Elecciones locales 2018. Guinea, la democracia naciente.

Los procesos electorales en el país siguen marcados por las confrontaciones físicas en las calles, mostrando así un sistema nacional sin evolución.

En 13 años la República de Guinea no había organizado elecciones locales, y para las del 4 de febrero de 2018 revivió sus espíritus guerreros, los cuales han demorado el surgimiento de un proceso electoral que con los acuerdos para las elecciones presidenciales de 2015 se probaba el traje de la democracia.

El intento de volver a realizar las locales, en 2008, tuvo demoras como la falta de censo formal, y hasta el ébola se interpuso para hacerlas en 2014. La pobreza económica del país, contrastante con su riqueza en minerales como diamantes y oro, se agregó a los impedimentos para las elecciones de 2008, no obstante el apoyo monetario recibido de la Unión Europea y Francia, menor a lo invertido por el país en el auspicio a la selección de fútbol para que participara en la Copa África de ese año. Una clasificación a cuartos de final en la sede de Ghana, no resolvió la situación.

Como no se la resuelve ser el mayor productor de aluminio en el mundo, por dejar que China controle ese mercado, y dos días antes de las elecciones locales, se divulgó que una compañía que explota la bauxita en el país, cargó barcos de Singapur y China con ciento setenta y cuatro mil toneladas del mineral, y tiene la idea de cargar dos barcos por mes para durante el año trasladar de dos a cuatro millones de toneladas del mineral.

La bauxita tiene su sede de explotación en Boké, donde en el cierre de la campaña, el líder Sidya Touré convirtió en argumentos de campaña la petición de la gente de la población. Electricidad, agua, empleo y escuela le solicitaron.

La opinión pública se ha hecho con espacios mediante portales de internet. Muchos surgieron en el país, y al menos en los días previos a la elección, portales de diarios y de los órganos electorales del país, no eran visibles (la Ceni y http://www.guineevote.com/vote/).

Desde el año anterior la elección se ha venido aplazando. En octubre y noviembre por protestas que incluyen choques de grupos étnicos, y en septiembre habían comenzado los preparativos con respaldo de la Comission electorale nationale independante (Ceni), que apoya en procesos electorales en naciones de África, aunque Guinea no forma entre los miembros de la organización, conocida en términos ingleses como Independent national electoral Commission (Inec).

La Comisión se hace reguladora de la legalidad, la transparencia, la logística y la veracidad, entre varios factores que involucra una elección en loa países a los que tiene afilados.

A dos días de la jornada electoral 2018, cuando se terminaba el tiempo de campañas, los enfrentamientos entre grupos étnicos volvieron a producirse. Habían sido evitados, al menos en el entorno de los procesos electorales, principalmente desde las primeras legislativas que tuvo el país en 2013, elecciones entre dos elecciones presidenciales, con las que la República dejaba una tarjeta de presentación en el mundo de los gobiernos democráticos.

Con más del sesenta por ciento de la población en condición paupérrima, Guinea parecía avanzar forma de gobierno con esas dos presidenciales, luego de terminada la dictadura de Lansana Conté, en el poder desde 1984, quien renovó para un tercer mandato de siete años –los que marcaba la Constitución- en 2003, no obstante que sólo se permite una reelección.

Los golpes de estado terminaron cuando el actual presidente Alpha Conde asumió la presidencia en 2010. No se había tenido en la república, independizada de Francia en 1958, un presidente electo democráticamente, y Conde preparó las elecciones legislativas de 2013, haciendo un acuerdo de su gobierno con los demás partidos   para que los de oposición obtuvieran la representación en ciento veintiocho de los trescientos cuarenta y dos distritos electorales.

Aunque hubo episodios de violencia, con participación de las fuerzas armadas, las elecciones se cumplieron, pero se convocó la instalación de una Asamblea Nacional, elecciones locales pospuestas, otra vez, varias veces desde entonces. Conde fue reelecto en las presidenciales de 2015. La inconforidad de la oposición por la renovación del mandato, le hizo jurar que impediría las elecciones locales en ese año, y el 5 de diciembre de 2017, Conde anunció un acuerdo con la oposición para llevarlas a cabo en febrero 4 del siguiente año.

Los cruces de violencia que han provocado los procesos electorales en Guinea, tuvieron relación en las presidenciales de 2015 con los dos candidatos que llegaron a la segunda vuelta. Conde pertenece a los malinke, que tiene al treinta por ciento de la población de la República, y el derrotado Cellou Dalein Diallo al grupo con más población, los peul (cuarenta por ciento).

En el cuarto intento, las locales volverán para designar a la cabeza de las trescientas cuarenta y dos municipalidades del país, con los eventos de protesta del viernes 2 de febrero, enmarcando la jornada en un escenario conocido por el país en sus procesos electorales.

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2 comentarios en “Elecciones locales 2018. Guinea, la democracia naciente.

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