Gaceta fútbol. 1086

Día de batallas en el Mundial…Galería de porteros, no de goles…Los balones desinflados…Siguiente jornada.

 Ratificación de una edición mediana de la Copa Mundial, donde los aciertos han necesitado más de los errores que a la inversa.

Contra los peores rivales.

             Siguieron las tendencias. Otro 1-0; un punto más conseguido mediante un penalti, y una postulación para el protagonismo secundario, el del caballo negro, llenaron un día que volvió a ser aciago para latinoamericanos en Rusia 2018. El viernes, se trató de los árabes. En los dos días anteriores, los primeros de la jornada, 2, 3 de los 4 representantes árabes, vieron edificado su catafalco. Egipto, Marruecos y Arabia aprestan regresar a casa luego del tercer partido. El sábado, latinos padecían. Perú y Argentina. Hoy, los incas también aseguraron volver a su país terminada la liguilla, y la Albiceleste espera resultado de terceros para medir con certeza sus posibilidades de continuar en el campeonato.

Perú salió al campo con el empate del partido del turno inicial, como una daga en su garganta. Dinamarca y Australia firmaron el resultado más inconveniente para la Franja, a la que eventualmente favorecía una victoria de los Canguros. Sin la irregularidad del debut, el carácter combativo de Australia, preparó una batalla menos imprecisa. Hareide y van Marwijk tiene su once definido desde hace tiempo, y son innegociable en juego. Más predecible el juego danés, que alterna buscar por alto a su ‘9’ y patear desde fuera del área.

Lo hizo desde dentro, en la habilitación a Eriksen, pero Australia es para remontar partidos. Impuso el derrotero al atraer a los daneses hacia el combate físico, y Poulsen, Sisto y Jorgensen no se notaron. El 20, figura por decisión quizá unánime del partido ante Perú, dio su partido decreciente y concedió el penalti que le alcanzó el empate a los Aussies. Segundo gol australiano en la edición. El anterior, también por un penalti provocado por una mano casi en la misma zona que el de hoy.

El sufrimiento de los favoritos se vivió en el segundo turno, De una selección marcada como favorita y un fútbol, el de Perú, estimado por la tribuna. Se trató de uno de varios partidos que describen esta fase final.  El fútbol vistoso quedó otra vez ante una contención experimentada, menos que ante su falta de definidores. A Perú lo echó del Mundial la ausencia de un ‘9’ asimétrico, y de rematadores acertados desde la media distancia. En el pugilismo, hubiera ganado sus dos partidos por decisión de jueces, pero el fútbol clasifica sólo al que domina en meter el balón, práctica que se hace un arte en este Mundial, por la imposición de tácticas de contención y falta de rematadores finos.

Francia no es el equipo que atraiga elogios por resistir un marcador. Ella misma se promueve como equipo de ataque con la llamada GBD (Griezmann-Mbappé-Dembele), pero Descahmps prescindió de ella. En ningún periodo del partido los tres elementos de ese eje coincidieron en cancha.

Francia hizo un juego de supervivencia. El que no estaba en su estrategia, como tampoco parecía estarlo el apropiamiento que Perú hace del balón para ejecutar una sinfonía que encanta en vez de ensordecer.

No era creíble que en los Blues hayan considerado eso, porque el equipo, entonces, hubiera tenido ensayada su defensa ante el mareo peruano. No es esta Francia equipo para lucir resistiendo y lanzar ofensivas de oxigeno como hizo hoy.

Ganó en táctica. Lo que evidencia una superioridad. Y a veces la bisoñez del que sólo quiere agradar con sus artificios con el balón. Perú le ponía la solución a los galos gastando de entrada la baza de Paolo Guerreo. Varane y Umtiti se responsabilizaban de la mitad del resultado con ese marcaje. Mbappé asumió la otra parte, junto con Giroud, sociedad, esa, que firmó el gol. Lo único destacado de una Francia tan impotente en ataque con el Perú, al que no pudo disociar con su 4-2-3-1. Volvió a ser poco funcional, no obstante el cambio, de inicio, a ese esquema para tener más cintura, y Perú salió anunció su despedida con el juego que encanta y que hoy, quizá más que en el debut, de nuevo terminó ante una defensa curtida para destruir todo.

Así se expresó Croacia ante el experimento, nunca ensayo, de Jorge Sampaoli, que perdió una vez más a Argentina, ausente en todo el partido, pero atrayendo la categoría de grandes histórico al poner el 1-0, y, fallado, en la siguiente jugada Croacia anotaba para virar el partido, de rudo a técnico y controlado, para buscarlo en la desesperación de la peor Albiceleste con Sampaoli, quizá.

En un Mundial que ve el éxito de modestos y de sistemas de oposición a los que marcan época, Argentina se puso como el referente del crepúsculo de los grandes históricos y de la debacle latinoamericana que se viven en Rusia.

Cada partido de presión aumentada, desespera Sampaoli ideando esquemas. Nunca el de la interpretación personal que le dio nombre como director técnico, y hoy deshizo al equipo en la parte esencial. La variación a 5-3-2 lo dejó inferior ante los medulares colocados por Dalic. El cambio, respecto a la fecha 1, hecho por el balcánico, rompió las previsiones albicelestes. Brozovic apareció como doble ‘9’, desplazando a Modric hasta la zona de enlace, detrás del ‘9’, donde el equipo ganó conducción, la que no le da un segundo ‘9’ en esa posición.

Sampaoli gastó un experimento más ante el rival más complejo que le podía salir en un partido de alta presión. Croacia lo mismo plantea un encuentro preciosista que se adapta para chocar físicamente con un equipo proceloso como esta Argentina, que no puede sacar razón de su derrota más que de sí misma. Tuvo el 1-0 en el minuto del primer gol croata, y abierta en 4-3-3, amplió el espacio de maniobra de los europeos que a partir de romper el marcador, jugaron con la aflicción albiceleste. Clave básica, presionar al último hombre. Sorprende que en la concepción que quiere introducir Sampaoli en Argentina, los defensas y el portero se pongan nerviosos para salir jugando por abajo. Tres veces les ganaron en eso, y de allí el 0-3.

No hay delanteros, pero sí porteros.

Y a elegir favorito. Entre el rechace de Caballero que rebotó en Rebic para tomar dirección de 1-0; el abanico al aire de Alowais que permitió que el balón llegara hasta Luis Suárez para el único gol de ese partido, o el túnel que se hizo De Gea en la fecha 1 tras el disparo de Ronaldo.

No hay goles para el Puskas en esta Copa, pero esos porteros, promueven un anti premio.

Uno más.

Olvidó de ayer. Un tercer balón se habría desinflado en el torneo. En Uruguay-Arabia.

Más nervio.

Aumentaría la decepción de latinoamericanas en la largada de la jornada del viernes. El Brasil-Costa Rica acercará al menos a uno de ellos hacia la eliminación, sea cual sea el marcador que más tarde de Suiza-Serbia. Los Ticos no caen con simplicidad, y saben controlar a equipos sobrados de figuras. El modelo suizo sirve de molde. Es imitable en la Sele, por la disciplina táctica que tiene por seña el equipo.

Nigeria e Islandia salen a dar el gran golpe, de manera indirecta. Argentina espera por el resultado, en un grupo que entregaría ya sólo un cupo para octavos. Atractivo, como pocos, el cruce, por la fortaleza africana y la táctica y pragmatismo nórdicos. Uno de los contrastes más ricos en el fútbol. El juego alegre y el que se mueve en grado cero.

Suiza y Serbia dan para la neutralización con el 4-2-3-1 que ponen. Las juventudes del equipo balcánico enfrentan a un equipo rodado en grandes batallas, y que le aventaja en oficio.

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