Panóptico. 102

Un gremio impotente…Sobre el carro de las marchas lgbt…Un discriminado y un protegido…Rusia, señalada por nuevos jaqueos…Incendios, temblores, atentados y más…Los mayores derrames de combustible desde vehículos.

Les barren la casa.

La imagen de desunión e indiferencia en el periodismo de Morelia y su estado, se mantuvo ante la incesante desprotección y atención a gente del medio agredida. Por el mundo se critica eso, desde tribuna periodísticas, mientras en Morelia se procede a dejarlas pasar, a hacerlas tabú para no comprometer el auspicio del erario a publicaciones que forman la lista de popularidad de funcionarios infames y estériles en su labor. Los periodistas lo padecen con los que corresponden a los cuidados de las garantías para ejercer la labor con la pluma y el teclado. No se explican los del gremio –quiéranlo o no algunos, también ellos andan en el carro- vejaciones que las autoridades orientan hacia prácticas ajenas con el periodismo o la labor de reportero. Gente del gremio, incluso, no estima periodistas a colegas suyos que por el desvió de atención de las autoridades, son considerados empresarios o de cualquier otra ocupación relacionada con el medio. No hay relación indirecta con este. Todos siguen en el mismo carro.

Periodistas en Morelia, empero, continúan atenidos a la entrega del comunicado o la convocatoria de la rueda de medios, oficiales ambos, para obtener material para sus notas. Esperan solución y respuesta convincente de los funcionarios, sin dedicarse a investigar. Eso muchos lo ven inútil, por el riesgo que les puede acarrear, y se presentan en las manifestaciones, que nada arreglan, pregonando apoyo; el que sólo podrían dar desafiando al poder burocrático que los veja, investigando la información que aquel les niega, y no seguir haciéndose cómplices de la ocultación de información y de la censura.

Son los mismos (y casi se puede decir que las mismas) quienes permanentemente protestan y pujan por recibir cuentas. La mayoría del gremio, prefiere la comodidad de recibir el boletín fácil y digerible, pero desde hace mucho inconvincente para el público, al que le deben grandes notas, no las que por pusilanimidad y comodidad no investigan.

Es un periodismo de estirar la mano y callar.

Por lo que no debería ser.

Pedir derechos y garantías que con sólo nacer deberían obtenerse, muestra la falta de avance en derechos humanos, y las manifestaciones de homosexuales por aquellos derechos, fueron utilizadas a conveniencia de terceros. Se ve en cada manifestación de lo que sea. Activistas de varias áreas se mezclan para valerse del escenario. Las marchas de los movimientos lgbt organizadas por el mundo para el último fin de semana de junio, desafiaron y atrajeron a gente de sectores diversos. En Estambul, la marcha de realizó desafiando al gobierno turco, que no deseaba la marcha. No se supo, al día, de represión por parte del régimen. La política de partidos, tan necesitada de manifestaciones como estas, se dividió. En algunos países no se vio gente de ella. Durante la semana previa, Rajoy devolvió al debate sobre su orientación sexual. Se entiende en tiempos electorales cercanos, porque una comunidad que clama por ser tomada en cuenta en igualdad de condiciones respecto a los demás, es un manantial de sufragios.

En Méjico se hizo fiesta, sobrada de oportunismo de figuras faranduleras, colgadas del estribo de la manifestación, en aras de ganar un público muy específico, sin que varios de los personajes que subieron al escenario de identificaran con el movimiento de una manera Rajoy.

Morelia estuvo ausente. Siempre ha reprobado a los que piensan y actúan diferente. Padres de familia marcharon alguna vez en contra de que en las escuelas de aceptar a gente no heterosexual, y la Iglesia ha sido contraria a estas manifestaciones.

El respeto debe ser para todos. Y estas marchas provocan la misma incomodidad que todas las realizadas en el centro de la ciudad. Incomodidad para todos los conductores, y algunos peatones, pero las marchas de los gais, las de las putas y otras de gente contraria –según gente- a natura, son, cada cual, una más de tantas en las que se tiene algo que decir y expresar. Aunque con marchas no se consigue nada. Al menos en Morelia.

Ellos sí.

En Mongolia no anda diferente. Se calentaron las elecciones. Mongolia. No quieren al candidato demócrata Khaltmaa Battugla por su presunta ascendencia china. Y él no hace marchas por eso.

Ni en Méjico se pude hacer con todos, sobre todo periodistas, lo que un veterano actor contó que las autoridades hicieron con él. Le pusieron un botón de seguridad para que lo toque cuando sienta que lo van a secuestrar.

El enemigo está señalado.

Entre las rutinas de los meses recientes, Rusia es nombre protagónico. Lo que parecía una práctica electoral, el ingreso a cuentas de internet con ataques cibernéticos, tocó al Reino Unido, con parlamentarios afectados. El objetivo consistió en obtener las claves de correos electrónicos de ellos y ponerlas a la venta en internet. Días después, el Reino acusaba a Rusia de la acción. El martes 27 desde Ucrania se aliaron a esa opinión por el segundo ataque cibernético mundial en el año. En meses consecutivos. Los objetivos ahora fueron empresas menores a las del anterior jaqueo. Tocó a medianas, y por media Europa surgieron temores, principalmente de bancos, en una seguidilla que pronto ha de enseñar su mejor cola, no que sea sólo el chantaje de liberar los servidores a cambio de un pago de parte de los afectados. Este ataque afectó a empresas de poder económico mediano; el primero, a poderes altos de la economía, y aunque varias de las que sufrieron el ataque del martes 27 han pagado, varias sin capacidad de pagar podrían suspenderse.

Siempre con calor.

Lo que no se suspende son tres situaciones. Una, de larga continuidad. Las bombas continúan explotando. En Siria en forma de automóvil y otra sobre una prisión. Las balas y la granada sobre la Corte de Venezuela entran en el esquema del delirio de poder que tienen los gobernantes. Y es que la consecuencia de estos actos deriva siempre en militarización de calles. Eso es lo que quiere Maduro.

En Europa Occidental edificios habitacionales comenzaron a ser evacuados. El más reciente en Berlín. En todos se advierten materiales de construcción como los de la torre de Londres incendiada y que llama a una renovación en las estructuras de nuevos edificios. Porque con los viejos, algo harán.

Los incendios en Portugal y en España avisan sobre las medidas por el Acuerdo de París. De paso, avisaron temblores en Chile y Tonga.

Calientes también estaban dos varones y una choca. Acuchilló una en Sevilla a su ex pareja; otro a un hombre en Melbourne, y la chica a un turista en Reino Unido. Ella consiguió trabajo con el hijo del príncipe de Gales, después de haber vivido en la calle. Los cuchillos continúan siendo una alternativa menos detectable que armas de fuego, para atacar.

Un teleférico se cayó en Kashmir, dejando siete turistas fallecidos, y la aprobación, aunque parcial, de la reforma migratoria de Trump, le tocó negocios en Indonesia. Un socio comercial de Donald allí, quedó inhabilitado para salir del país.

Calor también con la pipa volcada en Paquistán, causando uno de los mayores derramas de combustible desde un vehículo.

La lista.

South China Morning Post publicó los más opimos casos de esto en la última década. El del domingo 25 se instaló como la segunda desgracia entre estas en el periodo citado. La supera Sudán con 203 muertos y 150 heridos. En el total de afectados, esta es la mayor entre estos eventos.

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