Elecciones presidenciales 2018. Camerún.

Un país unido por la dictadura. 

No se prevé derrota para uno de los grandes dictadores que dejó el siglo xx, con un sistema electoral que él mismo acomodó para a continuidad de su mandato.

             Paul Biya va por extender el acumulado de su gestión hasta cuarenta y dos años.

             Dos varones, relacionados con el conflicto anglófono, renunciaron a ser candidatos.

             Aquel conflicto, se mete en una elección que también tiene las agresiones de Boko Haram.

             Nueve candidatos, la menor cifra en años para las presidenciales del África en Miniatura.

             De la elección del domingo 7 de octubre, una de las más anticipadas del año, sólo se espera el aval para la continuación del régimen de Paul Biya, quien busca renovar el mandato que ostenta desde 1982, por siete años más. Las reformas que él hizo a la Constitución en 2008 con ayuda del parlamento, su parlamento, anularon el límite de dos mandatos para permitir una renovación ilimitada en la presidencia.

La jornada es el final de un maratón de elecciones que Camerún organizó en el año. Si hubo duda sobre la legalidad de las que en marzo entregaron setenta de los cien asientos del senado, medios aclararon que esas elecciones eran decreto legal. Siguieron elecciones parlamentaras y locales, pero contrario a líderes que necesitan de comicios regionales para reforzar o legitimizar su mandato, para Biya hasta la presidencial se ve como un trámite.

Biya es la historia presente de Camerún, no sólo con las reformas electorales que el país -que por decreto de Paul tomó en 1984 el nombre de República de Camerún- hizo, y que ordenaron la regla de la participación de varios partidos a partir de 1992, para terminar con la era en la que sólo un partido, el Cameroonian national unión, participaba.

Nada cambió con la regla, porque los números de los procesos electorales desde entonces, sólo han sacado el nombre de Paul Biya.

Con él crecieron los mayores males de Camerún; los que tienen al país en una división con tintes de separatismo. Cuando Biya llegó a la presidencia, el conflicto anglófono no alcanzaba los niveles de tensión que se vivieron durante la gestión de Biya.

Los movimientos de protesta de 2016, a cargo de la comunidad de lengua inglesa, que sigue pidiendo la vuelta al sistema federal, el que tuvo el país antes de Biya, en el que cada región lingüística tenga niveles de autonomía, y porque la descentralización sólo confunde a la gente y delega el poder en una sola persona, mencionó el presidente del United socialist democratc party, Prince Ekosso: Decentralization is not a form of the state…in fact decentralization is a form of distraction of the realities that people face on the ground” adding that with federalism it will make “you and I to feel that Cameroon belong to all of us” Prince Ekosso said with the current form of the state, “decision is being taken by one individual- by Mr. Paul Biya and if he dies it means that the country dies, so we one to create a situation that even if the president  dies the country can still  continue to function. 

El conflicto anglófono es capital en la división de Camerún. Biya agrandó la distancia al suprimir, cuando el cambio de 1984 la estrella de la bandera nacional que representaba a lo inglés. La separación entre las regiones francés e inglesa, llevaron en 1999 a que la parte meridional del país se declarara independiente, sin que ningún organismo haya avalado ese movimiento.

Las peticiones de los separatistas incluyen proclamar la zona de Ambazonia como república, y la presión internacional sobre Biya puede llegar si una quinta parte de la población se involucra en el conflicto, porque ello delatará que el poder del presidente esta menguado, estima un periodista africano citado por All Africa, que también da voz a un académico para explicar, como mediante el control de todo lo que tiene, Biya ha conseguido conservar su mandato: “When you’re a president you have everything and everyone at your disposal and the resources to control,” James Arrey, a professor at the University of Bamenda told DW.

“Since you have everything, then you gain the loyalty of all that matters in the society. That’s how Paul Biya has managed to lead the central African nation for more than three decades.” 

La pregunta de estas elecciones es si se puede derrotar a Biya. En African arguments, un politólogo explica cómo es que Biya mantiene el poder, y una de las razones es su falta de presencia en el país, cuando suceden los grandes conflictos, lo que le atrae el epíteto de El presidente fantasma. Su fundamento, dice el politólogo, es no decidir ni hacer nada, y se complementa con el temor de los que deberían tomar decisiones; ellos se abstienen de eso para conservar sus puestos:

His way of exercising power is to not decide,” argues Mbembe. Biya’s approach, he says, “is basically to do nothing at all or to do very little”, making him a “ghostly figure” hidden behind a cloud of mystery. “Nobody knows what Biya thinks, or what he’ll do,” continues Mbembe, “everything can be changed from one day to the next”.

This form of governance affects the whole administration. Afraid of losing their government jobs in a country with few high-paying options in the private sector, officials simply avoid taking decisions. In this way, they replicate the president’s withdrawn management style, rendering Cameroon’s bureaucracy inept at accomplishing even the most basic tasks.

Ocho retadores tiene Biya en la elección. African news destaca a tres de ellos. Joshua Osih, Akere Muna y Adamoun Ndam Njoya. El gran ausente es acaso, es John Fru Ndi, uno de los abogados de la vuelta al sistema federal. El partido de Fru, el National union for democracy and progress (Nudp) no forma en la boleta, y él renunció a ser candidato cuando estaba en pleito verbal con gente de la región anglófona, porque, lo citan, prefirió dar paso en ese conflicto a la nueva generación: he had “decided to leave the fight to the younger generation” The Chairman challenged who ever will pick the party’s candidacy to carry its aspiration into the battle. He advocated for the putting in place of a Federal System of Government as a solution to the current Anglophone crisis and said he could never succumb to the threats of the secessionists.

A Fru le habían propuesto formar en una coalición y una semana después de anunciar que no iría a las elecciones, su casa sufrió un atentado, que se agregó a la violencia que ha vivido el país bajo el mandato de Biya, y que ha recibido entre sus actores a Boko Haram, algo que al presidente le preocupa menos que la división social en que tiene a un país desde el cual impulsar en su persona, el mandato más largo de un presidente en el Continente Negro.

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