la mundial en Rusia, la nación recibe una competición que ya manchó en sus prolegómenos.

Rusia ha sido más que aquellos episodios. La Confederaciones será una prueba contra el terrorismo que tiene subrayados a varios países en Europa y dejó su tarjeta en el atentado de San Petersburgo este año. Desde los Juegos de invierno de Socchi estuvo la advertencia de ataques, como atentado a vuelos. Se mira el conflicto entre países árabes como amenaza para Catar 2022, pero Rusia tiene sus desamores. Simula haberlos terminado con Turquía, los cuales alcanzaron un encuentro de Europa league que se planteó posponer [482.]

Un desfile conmemorativo del torneo, en Kazán, tuvo gestos interpretados como racistas hacia Camerún y el representante de Concacaf. El fútbol ruso es de lo que más ha sufrido con testimonios de estos; directos sobre jugadores.

Se ha planteado para qué sirve la Copa del Mundo. Lo futbolístico, por supuesto, es secundario. Ganan todos los ajenos, más que los sólo involucrados con el deporte y el espectáculo. Mandatarios han usado el campeonato mundial como sofisma distractor de lo que sucede en sus países. Brasil, en 2014, no pudo conseguirlo y vivió hasta la destitución de su presidenta. Aún salen cuentas monetarias oscuras por esa organización, y gente participe de ella relacionada con escándalos internacionales producidos en Brasil.

Rusia tiene una imagen que salvar, y no hará mediante el fútbol, con un torneo de paso, desdeñado por algunos participantes durante su historia. No hay aviso de tomar con fuerza las cuestiones del terrorismo y del racismo. Promueve el gobierno la confianza de que nada pasará. Y si pasare, el fútbol no sería culpable. Le habrá tocado ser escenario incidental, no sólo de atracción de ofensas, porque Rusia ya está marcada en el calendario de autores de atentados. [Ver Grandes torneos, foco de peligro, Gaceta 520.]

La organización de la Confederaciones se le ofrece como ensayo para atender problemas de altura y esconder, sin negarla, la imagen que los episodios anotados le han dado. El mundo no los olvidará en dieciséis días y la mayoría del planeta continuará sintonizando, antes que el juego, la trama rusa y otros escenarios en donde está Putin, y la represión a las protestas contra él. el fútbol presta el escenario para esto.

Al fútbol le hará falta mucho. Brasil, tricampeón vigente del campeonato, y en estado de gracia, se lo perderá. Se prefiere completar con el campeón del Mundial, que no tomará en serio la competencia esta vez, y no con el del torneo. Si este es para campeones confederados, el monarca entre los debería estar.

Han sido doce meses medianos para el fútbol de selecciones. Chile y Portugal ganaron en sus continentes sin derrochar nada, con justeza, y si no es la oportunidad para África para firmar, por fin, su primer triunfo mayor, esta Confederaciones cansará en vano. A equipos y jugadores, que no pararían hasta la Coa Mundial, y al aficionado que sigue aceptando campeonatos adulterados.

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